Pues como dicho tengo, Cortés vio quel trabuco no aprovechó cosa ninguna, antes hobo enojo con el soldado que le aconsejó que le hiciese; y, viendo que no quería paces ningunas Guatémuz [Cuauhtémoc] y sus capitanes, mandó a Gonzalo de Sandoval que entrase con bergantines en el sitio de la ciudad adonde estaba retraído Guatémuz [Cuauhtémoc] con toda la flor de sus capitanes y personas más nobles que en Méjico había, y le mandó que no matase ni hiriese a ningunos indios, salvo si no le diesen guerra, e, aunque se la diesen, que solamente se defendiese y no les hiciese otro mal; y que les derrocase las casas y muchas barbacanas que habían hecho en la laguna. Y Cortés se subió en el cu mayor del Tatelulco para ver cómo Sandoval entraba con los bergantines, que le estaban acompañando allí mismo a Cortés, Pedro de Alvarado y Francisco Verdugo y Luis Marín y otros soldados.