Muerte sospechosa
MUERTE SOSPECHOSA
En contraposición con la muerte violenta, el médico legista debe resolver otro tipo de defunción en la cual no hay traumatismos o, silos hay, son mínimos o dudosos para explicar el deceso.
Desde una perspectiva judicial se puede considerar como muerte sospechosa, ya que es la duda acerca de su naturaleza lo que la coloca en el ámbito del médico forense.
También cabe la denominación de muerte no violenta para este grupo, en vez de muerte natural porque en la mayoría de los casos este es el resultado y no el motivo de la autopsia.
En este grupo se incluyen la muerte súbita, la muerte por inanición, la muerte por inhibición y la muerte por anafilaxia.
MUERTE SÚBITA
Es la muerte que se manifiesta de modo brusco e inesperado en un individuo en aparente buen estado de salud.
Desde el punto de vista anatomopatológico, se trata de muertes por causas naturales que han cursado sintomáticas.
Desde una perspectiva cronológica, la Organización Mundial de la Salud considera como muerte súbita la que sobreviene dentro de las 24 horas en un individuo previamente sin síntoma alguno. En nuestro criterio, es la que ocurre instantáneamente en una persona sin manifestaciones previas de enfermedad, o de padecimiento que permita entrever peligro para su vida.
La muerte por causas naturales suele constituir de 60 a 70% de los casos de autopsia en toda morgue judicial.
El concepto de muerte súbita debe distinguirse del concepto de muerte repentina.
Como muerte repentina se entiende aquella que sobreviene en forma brusca en un individuo que padece una enfermedad aguda o crónica conocida, cuyo desenlace fatal era de esperar.
Los mecanismos de muerte súbita admitidos son los siguientes:
a) Enfermedad de evolución crónica larvada, como la aterosclerosis coronaria, donde la taquicardia ventricular progresa a fibrilación ventricular en el 80 % de los casos, mientras en el restante 20 % ocurren bradicardia y asistolia
b) Ruptura brusca de vasos sanguíneos, como es el caso del aneurisma aórtico o cerebral roto.
c) Enfermedades infecciosas silenciosas o fulminantes, como la neumonitis viral y la meningococemia.
Muerte súbita de origen cardiaco