LA PALABRA COMO GESTO O LA CRITICA AL LENGUAJE COMO REPRESENTACIÓN 

El dominio de las explicaciones racionalistas, en los diferentes campos de las ciencias naturales y humanas, trajo consigo, específicamente en los terrenos de la biología, la psicología, la lingüística, e incluso la filosofía, una concepción reduccionista sobre el cuerpo y el lenguaje. El cuerpo, concebido bajo la fisiología mecanisista como un objeto más de la naturaleza, susceptible de ser conocido si se reconocían en él las leyes universales que lo rigen, pasó a ser una sumatoria de órganos que en nada tenía que ver con el ser del hombre, con el pensamiento, con el lenguaje, con el mundo. Por su parte, el lenguaje, desconectado del mundo de la vida, y por consiguiente de la experiencia corporal,fue concebido como una estructura formal universal, es decir, como un sistema de reglas capaz de explicar la estructura y las formas de significación de la realidad utilizadas por toda lengua. La afirmación de un sistema a priori de reglas que determine la configuración del sentido en toda lengua, plantea un dualismo entre pensamiento y lenguaje, entre lenguaje, cuerpo y mundo, explícitamente criticado por la fenomenología.

Con el propósito de exponer algunos elementos básicos de la concepción fenomenológica del cuerpo y del lenguaje, específicamente la expuesta por Merleau-Ponty, el presente trabajo desarrolla dos ideas centrales:

1.Concepción ontológica del cuerpo: la crítica directa, por parte de la fenomenología, al racionalismo objetivista de la ciencia y la filosofía, se funda en una concepción ontológica de la existencia según la cual el hombre y el mundo son "realidades" inseparables, indisolubles. A partir de la interpretación de la percepción como un modo de ser o perspectiva del mundo, opuesta a las interpretaciones positivistas que la conciben como un simple estímulo, se afirma el carácter esencialmente corporal de la existencia.

2.El cuerpo como poder de interpretación: la percepción como tal de un horizonte de sentido, pone en evidencia el poder interpretativo del cuerpo, es decir, su estructura simbólica. La crítica a la concepción instrumentalista del lenguaje, por parte de la fenomenología, permite precisar aún más la relación de éste con el cuerpo, al estar fundada en una concepción ontológica para la cual el lenguaje es una experiencia corporal originaria.

\