La realidad y determinación del fin de la educación.
La realidad y determinación del fin de la educación.
La cuestión del fin de la educación en cuanto fin no es un tema que en la bibliografía actual aparezca planteado explícitamente con frecuencia; sin embargo ninguna reflexión seria acerca de la educación puede eludirlo.
Pero, antes de aludir a las formas en que el fin aparece como exigencia latente, conviene hacer una distinción: podemos hablar del fin en un sentido objetivo, es decir haciendo referencia a lo que se intenta en la acción, el objeto que es per se meta del obrar, o bien en referencia a la intención que desata y guía la acción.
Ambas formalidades pueden coincidir o no y esto es un hecho de experiencia, que ya la filosofía clásica distinguió. Su importancia es clave, sobre todo cuando se trata de hacer un análisis ético de la acción, pero también en el campo técnico, cultural y en particular en el educativo.
Esta distinción puede ser de utilidad para evitar la falacia de falsa alternativa que consiste, por una parte, en identificar la afirmación de un fin único -y universal- con la posición esencialista que dejaría de lado al sujeto singular -el único real, existente- con sus diferencias individuales y sus consiguientes exigencias de realización personal y como tal única y, por otra parte, oponerle a esta afirmación, como única superación, aparente, del universalismo abstracto, la de una diversidad de fines que cambiarían según las épocas, las culturas, las demandas sociales, etc.