Autopsia
autopsía, acción de ver con los propios ojos, compuesto a su vez de ópsomai, yo veo, y autós, mismo. Autopsia: serie de investigaciones que se realizan sobre el cadáver, encaminadas al estudio de las causas de la muerte, tanto directas como indirectas.
dos tipos de autopsia:
autopsia clínica: necropsia: permite conocer mejor los mecanismos patológicos que desencadenan la muerte, repercutiendo sus hallazgos sobre el bienestar físico y psíquico de la comunidad.
autopsia judicial: médico-legal: aclara las causas y las circunstancias en las que se producen la muerte violenta o sospechosa de criminalidad, contribuye al bienestar social.
AUTOPSIA CLINICA
Conjunto de actos científico técnicos que contribuyen a la investigación de muertes en las que:
un estudio clínico completo no ha bastado para caracterizar suficientemente la enfermedad causante
un estudio clínico ha bastado para caracterizar la enfermedad suficientemente, pero existe un interés científico definido en conocer aspectos de la morfología o de la extensión del proceso
un estudio clínico incompleto hace suponer la existencia de lesiones no demostradas.
La necropsia clínica o anatomopatológica o no judicial es un procedimiento médico en el que se emplea la disección del cadáver con el fin de obtener información sobre la naturaleza, la extensión y las complicaciones de la enfermedad que sufrió en vida el sujeto autopsiado. La iniciativa de realización de la autopsia clínica parte del personal médico que ha atendido al finado. La autopsia clínica debe ser realizada por médicos anatomopatólogos, con la colaboración de personal auxiliar, incluso, de otros médicos especialistas interesados o/y solicitados. La trascendencia de la autopsia clínica es fundamentalmente científica, ya que sirve para mejorar el conocimiento de las enfermedades. En la autopsia clínica sólo interesa el estudio del cuerpo del cadáver. Este tipo de autopsia tiene por objeto determinar o confirmar la causa de la muerte. Además, la autopsia clínica permite detectar posibles errores diagnósticos o terapéuticos, aclara la rentabilidad y validez de los nuevos procedimientos diagnósticos y terapéuticos, y aporta información acerca de las enfermedades nuevas y de las ya conocidas. En definitiva, la autopsia clínica contribuye a ejercer un control de la calidad asistencial.
Para que todos los objetivos que se persiguen con la práctica de las autopsias clínicas puedan alcanzarse, se debe:
Determinar o corroborar la naturaleza de la enfermedad, así como su extensión.
Investigar la causa de muerte inmediata e intermedia y aquellos procesos que han contribuido a ella.
Estudiar los procesos secundarios o asociados y los accesorios.
Correlacionar signos y síntomas clínicos de la enfermedad con los hallazgos morfológicos terminales.
Comprobar resultados de ciertos procedimientos médicos o quirúrgicos.
Investigar las enfermedades contagiosas, hereditarias o transmisibles.
En la autopsia clínica solo interesa el estudio del cuerpo del cadáver, por lo tanto tenemos dos fases:
Examen Externo
Examen Interno
AUTOPSIA MEDICO – LEGAL
Se puede definir la autopsia judicial o médico-legal, como el conjunto de actos científico-técnicos que contribuyen a la investigación judicial de los procedimientos incoados a consecuencia de:
muertes violentas o sospechosas de criminalidad,
muertes en las que no se ha expedido el certificado de defunción
aquellas en las que se reclame una responsabilidad profesional sanitaria.
La procedencia del cadáver puede ser hospitalaria o extrahospitalaria. La realización de la autopsia judicial, es una actividad exclusiva del médico forense, cuyo fin es obtener datos para la identificación y determinación de las causas y circunstancias de la muerte, así como la obtención de muestras para la realización de análisis complementarios.
La autopsia médico-legal constituye una de las diligencias de mayor trascendencia entre las propias de la actividad médico- forense. Ante todo, en gran número de casos la autopsia enseña al médico legista la verdadera causa de la muerte, que antes de esta investigación permanecía ignorada; en algunos casos, puede demostrar que es muy distinta de la que se creía y radica en un órgano que nunca se supuso que fuera patológico.
En la autopsia médico-legal no interesa sólo el estudio del cuerpo del cadáver, sino que también importa todo lo que le rodea (sus ropas, la escena del crimen, etc.). Este tipo de autopsia se realiza no sólo para determinar la causa de la muerte, sino que también tiene por objeto el establecer la etiología médico-legal de la muerte (accidental, suicida u homicida) y el esclarecer las circunstancias en las que ésta se produjo. La trascendencia de la autopsia médico-legal es judicial, ya que de ella se pueden derivar conclusiones que pueden influir en sentencias judiciales.
Pero, además, los resultados de la autopsia van a decir si la muerte fue natural o violenta, y, en el segundo de los casos, si se trata de un accidente, de un suicidio o de un homicidio.
Si la operación necrópsica recae sobre un recién nacido, determinará si se trataba de un fruto viable o no; de serlo, si vivió vida extrauterina, y en este caso, si murió a consecuencia de un mecanismo natural o violento.
Incluso cuando el objeto de la investigación pericial sean sólo unos restos cadavéricos, su investigación podrá resolver el problema de la identificación de éstos, si son humanos o de animal y, en el primer supuesto, su edad, sexo, talla y todas las particularidades que permiten orientar la data y la causa de la muerte y, hoy día, hasta su identificación plena por el estudio del ADN.
OBJETIVOS DE LA AUTOPSIA MÉDICO – LEGAL:
1.Asegurar la realidad de la muerte: aunque sea de forma excepcional, las primeras comprobaciones que se deben realizar en un cuerpo deben ir dirigi- das a establecer el diagnóstico de muerte cierta.
2. Establecer la identidad del fallecido: se trata de un dato de inestimable valor ya que, a partir de él, pue- den dirigirse las primeras investigaciones policiales y judiciales.
3. Marcar unos límites temporales entre los que pue- da situarse el momento en el que se produjo la muerte: como en el caso anterior, este dato puede determinar la dirección de las diligencias judicia- les subsiguientes.
4. Determinar si se trata de una muerte natural o vio- lenta: en el primero de los casos puede suponer la paralización de cualquier diligencia posterior, mientras que en el segundo, imprimirá un impulso a la investigación.
5. Conocer la causa y el mecanismo desencadenante: este dato será de evidente trascendencia, tanto en el caso de las muertes naturales como en las violentas.
6. En caso de ser violenta, comprobar si es de origen homicida, suicida o accidental: cualquiera de las tres alternativas abre diferentes vías a la búsqueda de responsabilidades de terceros. Únicamente al concluir que se trata de un suicidio, buscado de propósito y sin auxilio de otros, se pondrá fin a la investigación.
7. Averiguar otras circunstancias de trascendencia pe- nal o civil: hallar vestigios del posible autor de un crimen o establecer un orden de fallecimiento entre familiares, son ejemplos de una y otra.
FASES DE LA AUTOPSIA MÉDICO-LEGAL
Levantamiento del cadáver.
Examen externo del cadáver.
Obducción o examen interno del cadáver.
Levantamiento del cadáver
La autopsia médico-legal se inicia con el examen del cadáver en el propio lugar del hecho o donde se ha encontrado el cuerpo. En este examen el médico forense desempeña un papel de primer orden, pues los indicios que recoge, como de su específica competencia, son de primordial importancia. Los objetivos del examen médico-legal de los cadáveres en el lugar del hecho son, ante todo, los siguientes:
Comprobar la realidad de la muerte: tras este requisito, el juez ordenará el traslado del cadáver a las dependencias donde posteriormente deba continuarse su examen.
Determinar la data de la muerte.
Precisar el mecanismo de la muerte.
Como es natural, en este primer reconocimiento no siempre se pueden cubrir totalmente dichos objetivos, pero los datos que en él se recogen condicionan muchas veces los resultados del examen posterior en la sala de autopsias. Así, por ejemplo, el diagnóstico de la data de la muerte es tanto más posible y más aproximado cuanto más precozmente se realiza el estudio inicial; ello es debido a que los primeros fenómenos cadavéricos son los que presentan una cronología más conocida y predecible, tanto en su aparición como en su evolución y terminación. En cuanto a la posibilidad de precisar el mecanismo del fallecimiento, el examen del lugar del hecho es de ordinario insustituible en las muertes violentas: el acontecer traumático que produjo la muerte deja siempre indicios en el lugar, cuya juiciosa interpretación permite la reconstrucción de aquel. Puede tratarse de huellas de vehículos en el suelo, de restos de objetos rotos, derribados o cambiados de sitio, signos que indican cambios en la posición del cadáver, el estado de sus vestidos o de sus relaciones con muebles u objetos allí existentes.
Examen externo del cadáver
Comprende la inspección detallada del cadáver antes de iniciar la operación anatómica (anatémnö, yo corto de arriba abajo) tomando nota de todas las particularidades que puedan proporcionar indicios relativos a alguna cuestión médico- legal. Los principales datos que se deducen del examen externo son los siguientes.
Signos relativos a la identificación del cadáver
Se comienza por evaluar la edad aparente, determinar la talla y anotar el sexo del cadáver. Los elementos identificadores más a menudo interesados son: los vestidos y objetos de uso personal (su número, calidad, estado de conservación, marcas, iniciales, etc.), los caracteres más salientes del retrato hablado, el color y forma del cabello, color del iris, estado y peculiaridades de la dentadura, presencia de cicatrices, tatuajes, estigmas profesionales, malformaciones o deformidades, nevos, etc. En un segundo plano interesa también el grado de desarrollo del esqueleto, del tejido muscular, del adiposo, etc.
Cuando sea posible, la policía científica obtendrá las huellas dactilares y fotografías del cadáver, mejor si se obtiene una de frente y otra de perfil. Asimismo, pueden obtenerse las primeras muestras para proceder a la filiación genética, si fuera precisa.
Signos relativos a la data de la muerte
Aun habiendo hecho un cálculo en el momento del levantamiento del cadáver, debe ahora completarse y ratificarse, investigando el estado de evolución de los fenómenos cadavéricos: enfriamiento, deshidratación, rigidez, livideces y la propia putrefacción cadavérica. Se anota también si hay insectos o sus larvas; en este caso, es conveniente tomar varias muestras para su determinación entomológica.
Signos relativos a la causa de la muerte
Aun cuando el diagnóstico de la causa de la muerte exige siempre la autopsia completa, con el examen interno de todas las cavidades, en ocasiones el examen externo proporciona valiosos indicios, que se pueden agrupar en tres apartados: lesiones traumáticas, otros signos de origen no natural y signos externos de procesos patológicos espontáneos.
Lesiones traumáticas.
Su cuidadosa descripción permitirá, además del diagnóstico de la causa de la muerte, la resolución de buen número de problemas médico- legales de interés: posición de la víctima en el momento de producirse la violencia, diferenciación entre suicidio, homicidio y accidente, instrumento causante de la violencia, etc. Debe hacerse constar en el informe:
Naturaleza de las lesiones (contusión, herida, escara, surco, etc.).
Número de éstas.
Región en la que se localiza cada una de ellas.
Distancia a puntos fijos (relieves óseos, inserciones de órganos superficiales, orificios naturales), medida exactamente.
Forma de la lesión.
Dimensiones; éstas no se darán nunca aproximadas, sino exactas, indicando la dimensión máxima y la mínima, cuando se trate de formas irregulares.
Dirección de la lesión cutánea, es decir, la correspondiente en la superficie al eje mayor de aquella. Se indica siempre suponiendo en el cadáver la posición anatómica normal, con las palmas de la mano dirigidas hacia delante. Con relación a los habituales términos, «hacia dentro» y «hacia fuera», debe hacerse constar si se refieren al eje del cuerpo o al del órgano. Hay que señalar, por último, la necesidad de especificar la dirección con relación a los tres planos del cuerpo.
Caracteres de los alrededores de la lesión: bordes (lisos, irregulares, evertidos), periferia (tatuaje, quemadura, equimosis, cauterizaciones) y de los líquidos que existan (sangre, pus, exudados).
Por último, si la herida se continúa en profundidad, debe disecarse la región por planos para seguir su trayecto, debiendo proscribirse totalmente el uso de sondas, que a menudo son origen de falsas vías.
Otros signos de origen no natural. Aunque el origen definitivo deberá establecerse a la conclusión del examen, su presencia es orientadora:
Coloraciones anormales: entre ellas destacan la coloración rosada, de piel y livideces, en las intoxicaciones por monóxido de carbono o ácido cianhídrico o la gris apizarrada en las intoxicaciones por productos metahemoglobinizantes. En las mucosas accesibles también pueden encontrarse otros signos guía, como el ribete de BURTON en las intoxicaciones por plomo.
Olores: de entre éstos, quizás el más característico es el olor a almendras amargas de las intoxicaciones por ácido cianhídrico, aunque pueden aparecer otros husmos sui generis, como en las intoxicaciones por benzol.
Procesos patológicos espontáneos. Su descripción en este momento hará más comprensibles después las lesiones internas. Los signos externos de estos procesos, más frecuentes en la práctica, son:
Coloraciones anormales: ictericia o melanodermia.
Desnutrición.
Edemas.
Varices y úlceras varicosas.
Úlceras de decúbito.
Procesos sépticos locales.
Signos relativos al medio en que haya permanecido el cadáver
Cuando el cadáver haya permanecido al aire libre, no suele haber datos significativos, pero en otros casos los procesos de momificación, saponificación y maceración pueden proporcionar orientaciones. Lo mismo puede decirse en los casos de sepultamiento, en los que el medio sepultante (harina, yeso, carbón) puede encontrarse sobre el cadáver.
Signos relativos a las circunstancias de los hechos
Aun cuando pueden encontrar acomodo en alguno de los otros apartados, conviene resaltarlos de forma adecuada:
Estado de los orificios naturales del cuerpo, sobre todo boca, ano y vulva.
Existencia de señales características de maniobras de inmovilización.
Estado del cabello y cuero cabelludo, con especial atención a los arrancamientos traumáticos.
Abertura, examen interno de los órganos y estudios complementarios.
Se inicia con la abertura del cuello y tronco y finaliza con la abertura del cráneo, examinando la cavidad torácica y abdominopélvica, completada la evisceración se realiza el estudio macroscópico con una descripción detallada de cada órgano que deberá incluir peso, medidas, así como lesiones o hallazgos de violencia o patología asociada con el fin de dilucidar la causa de la muerte y factores asociados.
Muchas veces el estudio macroscópico resulta suficiente para establecer las consideraciones medicolegales y llegar al diagnóstico de la muerte, como en el infarto del miocardio con rotura de la pared y hemopericardio, rotura de un aneurisma de la aorta, etcétera. Sin embargo, es necesario extraer del cadáver la pieza anatómica o un fragmento representativo de ella, para su estudio histopatológico, así como la realización de estudios complementarios:
• Laboratorio bioquímico: para determinación de grupo sanguíneo y Rh, detección de VIH y de otros marcadores serológicos como hepatitis B y C, citomegalovirus, etcétera.
• Investigación de material biológico o inorgánico en uñas: Las muestras de las uñas se obtienen casi siempre de las manos. Deben seccionarse con bisturí y levantarse con pinzas por el borde de corte.
• Raspado nasal, bucal, vaginal o rectal: para investigación de drogas o espermas, obteniéndose hisopos en una triple muestra: una para la observación microscópica directa, otra para las determinaciones inmunoquímicas y la tercera en reserva para eventuales estudios de ADN.
• Estudios comparativos de cabellos y vellos púbicos: las muestras de pelos incluyen cabellos y los distintos tipos de vellos corporales (el pubiano es remitido con mayor frecuencia), y de ser posible, incluir el bulbo piloso.
• Laboratorio toxicológico: la búsqueda de sustancias tóxicas se realiza en función de la cinética dentro del organismo, investigando sitios de absorción, distribución, metabolización, depósito y excreción.
Existe un mínimo de muestras indispensable para asegurar un peritaje adecuado:
• Estómago y su contenido.
• Fragmentos de distintos órganos; deberán incluir cerebro, hígado, pulmón, vesícula biliar y riñón.
• Muestra de orina: se obtiene por punción, aspiración vesical o aspiración del contenido por una jeringa, previa incisión de la vejiga, o de forma práctica por medio de cateterismo vesical con una sonda.
• Muestra de sangre: para investigación de alcoholes y muestras serológicas. • Humor vítreo para estudios toxicológicos.
• Hisopos de orificios de entrada para investigación de residuos de pólvora.
• Otras determinaciones: muestras biológicas en casos especiales, como musculoesquelético para determinación de carboximioglobina, tejido adiposo para plaguicidas y siliconas, etcétera.
INSTRUMENTOS Y FUNCIONES
Costótomo. Es un instrumento que se utiliza para dividir los cartílagos costales y abrir la cavidad torácica.
Raquítomo.- Instrumento para abrir el conducto vertebral sin dañar la médula.
Escoplo.- Usado en traumatología, permite el retiro de huesos mediante un martillo.