A menudo resulta difícil retribuir con consecuencias positivas a todos los alumnos que lo merecen. Naciones Unidas
A menudo resulta difícil retribuir con consecuencias positivas a todos los alumnos que lo merecen. Naciones Unidas
sistema de reforzamiento con fichas le ayudaría a resolver este problema, si permite que todos los estu-
diantes reciban fichas tanto por el trabajo académico como por la buena conducta durante la clase. Las
fichas podrían ser puntos, cuentas, perforaciones en una tarjeta, verdaderas fichas, dinero de juguete o
cualquier objeto que sea fácil de identificar como propiedad del estudiante. Periódicamente los estu-
diantes intercambian las fichas que han obtenido por alguna recompensa deseada (Alberto y Troutman,
2006; Kazdin, 2001).
Dependiendo de la edad del alumno, las recompensas incluyen juguetes pequeños, artículos escolares,
tiempo libre, trabajos especiales en clase, notas positivas para el hogar, tiempo para escuchar música u
otros privilegios. Cuando se establece por primera vez una “economía de fichas”, como se le conoce a
este sistema, las fichas deben entregarse mediante un programa básicamente continuo, con frecuentes
oportunidades para intercambiar las fichas por recompensas. Sin embargo, una vez que el sistema esté
funcionando bien, las fichas deben distribuirse de manera intermitente y guardarse durante periodos más
largos, antes de intercambiarse por las recompensas.
Otra variante implica permitir que los alumnos obtengan las fichas en el salón de clases y después en
tercambiarlas por recompensas en el hogar. Se trata de planes que tienen mucho éxito cuando los padres
están dispuestos a cooperar. Por lo general, se envía una nota o un informe al hogar, diariamente o dos
veces por semana. En la nota se indica el número de puntos obtenidos en el periodo anterior. Los pun-
tos podrían intercambiarse por minutos para ver televisión, acceso a juguetes muy apreciados o tiempo
especial conviviendo con los padres. También es posible ahorrar puntos para obtener recompensas ma-
yores como viajes. Sin embargo, no utilice este procedimiento si sospecha que al niño se le castiga seve-
ramente por informes de mal desempeño (Jurbergs, Palcic y Kelly, 2007).
Los sistemas de reforzamiento con fichas son complicados y requieren de bastante tiempo. Por lo
general, deben emplearse tan sólo en tres situaciones: 1. para motivar a los estudiantes que están com-
pletamente desinteresados en su trabajo y que no han respondido a otros métodos, 2. para motivar a los
alumnos que fracasan de manera continua en su progreso académico, 3. y para manejar a un grupo que
está fuera de control. Parece que algunos grupos de estudiantes se benefician más que otros de la
economía de fichas. Aquellos que sufren discapacidad intelectual, los niños que fracasan a menudo, los
estudiantes con escasas habilidades académicas y quienes presentan problemas de conducta parecen res-
ponder a la naturaleza directa y concreta del reforzamiento con fichas.
Antes de utilizar un sistema de fichas, asegúrese de que sus métodos y materiales de enseñanza son
los adecuados para los alumnos. En ocasiones, las perturbaciones en la clase o la falta de motivación in-
dican que las prácticas de enseñanza necesitan modificarse. Quizá las reglas de la clase no sean claras o
se estén aplicando de manera inconsistente; tal vez sus instrucciones sean ambiguas; quizás el libro de
texto sea demasiado fácil o demasiado difícil, o el ritmo no sea el correcto. Si se presentan estos proble-
mas, una economía de fichas ayudaría a mejorar la situación de manera temporal, aunque los alumnos
continuarán teniendo problemas para aprender el material académico. Primero mejore su enseñanza.
Las pocas páginas que dedicamos aquí a la economía de fichas y los contratos de contingencia sólo
cen una introducción a estos programas. Si desea establecer un programa de recompensas a gran escala
en su salón de clases, quizás deba buscar consejo profesional. A menudo el psicólogo, el consejero o el
director de la escuela pueden ayudar.
En la siguiente sección se describe dos ejemplos en los que se aplicaron los principios conduc-
tuales para mejorar la conducta de estudiantes con necesidades especiales.