Revolución, grupos sociales y movimientos ciudadanos

Revolución, grupos sociales y movimientos ciudadanos

La larga permanencia que tuvo Porfirio Díaz en la presidencia provoco un estallido conocido como la revolución mexicana, eso provoco malestar en algunas partes políticas del país. La modernización que experimento nuestro país en la industria, campo y la cuidad durante el gobierno de Porfirio Díaz se realizo bajo la opresión de las clases necesitadas las cuales requerían de mejores sueldos y que también los obreros laboraban en condiciones insalubres, peligrosas y carecían de condiciones de trabajo. Pero en Jalisco era diferente al país, ya que el régimen de Porfirio Díaz no se hizo sentir en nuestra entidad.

De igual forma los gobernadores que compartieron la ideología del régimen porfirista comprendieron los últimos años del siglo XIX y principios del XX, por lo que se podría decir que los efectos del régimen porfirista en Jalisco prácticamente comenzaban. La ciudadanía de GDL era una comunidad pacifica, preocupada por los aconteceres de la vida cotidiana y ajena a los movimientos de disidencia política.

Después la efervescencia política llego a nuestra ciudad, pues Bernardo Reyes contaba con la simpatía de la mayoría de la población del estado por su origen jalisciense, por otra parte, Ramón Corral se identificaba con los intereses de la oligarquía tapatía originando que los estudiantes de la escuela normal realizaran hechos violentos en apoyo de Bernardo Reyes.


Las elecciones para gobernador del estado de Jalisco contendieron Manuel ahumada, quien contaba con el apoyo del presidente Díaz y Manuel Cuesta Gallardo. El triunfo fue para Cuesta Gallardo pero decidió renunciar al poco tiempo ante los continuos enfrentamientos entre la población civil y los cuerpos policiacos, dejando el lugar a David Gutiérrez Allende.


En las elecciones presidenciales, Porfirio Díaz gano, sin embargo, madero logro evadirse y se dirigió a Texas donde proclamo el plan de san Luis, mismo que desconocía e invitaba a la población de sumarse a la lucha armada. En Jalisco, el gobierno interino de Gutiérrez de allende transcurrió lleno de conmoción social, pues continuamente había manifestaciones para borrar todo aquello que tuviera que ver con el régimen porfirista, ante lo cual, los diputados renunciaron y el gobernador hizo congreso local, después se designo como gobernador a Alberto Robles Gil.

El gobernador de Jalisco había reconocido a Huerta como legítimo presidente, lo que acarreo el descontento popular y el retiro del apoyo de ciertos sectores de la entidad. José López Portillo y Rojas, en un intento de reivindicar el derecho de las clases trabajadoras, acato la disposición de Huerta de repartir algunas tierras a los campesinos, lo cual causo alarma entre hacendados, quienes no estaban dispuestos a fraccionar bienes. Tras la incapacidad de resolver problemas el gobernador presento su renuncia y su puesto fue ocupado por José María Mier, y por otra parte la ciudad de Guadalajara conservaba la tranquilidad, pero pronto ante la incapacidad de enfrentar a los revolucionarios, el gobernador decidió huir de la cuidad con dinero erario público y vaciando la caja fuerte del banco de Jalisco.

Después Obregón designo a Manuel M. Diéguez como gobernador e inmediatamente realizo una serie de reformas en beneficio de la población. Entre ellas, limito la participación de la iglesia en asuntos políticos, decreto la expulsión de sacerdotes extranjeros y exigió a la iglesia el pago de impuesto. Tras esto la iglesia se negó a obedecer, haciendo que se ordenara el cierre de templos aunque después se revoco la orden.


Ante la llegada de Francisco Villa a Guadalajara o la reapertura de los templos y solicito un préstamo forzoso a los acaudalados tapatíos los cuales demostraron descontento. Villa designo a Julián Medina para asumir el gobierno de la entidad, sin embargo, este se enfrentaba a una situación bastante complicada, pues las actividades industriales estaban paralizadas, los comercio cerrados y el campo abandonado.

Manuel M. Diéguez logro vencer a las fuerzas villistas en Zacoalco y ataco la capital de la entidad, venciendo la resistencia, lo que le queda a Manuel M. Diéguez establecerse definitivamente en la capital tapatía en abril de 1915. Por otra parte, se encargaría de la aplicación de las reformas propuestas por el constitucionalismo, y ante esto el gobernador encontró una férrea oposición de la oligarquía y de la iglesia por que afectaba sus intereses. La iglesia organizo Circulo Católico Nacional manifestándose contra las reformas acusando al gobierno.