Mirando hacia el futuro

El siglo XIX había comenzado con las grandes revoluciones políticas de la Independencia hispanoamericana. Y sus últimas décadas vieron algo muy parecido a una continuación de ese proceso, pues en muchos sentidos, el Modernismo de todos los países hispánicos fue una revolución cultural. Así, la motivación fundamental para José Asunción Silva y compañía, era básicamente la misma que, antes, para Francisco de Paula Santander y los suyos: la libertad e independencia política y cultural de España.

La diferencia entre la Independencia política de Santander y la Independencia literaria de Silva es que la espada es cambiada por la pluma. Y, en lugar de luchar a caballo en los campos de batalla, ahora se hacia sentado en un escritorio o en la prensa.

Tan similares fueron ambos momentos que Santander y Silva estaban emparentados, y la que era la hacienda del prócer independentista, Hatogrande, pasó a manos de la familia del poeta modernista. Otra similitud podría ser la insatisfacción que los revolucionarios sintieran con la realidad cotidiana que los rodeaba. Pues así como los sublevados políticos contra la Corona española crecieron ofendidos por los muchos desmanes que los españoles cometieron durante la Colonia, los modernistas literarios sintieron desagrado hacia los libros colombianos de ese entonces dedicados a cantar un país de ciudades y campos corroídos por la pobreza y el atraso.

 \n