Guía Enciclopédica de la Literatura Gallega: Siglos XX y XXI

Contextualización y Literatura del Primer Tercio del Siglo XX

A comienzos del siglo XXXX, la literatura gallega mantenía las líneas estéticas establecidas durante el Rexurdimento por figuras como Rosalía de Castro, Eduardo Pondal y Manuel Curros Enríquez. Autores como Leiras Pulpeiro o Lugrís Freire continuaron esta tradición en un panorama dominado por la poesía y un costumbrismo ruralista marcado. No obstante, este periodo inicial sufría de un estancamiento creativo debido a la falta de organizaciones galleguistas sólidas. La situación cambió con el auge del agrarismo, un movimiento reivindicativo del campesinado que luchaba contra el sistema de foros y el caciquismo, destacando asociaciones como Solidaridad Gallega y Acción Gallega, liderada por Basilio Álvarez, conocido como "el cura de Beiro".

El panorama se transformó definitivamente con la aparición de las Irmandades da Fala en 19161916, fundadas en A Coruña por intelectuales como Antón Vilar Ponte. Este movimiento buscaba la dignificación y expansión del idioma gallego en todos los ámbitos. En el terreno político, centraron sus esfuerzos en definir a Galicia como una nación con territorio, lengua, historia y cultura propias, proclamación realizada en la Asamblea Nacionalista de Lugo en 19181918. Vicente Risco publicaría en 19201920 el ensayo clave Teoria do nacionalismo galego. Entre sus reivindicaciones destacaban la autonomía integral, la cooficialidad del gallego, la autonomía económica y la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Antonio Noriega Varela: El Poeta de la Montaña

Antonio Noriega Varela (186919471869-1947) representa la transición entre el siglo XIXXIX y el XXXX. Su obra principal, Montañesas (19041904), que luego pasó a llamarse Do ermo (19201920), fue objeto de constantes reelaboraciones. Su trayectoria se divide en dos etapas principales: el ruralismo costumbrista decimonónico (189519131895-1913), donde describe con métrica popular la dura vida de los labriegos de Lugo, y la poesía lírica de la naturaleza (192019461920-1946). En esta segunda fase, influenciada por el "franciscanismo", canta a los elementos más humildes de la montaña (flores de toxo, piedras, rocío), utilizando formas cultas como el soneto y anticipando el hilozoísmo por la plasticidad de sus imágenes.

Ramón Cabanillas: Tradición y Modernidad

Ramón Cabanillas (187619591876-1959), apodado el "Poeta da Raza", es la figura central de la época. Su obra sintetiza el intimismo de Rosalía, la protesta social de Curros y la épica de Pondal, incorporando elementos del Modernismo hispanoamericano de Rubén Darío. Su trayectoria se divide en cuatro etapas: la pregaleguista (191019151910-1915), con obras de nostalgia y agrarismo como No desterro y Vento mareiro; la galeguista (191619201916-1920), con Da terra asoballada, centrada en el celtismo y la crítica a la opresión; la mítico-saudosista (192119301921-1930), donde destaca Na noite estrelecida, que galleguiza el mito artúrico situando la espada Escalibor en Sálvora y el Grial en O Cebreiro; y la etapa de posguerra (193919591939-1959), con obras de madurez como Samos.

Las Vanguardias (Vangardas) y Manuel Antonio

En la década de 19201920, las corrientes europeas (futurismo, cubismo, surrealismo) penetraron en Galicia. Se distinguen dos tendencias: la vanguardia matizada, que incluye el Hilozoísmo de Luís Amado Carballo (quien humaniza el paisaje en obras como Proel y O galo) y el Neotrobadorismo de Fermín Bouza Brey y Álvaro Cunqueiro, que recupera las formas medievales. La vanguardia plena está representada por Manuel Antonio (190019301900-1930) y su obra De catro a catro (19281928). Manuel Antonio, autor del manifiesto ¡Máis alá!, rompió totalmente con la tradición, rechazando la rima y el ritmo convencional para crear una poesía marítima llena de imágenes creacionistas donde el barco simboliza el yo lírico y la navegación representa la vida.

La Prosa del Grupo Nós: Risco, Otero Pedrayo y Castelao

El Grupo Nós nació alrededor de la revista homónima (192019361920-1936) en Ourense. Sus miembros, inicialmente intelectuales castellanohablantes y "dandis" conocidos como inadaptados, evolucionaron hacia un nacionalismo comprometido. Vicente Risco destacó por su narrativa etnográfica y satírica, siendo O porco de pé (19281928) una sátira feroz de la burguesía representada por Don Celidonio. Ramón Otero Pedrayo, gran patriarca de las letras, cultivó una prosa culturalista y paisajística en obras como Arredor de si (19301930), que narra la conversión de un joven al galeguismo, y Os camiños da vida, que aborda la decadencia de la hidalguía.

Alfonso Daniel Rodríguez Castelao (188619501886-1950) es el símbolo del compromiso social. Su obra combina literatura y plástica (caricaturas), destacando Cousas (19341934), una colección de textos breves que retratan el alma del pueblo gallego, y la novela Os dous de sempre (19341934), una biografía paralela de dos personajes antitéticos: Pedriño (el conformista) y Rañolas (el espíritu de superación). También resalta Retrincos, con relatos autobiográficos, y su ensayo político fundamental Sempre en Galiza (19441944). En la generación del 2525, Rafael Dieste aportó modernidad con Dos arquivos do trasno, centrada en la psicología y lo fantástico.

El Teatro Gallego (1900-1936)

El teatro maduró gracias a las Irmandades y al Conservatorio Nacional da Arte Galega (19191919). Se desarrollaron tres tendencias: el teatro socio-costumbrista de San Luís Romero (O fidalgo), el teatro de compromiso de Carré Alvarellos, y el teatro renovador de Cabanillas (O Mariscal) y el Grupo Nós. Vicente Risco exploró el metateatro en O bufón de El-Rei, mientras que Otero Pedrayo introdujo el simbolismo en A lagarada. Castelao creó una pieza clásica, Os vellos non deben de namorarse (19411941), una farsa estructurada en tres lances que advierte sobre los amores tardíos. Por último, Rafael Dieste innovó con A fiestra baldeira (19271927), una obra de estética vanguardista sobre la identidad marinera.

Poesía y Narrativa de Posguerra (1936-1976)

Tras la Guerra Civil, la cultura gallega sufrió represión y censura, refugiándose en el exilio (Buenos Aires, México). La recuperación en el interior comenzó en 19501950 con la Editorial Galaxia. En poesía, destacan la Generación del 3636 (Aquilino Iglesia Alvariño, Díaz Castro) y la Escuela da Tebra (Cuña Novás), caracterizada por la angustia existencial. Celso Emilio Ferreiro revolucionó el género con Longa noite de pedra (19621962), cima de la poesía social. En narrativa, Ánxel Fole destacó con su realismo de misterio en Terra brava, y Álvaro Cunqueiro con su realismo fantástico en Merlín e familia (19551955) y As crónicas do sochantre. Xosé Neira Vilas publicó el gran éxito Memorias dun neno labrego (19611961), mientras que Blanco Amor renovó la técnica con A esmorga (19591959), una tragedia de personajes marginales narrada en primera persona.

La Nova Narrativa Galega y el Teatro Independiente

En los años 5050 y 6060 surgió la Nova Narrativa Galega, influenciada por Joyce, Kafka y el Nouveau Roman. Autores como Xosé Luís Méndez Ferrín (Percival e outras historias, Arrabaldo do norte), María Xosé Queizán (A orella no buraco) y Carlos Casares (Vento ferido) experimentaron con el monólogo interior, el objetalismo y la ruptura temporal. En teatro, tras un periodo de silencio, surgió el Teatro Independiente y el Grupo Abrente de Ribadavia (19731973), donde figuras como Manuel Lourenzo, Euloxio R. Ruibal y Roberto Vidal Bolaño (Laudamuco, señor de ningures) sentaron las bases de una escena profesional y vanguardista.

Literatura en la Galicia Democrática

Desde 19761976, la oficialidad del gallego y su inclusión en la enseñanza impulsaron una producción masiva. En poesía, la generación de los 8080 (Fernán-Vello, Ramiro Fonte, Pilar Pallarés) buscó el formalismo y el culturalismo, mientras colectivos como Rompente exploraban lo experimental. En narrativa, se consolidaron géneros como la novela negra (Carlos Reigosa con Crime en Compostela), la histórica (Freixanes, Alfredo Conde), y la fantástica (Darío Xohán Cabana). Manuel Rivas alcanzó éxito internacional con O lapis do carpinteiro. En el siglo XXIXXI, destaca la eclosión de la narrativa escrita por mujeres (Rosa Aneiros, María Reimóndez, Teresa Moure) y el auge del teatro profesional representado por compañías como Chévere y actores de renombre como Luís Tosar.