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La inmunología, rama de la medicina, con sus componentes de medicina veterinaria, de medicina humana, de salud pública, es indisoluble de la salud, del ambiente, del bienestar.

El desarrollo científico vertiginoso de los últimos 150 años ha tenido frutos en microbiología, patología, infecciones, inmunología y los mecanismos de control. El descubrimiento, desarrollo y la aplicación de la inmunología se sustentan en el alto valor estimativo, económico y político de la salud tanto en los animales superiores como en el ser humano

La historia de la inmunología permite reconocer uno de los atributos esenciales que han permitido la sobrevivencia y la evolución de las especies pertenecientes a la biosfera,

Desde los primeros y más sencillos microorganismos hasta las plantas y animales. La resistencia a agentes nocivos externos tiene diversas manifestaciones desde organismos muy sencillos en la escala evolutiva y en las plantas.

Para trazar los orígenes de las enfermedades infecciosas de animales y humanos, es necesario revisar los requerimientos de los organismos infecciosos, incluyendo las relaciones con los hospederos y los procesos de adaptación.

Todos los organismos, incluyendo a los agentes infecciosos bacterias,virus, hongos, parásitos agrupados con frecuencia dentro del término de microbios, siguen la fuerza de selección natural que favorece la sobrevivencia y reproducción de los más aptos. Cuando las condiciones ambientales se modifican, los microorganismos se adaptan, ya que los que mejor se desarrollan y reproducen lo hacen a un ritmo mayor (muchas bacterias se reproducen cada 20 min).

La evolución se comprende con una combinación de adaptación y especiación. Esta última corresponde a aquellos mecanismos que producen especies nuevas, diferentes de las anteriores que hoy día se reconoce que son producto de mutaciones.

Para tener éxito, un microorganismo requiere cumplir varias premisas, entre ellas:

  1. Asegurarse un mecanismo de transmisión de hospedero a    hospedero.
  2. Sobrevivir a las defensas del organismo el tiempo necesario para    garantizar el establecimiento de la infección.
  3. Mantener al hospedero con vida lo suficiente para aumentar la    posibilidad de que sea transmitido de manera repetida.