31- Temperamento, Carácter y Personalidad

Importancia de la Personalidad en el Desarrollo Humano

La personalidad es uno de los logros fundamentales del desarrollo humano, que se forma a lo largo de todas las etapas de la vida, integrando las experiencias y desarrollando la identidad del individuo. Desde el nacimiento, donde el infante es vulnerable y depende del cuidado materno o de un sustituto, se necesita una adecuada interacción con el ambiente para desarrollar sus potencialidades.

Definición de Personalidad

La personalidad puede definirse como “un patrón estable, coherente, de pensamientos, conductas y relaciones consigo mismo y con el ambiente”. Esta característica proporciona predictibilidad en el comportamiento, facilitando anticipar las respuestas ante determinadas circunstancias. La palabra "personalidad" deriva del latín "personare", que significa sonar a través, aludiendo a las máscaras utilizadas en el teatro griego que amplificaban la voz.

Dinámica de la Personalidad

La personalidad no es un ente monolítico; se asemeja a una cadena de eslabones conectados por un hilo conductor. A pesar de su aparente integración, presenta contradicciones y comportamientos impredecibles. La personalidad es, por tanto, un constructo dinámico que está en constante interacción con el medio, permitiendo variabilidad en las respuestas ante diferentes situaciones.

Elementos Constitutivos de la Personalidad

Los constitutivos clásicos de la personalidad son dos: 1. Temperamento y 2. Carácter.

Temperamento

El temperamento se refiere a la herencia genética que proporciona las primeras disposiciones para reaccionar y relacionarse con el entorno. Otto Kernberg (2005; 2015) sugiere que las reacciones a estímulos ambientales, como la intensidad y el ritmo de las respuestas afectivas, están relacionadas directamente con el temperamento.

Dimensiones del Temperamento
  1. La búsqueda de novedades: Refleja una predisposición hereditaria hacia la activación en respuesta a la novedad y señales de recompensa. Las personas con alta búsqueda de novedades son curiosas, impulsivas y propensas a la creatividad. Sin embargo, pueden aburrirse con facilidad y demostrar baja tolerancia a la frustración.

  2. La evitación de daño: Describe la inhibición conductual en respuesta a señales de castigo y puede manifestarse como miedo a lo desconocido. Las personas con alta evitación de daño tienden a ser cautelosas, mientras que aquellas con baja evitación pueden ser despreocupadas y optimistas, pero a menudo desatienden los riesgos potenciales.

  3. La dependencia de la gratificación: Indica cómo alguien responde a la aprobación social. Las personas con alta dependencia son usualmente sensibles y sociables, pero pueden carecer de objetividad. En contraste, quienes tienen baja dependencia son más independientes socialmente, pero pueden mostrar frío y desapego.

  4. La persistencia: Se relaciona con la capacidad de mantener un esfuerzo frente a la frustración. Las personas persistentes son ambiciosas y perfeccionistas, mientras que quienes tienen baja persistencia tienden a ser inactivos y renuncian fácilmente.

Estas dimensiones temperamentales no actúan de forma aislada, sino que se combinan y modelan a lo largo de la vida, interactuando con el entorno. Un ejemplo es cómo un infante con alta búsqueda de novedades puede ser influenciado por padres cuidadosos o negligentes.

Carácter

El carácter está más relacionado con lo adquirido e implica la relación del individuo con sus padres y otros adultos significativos durante la infancia. A lo largo de la vida, el carácter se enriquece mediante relaciones emocionantes y significativas, lo que moldea cómo nos presentamos y nos relacionamos con el mundo. La formación del carácter inicia en los primeros vínculos, donde se gestionan placeres y displacer emocional.

Procesos en la Formación del Carácter
  • Introyecciones e identificaciones: Estas son operaciones psicológicas donde un individuo se apropia de ciertos rasgos o cualidades de otros, ya sea por similitud o por oposición. Por ejemplo, alguien puede querer parecerse a un padre o, contrario a ello, ser lo opuesto.

La Personalidad en el Contexto Psicoanalítico

Desde el psicoanálisis, la personalidad es considerada como el resultado de la interacción entre el temperamento, el carácter, los sistemas de valores internalizados, y factores cognitivos. Los mecanismos de defensa juegan un papel fundamental en la misma, permitiendo al Yo manejar la angustia y diferenciando la realidad interna de la externa. Una personalidad normal incluye un uso balanceado y adecuado de estos mecanismos de defensa.

Personalidad Normal

La personalidad normal se caracteriza por el desarrollo adecuado del apego, la estructura interna de la identidad y la capacidad para transitar las etapas de la vida sin conflictos severos. Esta personalidad permite la integración y aceptación de uno mismo y de los otros, así como la habilidad para tener relaciones significativas y comprometidas sin miedo a la dependencia o explotación.

Además, implica un Superyó integrado que internaliza valores morales y culturales adecuados, con un manejo satisfactorio de impulsos, tanto libidinales como agresivos. Esto proporciona a la persona la autonomía y la independencia necesarias para una vida plena y sana, así como la capacidad de experimentar afecto, ternura y amor en relaciones con otros.