La Cultura

La cultura

  •   Definición general.

  •   Como sistema de normas y valores.

  •   Como complejo y configuración de rasgos.

  •   Como respuesta a las tensiones del entorno.

Definición general

El uso y sentido que generalmente se asigna a este concepto, proviene de Tylor; quien en la introducción de su obra «Cultura Primitiva», publicada en 1871, define la cultura de la siguiente manera: «Es ese complejo total que incluye conocimiento, creencias, arte, moral, ley, costumbres y otras aptitudes y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad».

Este concepto adquiere relevancia antropológica en la forma original que lo define Tylor, y desde entonces, ha sido objeto de adopciones, reelaboraciones y controversias entre antropólogos; que aun sin estar totalmente de acuerdo en su significado, en su uso o en su tratamiento metodológico e interpretativo, reconocen su importancia cuando estudian la vida y las obras del hombre y tratan de entender los principios que la rigen.

La complejidad de este concepto se revela al considerar los distintos enfoques, dimensiones y niveles con que se ha caracterizado el fenómeno de la cultura. Generalmente se le define como una especie de acervo, de bagaje o de conjunto estructurado de distintos elementos materiales e inmateriales, elaborados por los seres humanos a través de un proceso de respuestas alternativas a diversas necesidades de adaptación y supervivencia, derivadas de las relaciones con su entorno cultural y social y que finalmente llegan a constituirse en la herencia social o en el legado intergeneracional de la humanidad.

En su dimensión inmaterial, la cultura está configurada y se manifiesta mediante el sistema de normas y valores, con significados simbólicos propios y que sustentan los conocimientos, los pensamientos, los sentimientos, las creencias y las acciones, que llegan a ser característicos de cada grupo y sub-grupo social, en un momento y en un lugar determinado.

En su dimensión material, la cultura se manifiesta en la diversidad de artefactos y enseres útiles para la existencia humana y que son producto del ingenio y de la tecnología acumulada y disponible en cada sociedad.

La Cultura:

Como un sistema de normas y valores Constituye el marco de referencia que permite articular las ideas y los actos adaptativos del comportamiento y del desempeño social e individual en un contexto determinado.

Está configurada por un conjunto de reglas, pautas, patrones y procedimientos reguladores y orientadores del comportamiento, ante las distintas circunstancias, situaciones, relaciones y posiciones en las que regularmente se involucran las personas como miembros del entorno social y natural en el que se desenvuelven.

Por lo general, se espera que las personas reconozcan y acomoden su comportamiento al sistema normativo, compartido en la sociedad. Aun cuando contrasta el sistema de normas considerado como un marco ideal del comportamiento y desempeño deseado y esperado (la cultura «ideal»); con las normas practicadas en el comportamiento real (la cultura «real»).

En todo caso, las normas están presentes en la vida de los grupos sociales, en la forma de costum-bres, tradiciones, institucionesy leyes.

Se les clasifica en una u otra categoría, dependiendo del nivel de obligatoriedad y sanción que cada sociedad les asigna; lo que a su vez depende del significado y valor que tengan para el bienestar y supervivencia del grupo.

  • Normas formales: Son las reglas y leyes establecidas por la autoridad, cuya violación puede llevar a sanciones legales.

  • Normas informales: Incluyen las costumbres y tradiciones que, aunque no son codificadas, se consideran igualmente importantes para la cohesión social.

Las costumbres

Son formas usuales de comportarse y hacer las cosas, tipificando el modo habitual de actuar en un grupo y de satisfacer necesidades específicas.

Se llegan a valorar y aceptar como los modelos adecuados o únicos de acción. Se enmarcan dentro de la etiqueta y las buenas costumbres en un grupo determinado. Al asimilarse como las únicas formas naturales de hacer bien las cosas, se configuran en rasgos etnocéntricos, que se transmiten principalmente por observación y participación.

Seguir las costumbres implica reconocimiento y aprobación; ignorarlas, puede significar burlas, críticas o censura entre los miembros del grupo considerado. Las formas de saludar, de vestir, de cumplir ciertos formalismos ceremoniales o protocolarios; la forma de utilizar ciertos artefac-tos, etc., se consideran dentro de este grupo de normas, clasificadas dentro de las costumbres.

Las tradiciones

Estas normas tienen un mayor nivel de exigencia en su cumplimiento y una mayor importancia para la vida del grupo. Son objeto de rigurosas ideas valorativas respecto a lo bueno y lo malo de los actos y prácticas deseables o indeseables para el bienestar y la supervivencia del grupo. Aprueban y promueven lo que supone bienestar y prohiben o evitan lo que supone riesgo y amenaza al grupo.

Las tradiciones surgen y se imponen gradual mente, hasta convertirse en absolutos indiscutibles deseable, dan significado al sistema normativo y se y sagrados. Se convierten en parte inconsciente y vuelven determinantes en el comportamiento de las

automática de la conducta, que evita su personas y los grupos; ya que en ellos sustentan sus

cuestionamiento y violación. Los tabús, el incesto, ciertas prácticas sagradas; criterios, preferencias, decisiones y acciones. Cada grupo es transmisor de sus propios valor y normas, lo cual se realiza a través de la socialización, la educación y la interacción cotidiana entre sus miembros.

Ejemplos de tradiciones.

Hay grupos de personas dentro de las sociedades complejas, que se mueven en escenarios culturales.

  • Celebraciones festivas como el Día de Muertos en México, donde se honra a los difuntos a través de altares y ofrendas.

  • La música folclórica, que varía de región en región, como el flamenco en España o la samba en Brasil, que representa historia y sentimientos del pueblo.

  • Prácticas gastronómicas que se transmiten de generación en generación, reflejando la identidad de cada cultura.

Las instituciones

Constituyen un conjunto de normas formales que son de aceptación voluntaria pero de cumplimiento obligatorio, fundamentadas en valores e ideales supuestamente importantes para la organización y la relación de las personas en los distintos grupos y actividades.

Estas normas se van uniformando progresivamente con apoyo en las tradiciones, las actitudes y los valores sociales que las aprueban y las fortale-cen. Sirven para formalizar y apremiar la organiza-ción, la relación y los procedimientos de ejecución asociados a las distintas áreas de necesidad y actividad humana; como las relacionadas a la familia, la religión, el trabajo, la educación, las actividades económicas, el gobierno, etc.

específicos y que mantienen un conjunto particular de pautas que no se aplican a la generalidad de la sociedad (sub-culturas), como entre los grupos de inmigrantes, las tropas en los cuarteles, los monjes en los monasterios, etc., donde se desarrollan estilos de vida, de comportamiento característico, pero que no están en conflicto con la cultura general de la sociedad.

Distinto es el caso de grupos que están en oposición activa a las normas de la cultura prevaleciente y que amenazan la convivencia social, como las pandillas de delincuentes (contra-culturas).

Los valores se adquieren en el período de la socialización, que tiene efecto mayor en la infancia.

De ahí que la familia, la iglesia, la escuela, los grupos de referencia y los medios de comunicación, desempeñen una función primordial en la transmisión de valores.

Las leyes

Son normas que dan fuerza a las tradiciones y a las instituciones, volviendo coercitivo su cumpli-miento.

Las normas legales están sujetas a variación y cambio, en la medida que asimilan y expresan las adaptaciones de los grupos humanos experimentadas en sus distintas fases de desarrollo sociocultural.

La cultura.

Como complejo y configuración de rasgos. Cada cultura está integrada por un conjunto variado de elementos, que presentan formas, modos o disposiciones características persistentes.

Los valores

Estos elementos son los rasgos, los complejos y las configuraciones, que determinan las característica. Son concepciones de apreciación sociocultural, referidas a la importancia mayor o distintivas en una sociedad, en una cultura o en un menor que se asigna a determinados objetos, cosas proceso sociocultural.

La noción de rasgos o actos, y que motivan o animan a compartirlos o a rechazarlos, sustentando así el sistema normativo existente en un momento y lugar.

Son los elementos fundamentales; las unidades funcionales más pequeñas y más simples determinado. Al manifestarse como cualidades ideales y como identificables en el análisis de una estructura cultu-juicios de preferencia sobre lo más importante y ral.

Pueden referirse a productos materiales e inmateriales de la cultura, experiencia y necesidades humanas.

Cada cultura despliega una tremenda variedad y diversidad de rasgos culturales diferentes, los integra en formas funcionales distintas; pero muchos de ellos, son ampliamente compartidos por varios grupos humanos. Esto, gracias a fenómenos de difusión; de herencia cultural; de transmisión social; de acumulación cultural y de invención independiente.

Dadas las similitudes o diferencias de rasgos, presentes en distintas culturas, se han llegado a identificar como universales, generales y particu-lares.

Los rasgos universales, generales y particulares

Los rasgos universales se encuentran indistintamente en todas las culturales y caracterizan al homo sapiens diferenciándolo de otras especies.

En todas las culturas se observan ritos especiales que están asociados a ciertos eventos del ciclo vital; como el nacimiento, la pubertad, el matrimonio, la paternidad, maternidad, la muerte. Estos rasgos rituales se encuentran en todas las culturas, aunque presenten variaciones de énfasis y formas.

Los rasgos universales, están marcados por las características propias y únicas del ser humano, en su dimensión biológica, psicológica y sociocultural.

Los rasgos universales de tipo biológico del ser humano, derivan de su complejidad cerebral; de ser bípedo; de posición erecta; de sexualidad continuada y con un largo período de dependencia infantil. Lo anterior lo capacita para la utilización de símbolos, de lenguaje articulado, de herramientas propias de su tecnología; para organizarse en grupos y relacionarse con las demás de su especie.

Los rasgos universales de tipo psicológico, se configuran en los valores básicos, claves y centrales que integran las culturas.

Los rasgos universales de tipo social, se identifican por distintas formas de organización y relación humana, como la vida en grupo, en familia, en las distintas formas de dependencia y de interacción social, en ritos y tabús y distintas formas de relación humana.

Los rasgos generales de la cultura humana, se observan como regularidades en diferentes momentos y lugares, pero no en forma general o universal en todas las culturas. Ejemplo: La familia nuclear, el politeísmo, las monarquías, etc., son formas generales que suceden y se observan sólo en algunas culturas.

Los rasgos particulares de la cultura, son formas distintivas, únicas y exclusivas de ciertos grupos y momentos históricos, como el monoteísmo, que inicialmente fue propio y único del pueblo judío.

Los complejos

Se forman por conjuntos de rasgos culturales que se entrelazan y distribuyen en forma funcional autónoma, presentando una característica central y formando un todo con el que guardan relación.

Dicho de otra manera: Es un sistema organizado y distribuido de rasgos para dar origen a una serie de actividades funcionales, que están relacionadas o en conexión con algún rasgo cultural central. Ejemplo: La industria mecánica, la monogamia, el monoteísmo, que son complejos culturales de la civilización occidental, o el complejo cultural del maíz, propio de la cultura indígena americana.

Las configuraciones

Es la combinación de diversos rasgos y complejos culturales que integran la estructura cultural de un área, en un momento dado. Su característica depende de la presencia o ausencia de ciertos rasgos culturales, de la manera cómo éstos se encuentran unidos; de la serie de interrelaciones que entre ellos se establece y de la interpretación que de ellos dan las personas que conforman esa cultura.

La configuración cultural, es la unidad principal de análisis en una cultura y más que el análisis de cada una de sus partes, interesa la síntesis de sus partes como un todo, que ofrece características que no pueden descubrirse mediante el examen separado de sus partes. Aquí, las partes desempeñan funciones en conjunto, que en su interacción resultan distintas a su mera composición. Se trata de un todo funcional, compuesto de partes (rasgos, complejos)

Este concepto requiere una visión funcional de la sociedad, en la cual tiene mayor relevancia la acción de los elementos culturales, que la estructu-ra del sistema social en sí. El sistema de normas y valores, se configura entre sí recíprocamente, defien acción recíproca.

La cultura.

Como respuesta a tensiones del entorno

El ser humano ha concebido diversas formas de hacer frente a una gama de entornos y circunstan-cias, que ha superado gracias a su capacidad de adaptación biológica y cultural, desarrolladas en forma interrelacionada y complementaria.

Adaptación fisiológica y cultural

Por una parte, el organismo desarrolla procesos fisiológicos por medio de los cuales hace frente a distintas tensiones medioambientales.

Ante determinadas circunstancias extremas;

como grandes alturas, temperaturas polares, fuertes exposiciones al calor, falta de determinados elementos alimenticios u otras condiciones críticas;

el organismo elabora respuestas adaptativas mediante mecanismos fisiológicos inmediatos o mediatos.

Ante la baja presión de aire que se experimenta en las grandes alturas, se presenta un incremento inmediato del ritmo respiratorio que procura lograr la cantidad necesaria de oxígeno en las arterias y pulmones. Simultáneamente se incrementa el pulso, y la sangre llega así más rápidamente a los tejidos para satisfacer las necesidades de oxígeno.

La adaptación cultural

A la par, el ser humano encuentra respuestas creativas para adaptarse a distintos medios y circuns-tancias; poniendo a prueba su capacidad de aprendizaje, de comunicación y de uso de herramientas propias de su tecnología.

Como respuesta de adaptación cultural ante la falta de oxígeno, el ser humano ha logrado compri-mir el aire en cabinas presurizadas y se auxilia de tanques y máscaras de oxígeno.

Las respuestas de adaptación cultural, traen consigo distintos efectos secundarios, que obedecen a los medios empleados y a los fines de satisfacción que se persiguen. La variación y cambio como consecuencia de la adaptación.

Estos efectos pueden significar agotamiento, conservación o renovación de recursos y tecnologías, produciendo variación y cambio en los rasgos, complejos y configuraciones culturales.

Las variaciones culturales se presentan cuando los mecanismos de adaptación suponen modifica-ciones o desviaciones en los usos o costumbres o en

LA CULTURA:

  • Es producto de la capacidad creativa de la especie humana, ante las presiones de supervi-vencia.

  • Presenta uniformidad, similitud y consisten-cia general, debido a la naturaleza, las circunstancias y los requerimientos que

  • caracterizan al ser humano.

  • Presenta diversidades particulares, propias de la historia, la experiencia y la participación di-

  • ferente de cada grupo social, en su propio entorno.

  • Está ligada a la supervivencia de los grupos sociales en particular y de la especie humana en general.

  • Es recibida, aprendida, compartida y

  • reelaborada socialmente.

  •   Es transformadora de la naturaleza y del hom-bre.

  • Está sujeta a variación y cambio, debido a factores internos y externos que la condicionan las instituciones sociales.

El cambio cultural ocu-rre, debido a las repercusiones profundas que en algún elemento estructural de la sociedad traen consigo las nuevas formas de adaptación cultural, originando procesos y pautas distintas; condicionando nuevos sistemas normativos y valorativos en la sociedad.

La adaptación cultural adquiere importancia cada vez mayor, en la medida que el ser humano concibe nuevas y variadas formas de hacer frente a la gama de entornos y circunstancias que se le presentan. En términos comparativos, el ritmo de variación y cambio cultural se acelera gradualmente cada vez más, debido a la mayor capacidad tecnológica desplegada en respuesta a nuevas y mayores necesidades.

Al revisar la historia humana, puede verse cómo los tiempos y los espacios se acortan, en la medida que la capacidad adaptativa del hombre se incrementa.

Fueron necesarios millones de años, para superar el período de recolección y caza, como base de subsistencia humana; hace miles de años, se inició el cultivo de alimentos (diez o doce mil años) y surgió la primera civilización con carácter de nación estado (cuatro mil años aproximadamente);

hace 300 ó 400 años se inició y extendió el sistema de producción industrial y hace apenas dos déca-das, surge la economía global o moderno sistema mundial, producto de nuevas tecnologías electrónicas que auguran profundos cambios socioculturales, tanto a nivel local, como universal.

El proceso de adaptación es contínuo, por lo que la evolución y el cambio se vuelven constantes.

La capacidad de adaptación cultural es cada vez mayor, por lo que las transformaciones y cambios socioculturales se dan con mayor celeridad en el tiempo.