9. CAPÍTULO XXV - LA CONQUISTA DE LAS GALIAS
La Conquista de las Galias y la Política Romana
La Galia antes de César
Cuando César llegó en el año a.C., Francia era conocida por los romanos solo como Galia, y únicamente las provincias meridionales les eran familiar. Estas provincias habían sido sometidas para asegurar las comunicaciones terrestres con España.
Al norte de estas provincias, los romanos ignoraban la geografía y no existía una nación unificada. En cambio, vivían tribus de raza céltica, que estaban dispersas y en constante guerra entre sí.
Las Observaciones y Estrategia de César en la Galia
César, reconocido como un gran periodista y observador, notó que cada tribu gala estaba dividida en clases:
Nobles o caballeros: Poseían el monopolio del ejército.
Sacerdotes o druidas: Tenían el monopolio de la religión y la instrucción.
Pueblo: Sufría el monopolio del hambre y el miedo.
César creyó que para dominar estas tribus, bastaba con mantenerlas divididas, y esto se lograría oponiendo a los caballeros entre sí. De esta manera, cada facción arrastraría consigo a una parte del pueblo en sus conflictos.
El único peligro que César percibía era la unificación de los druidas, quienes podrían constituir el centro espiritual de una unidad nacional. Por lo tanto, era esencial asegurar la lealtad o neutralidad de los druidas hacia Roma.
César sentía simpatía por los galos por razones:
Un galo había sido su preceptor.
Los galos eran un pueblo valiente y honorable, cualidades que él, como militar, respetaba incluso en sus adversarios.
La política de César logró someter las Galias, integrando sus élites en la estructura romana y, a la vez, desarticulando las bases de una posible resistencia unificada, lo que sentó las bases para la romanización de la región.