1. Introducción    Durante la mayor parte de la historia de la Humanidad, la biomasa ha sido una de las fuentes    de energía térmica más usadas por el hombre. Hasta la aparición de la máquina de vapor en la    revolución industrial que inició la utilización de los combustibles de origen fósil, la biomasa realizó la    misión de cubrir las necesidades de calor e iluminación tanto en la vida cotidiana como en las primitivas    aplicaciones industriales existentes hasta entonces.    Fue entonces cuando la obtención de energía a partir de biomasa pasó a un segundo plano en    el que ha permanecido hasta hace aproximadamente dos décadas. Durante este tiempo, la utilización    de la energía procedente de la biomasa ha estado reducida al ámbito doméstico y a aplicaciones    puntuales en pequeñas industrias.    Sin embargo, la proliferación en la utilización de los combustibles fósiles a lo largo de los años    ha conducido a considerables problemas medioambientales, tanto locales como globales, en la    sociedad actual. Estos problemas han condicionado de manera importante en los últimos años los    diseños de los motores térmicos, ya sean motores de combustión interna alternativos, turbinas de gas    o turbinas de vapor, imponiéndose fuertes restricciones de emisiones contaminantes a los mismos.    En este estado de cosas, la tendencia actual en el mundo es la reducción de las emisiones    contaminantes a la atmósfera procedentes de los motores térmicos. Así, como obliga una normativa    sobre emisiones contaminantes cada vez más exigente, se están reduciendo en buena medida dichas    emisiones en los motores térmicos. Un claro ejemplo de esto es la introducción en los motores    alternativos de dispositivos para reducir las emisiones (catalizadores de tres vías, sonda lambda,    catalizadores de oxidación, sistemas de inyección más perfeccionados, etc.). Sin embargo, las    emisiones procedentes de los vehículos automóviles tienen sobre todo efecto a nivel local, no siendo    muy importantes a nivel global.    Gran parte de la responsabilidad de las emisiones a nivel global la tienen las centrales de    producción masiva de energía eléctrica que han elevado a lo largo del siglo actual el contenido de