Seguridad ciudadana 

La violencia y el delito son fenómenos sociales complejos que no pueden ser enfrentados con una sola estrategia de política pública. Por eso, tradicionalmente dos han sido las finalidades de la políti�ca criminal: la persecución del delito y la prevención del delito y la violencia. En las últimas décadas, el acento se ha puesto otra vez en la prevención. Estamos asistiendo a una transformación de las políticas de seguridad, toda vez que la sociedad y otras agencias empiezan a ser convocadas para participar en el desarrollo de políticas de prevención.

Como tampoco se puede observar, la prevención no ha sido siempre la misma, es decir, no siempre se la piensa y organiza del mismo modo. En las décadas del 80 y los 90 , la prevención era una intervención que involucraba casi exclusivamente a las agencias del sistema penal

La «nueva prevención» introduce una serie de estrategias de intervención novedosas en el campo de la seguridad destinadas a producir seguridad, sea para evitar o disminuir el riesgo de ser víctima de delitos o evitar o disminuir la sensación personal y colectiva de temor respecto a ser Víctima de un delito o una incivilidad. En la nueva prevención no sólo se busca pre�venir el delito o la violencia también, sino evitar el temor al delito o la violencia. En el segundo caso, la ciudadanía, in�dividualmente o de manera colectiva, a través de las organizaciones que integran, es convocada a participar en el diseño, planificación, instrumentación y control de las políticas de seguridad, mediante audiencias públicas, cuando se trata de políticas generales, o en su propia locali�dad a través de espacios públicos creados especialmente para contener su protagonismo. En cualquiera de los casos, la prevención no está exenta de riesgos y dificultades que, dicho sea de paso, conviene tener muy presentes para no mitigar la prevención.

 

En efecto, en algunas circunstancias, la prevención -lejos de resolver o evitar conflictos- puede contribuir a crearlos o, incluso, profundizarlos