Medicina alternativa en el currículum médico Dr. José Rodríguez Domínguez Facultad de Medicina de la UNAM

L as terapias consideradas como componentes de la medicina alternativa, también llamada complementaria o marginal, han existido paralelamente a la medicina alopática o convencional a lo largo de su desarrollo, coexistiendo en una relación de lucha feroz, hasta que recientemente se ha dado, sino un franco acercamiento, sí una tolerancia; ha surgido incluso un interés de ambas por conocer más de cerca sus fortalezas y debilidades. Lo contradictorio, sólo en apariencia, es que esta tregua aparezca justamente durante el periodo que abarca los mayores avances de la ciencia y la tecnología médicas, o sea, durante este siglo, sobre todo en los últimos 60 años. Hasta hace pocos años, numerosas prácticas con intenciones curativas eran consideradas como espacio de excentricidad, curanderismo, charlatanería, etc., y descalificadas de inmediato como prácticas no racionales, no serias o ilegales. Sin embargo, desde los ochentas, consistentemente han venido ganando respetabilidad, adquiriendo un lugar dentro de las artes de sanar y curar. Esto pareciera deberse a sus efectos positivos en el tratamiento de pacientes en quienes la medicina convencional, alopática, ha fallado. Definición Como veremos adelante, las dificultades para definir las terapias alternativas derivan en parte del hecho de que no constituyen una entidad única, sino más bien sus técnicas de tratamiento empírico abarcan una gran variedad de ideas, teorías y prácticas. Algunos tratamientos derivan de antiguos sistemas médicos que fueron ignorados, o descuidados en el curso del avance médico, tales como la homeopatía, la quiropráctica, la medicina tradicional china, y la aryuvédica originaria de la India, basada en herbolaria y otros productos naturales descubiertos por las poblaciones en la flora local desde épocas remotas. "la demanda de medicina complementaria está estimulada por la necesidad de compasión y atención Otras terapias alternativas también utilizan sustancias químicas sintéticas que no han recorrido el camino de las pruebas para establecer su seguridad y eficacia, y cuya adopción por la comunidad alternativa se basa sólo en la creencia de sus resultados terapéuticos; ése es el caso del sulfato de hidrazina para la caquexia que acompaña las enfermedades crónicas, el DMSO o sulfóxido de dimetilo para las lesiones musculares, el EDTA (ácido tetracético de etilendiamina) para la aterosclerosis, etc. Algunas terapias alternativas incluyen prácticas tan irracionales que incluso los más entusiastas de lo no convencional no podrían aceptar. Tal es el caso de la cirugía psíquica . Resumiendo, hay que decir que anteriormente la medicina alternativa se definía más por lo que carecía: no contaba con la aprobación de la clase médica, no se le enseñaba en las escuelas de medicina, no se disponía de ella en hospitales, etc. Ahora, en cambio, se reconoce porque sus características centrales identifican la adherencia de estas terapias a los principios hipocráticos antiguos, sobre todo, que el médico no debe producir daño. Ciertamente, aunque algunas terapias alternativas pueden causar daño, la gran mayoría se caracteriza por no tener los efectos colaterales adversos que pueden estar asociados con muchos tratamientos convencionales. La medicina alternativa en los Estados Unidos La Asociación Americana de Salud Holística describió en 1989, ocho principales enfoques alternativos: medicina china, ayurvédica y naturopática; homeopatía, osteopatía, quiropráctica, medicina corporeomental, y terapia de masaje. Debe enfatizarse que no está hablando de técnicas, sino de enfoques, pues la lista de variedades alternativas se extiende continuamente, y sólo como ejemplo, en los encabezados de Internet (yahoo) se registran nombres como aromoterapia, kinesiología aplicada, biorrealimentación (biofeedback) gemoterapia, iridología, macrobiótica, meditación, terapia de polaridad, y otros. Los costos del éxito Paradójicamente, resultado directo del éxito de los indiscutibles avances de la medicina en los países del Primer Mundo ha sido el costo creciente del gasto social en la atención médica. Como ejemplo, en los Estados Unidos se ha elevado hasta alcanzar la co-losal suma de más de un trillón de dólares (un millón de millones) por año, lo que representa alrededor de 4 mil dólares por persona al año; esto genera conflictos de valores al reducir la accesibilidad para una gran parte de la población, no solo los pobres (que no tienen seguro de salud y que suman más de que pocos pacientes obtienen en la moderna atención médica biotecnológica" 40 millones en la sociedad mas rica del planeta), sino incluso para los de ingresos medios que no pueden contratar las coberturas de diagnóstico y tratamientos modernos. Ello ha creado problemas de equidad e injusticia entre el gobierno y los proveedores de la atención y la tercerización de las agencias de seguros médicos, que ni con lo que se denomina la atención gerenciada han podido contrarrestar la situación que tiende a empeorar, pues estimaciones serias permiten predecir que el costo de la atención se duplicará en los próximos diez años, problema para el que no es fácil imaginar estrategias de control, contención, y menos reversión