La fe cristiana
La fe es una relación de confianza entre personas. Creer en Jesucristo conlleva unas creencias: creer en ideas, en los valores que vivió, en los ideales que predicó. Para que se dé la fe es necesario que se establezca una relación de amistad con él.
El que lleva la iniciativa en la relación entre Dios y las personas es siempre Dios. El deseo de felicidad que todas personas tienen es la primera llamada que Dios les hace. Dios llama y también da la fuerza necesaria para que la persona responda a esa llamada, respetando siempre su libertad.
Un cristiano no cree porque sí, sino porque ha descubierto el valor de creer en Jesucristo. Su fe no es fundamenta en expectativas mágicas sino es profundamente racional.
Los signos que hacen razonable la fe se pueden dividir en dos tipos:
Signos externos a la persona: son la propia persona de Jesús, el mensaje de la Biblia, la vida de la Iglesia y el testimonio de ls creyentes.
Signos internos a la persona: son aquellas experiencias que hacen que las personas encuentren la felicidad.
La fe se recibe en el seno de la Iglesia y crece dentro de ella. Así pues, se trata de una experiencia básicamente comunitaria. La fe transforma la vida del que cree porque la relación con Jesús influye en todo lo que la persona piensa, siente y hace en su diaro vivir.
La fe cristiana consiste en un encuentro entre personas: el creyente y Dios, revelado y comunicado en Jesús.
Es creyente todo aquel que responde al llamado de seguir a Jesús.
Quien quiera seguir a Jesús tendrá que liberarse de todo lo que le ata y hecerle el centro de su vida
Aquel que se mueve en la vida por el éxito personal, el dinero, el poder o el prestigio no ha puesto a Jesús en el centro de su vida. Creer en Jesús comprende dos dimensiones fundamentales:
Vivir como Jesús vivió: Mantener una relación de amistad con Jesús requiere poner ne práctica su mensaje.
Sentirse enviado a una misión: Seguir a Jesús implica asumir el compromiso de promover su mensaje de amor, esperanza y salvación.
Para el cristiano, la felicidad es pensar, sentir y actuar como Jesús. El sentido de su vidaa se fundamenta en la certeza de sentirse amado por Dios.
Los primeros seguidores de Jesús tuvieron que enfrentarse a una situación alarmante. Aquel que ellos pensaban que era el enviado de Dios había muerto en una cruz. Los tres días que siguieron a la muerte de Jesús fueron de gran desesperanza para muchos. Los primeros creyentes enfrentaban su mayor prueba de fe. Jesús apareció a sus discípulos y estos comprobaron que había resucitado.
En los evangelios descubrimos que ne la vida pública de Jesús hay tres grandes protagonistas: él mismo; el Padre, que lo ama; y el Espíritu, que lo llena con fuerza.
Dios Hijo: se hace presente entre los hombres y mujeres de su tiempo, que está lleno del Espíritu y que es amado por el Padre al que se siente profundamente unido.
Dios Padre: es el que envía al Hijo al mundo con una misión y le sostiene con su amor.
Dios Espíritu: llena a Jesús con su fuerza, le guía y le conduce.
En realidad, Dios, en su grandeza, es misterio. Su comprensión absoluta nos supera y cualquier palabra que digamos sobre él es limitada. Este amor absoluto sale de la Santísima Trinidad hacia el ser humano y se manifiesta en todas las acciones que Dios lleva a cabo a lo largo de la historia en favor de la humanidad.
Aunque la Santísima Trinidad actúa conjuntamente, hay algunas acciones que se atribuyen preferentemente a cada una de las personas.
Es propio de Padre ser el origen de todo
Es propio del Hijo encarnarse
Es propio del Espíritu ser guía e impulso en la vida de Jesús
Desde el principio, el cristianismo es una religión monoteísta. Cuando los primeros cristianos intentaron entender y explicar su fe en la Trinidad, se encontraron con seria dificultades:
Por un lado, los judíos afirmaban que Dios estaba en el cielo. Para ellos, Jesús no era Dios. El mundo grecorromano era politeísta y, al oír hablar de la Trinidad, podía pensar que los cristianos también lo eran. Para los paganos, la Trinidad se componía de tres dioses. Por otra parte, algunos cristianos también encontraban debatible afirmar que Jesús fuese Dios hecho hombre.
Las discusiones sobre estos problemas fueron difíciles y complicadas, y duraron varios siglos. Los cristianos fueron clarificando poco a poco so idea de Dios.
Dios sigue comunicándose con su Iglesia. Dios se comunica cuando los cristianos se reúnen para orar en este espacio de encuentro. Es importante recordar las verdades de nuestra fe y la persona y el mensaje de Jesús han llegado hasta nosotros a través de la Biblia.
La Biblia es para los cristianos la palabra de Dios. La Biblia nos transmite las tres grandes etapas de la revelación: la creación, la historia de Israel y la vida y el mensaje de Jesús. El conocimiento de la Biblia ha llegado a nosotros a través de la tradición y el magisterio de la Iglesia.
Llamamos tradición a la transmisión, desde Jesús hasta nuestros días, del conjunto de verdades y prácticas que constituyen la fe de los cristianos. No se transmiten solo palabras, sino toda la vida de la Iglesia.
Los principales documentos del magisterio de la Iglesia son: las declaraciones de los concilios, las encíclicas de los Papas y las cartas pastorales de los obispos
dogmas- son afirmaciones, enunciados que la Iglesia proclama explícitamente como revelados por Dios.
Símbolos de la fe- Los principales dogmas de la tradición cristiana están recogidos en los llamados credos o símbolos de la fe.