El genio del sur
EL GENIO DEL SUR
Pedro Aníbal García Jerez
Introducción
¡Hola! ¿Cómo estás?
Me llamo Cristina y tengo 13 años. Vivo con mis padres y con Leo, mi hermano pequeño. Leo tiene 10 años, y es muy simpático y divertido. Vivimos en el año 2345. En nuestro mundo no hay países. Tampoco hay guerras.
Viajar en el tiempo es posible. Tenemos aeropuertos del tiempo y máquinas del tiempo para viajar a otros años. ¡Mi familia y yo somos turistas del tiempo!
Estoy muy emocionada. Hoy es un día especial. ¡Viajo con mi familia a España! ¿Quieres viajar con nosotros?
Pero ¿por qué viajamos a España? Esa es una buena pregunta. Estudio español en la escuela y en nuestras vacaciones, a veces, tenemos deberes. Son deberes muy divertidos, porque tenemos que hacerlos en lugares donde se habla español. Además, podemos viajar con nuestras familias.
En esta historia viajamos al año 2010. ¿Quieres viajar con nosotros? ¡Vamos!
Capítulo 1: Las vacaciones de verano
¡Es verano! ¡Por fin tenemos vacaciones!
Estoy muy feliz. Este curso he estudiado y trabajado mucho y necesito vacaciones. Quiero descansar y disfrutar del verano. Quiero pasar más tiempo con mi familia. Quiero leer. Quiero dormir. ¡Y sobre todo quiero viajar en el tiempo!
Pero ir a la escuela también me gusta. Tengo muchos amigos y aprendo cosas muy interesantes. Además, soy buena estudiante y tengo buenas notas.
Me gustan casi todas las asignaturas. Soy buena en Matemáticas y en Geografía. También me gustan las asignaturas de Historia, Química y Biología. Pero sobre todo me gusta aprender idiomas antiguos.
En el año 2345 todos hablamos “mundano”, que es una mezcla de muchos idiomas del mundo: inglés, chino, español, alemán, francés, portugués, japonés, ruso…
En la escuela podemos elegir estudiar un idioma antiguo. Yo he elegido español. ¡Me encanta! Me gusta porque es bonito, fácil y divertido. Además, me encanta estudiar español porque ofrece la posibilidad de conocer muchos países diferentes con culturas muy diversas. La música es muy variada en cada lugar, y también su comida, su arte… ¡Es fantástico estudiar un idioma y descubrir tanta riqueza cultural!
Normalmente, tenemos deberes de español en vacaciones, pero este año la profesora ha dicho que no hay deberes. ¡Qué pena! ¡Me encantan los deberes de español! A veces son difíciles, pero siempre aprendemos muchas cosas.
Aunque no tenemos deberes de español, este verano voy a viajar con mi familia a España. Queremos viajar a Andalucía, una región preciosa que está en el sur.
Vamos a viajar al año 2010. A papá y mi hermano Leo les gusta mucho el fútbol. Y en el año 2010 España ganó la Copa Mundial de Fútbol por primera vez. Queremos celebrarlo con los españoles. ¡Va a ser muy divertido!
Hoy hemos preparado las maletas. ¡Me encanta hacer las maletas! Pero no es fácil. Para viajar en el tiempo se necesitan muchas cosas y siempre olvidamos algo.
Pero hay una cosa que no podemos olvidar: las máquinas del tiempo. Son lo más importante. Sin ellas, no podemos viajar en el tiempo. Cada turista del tiempo necesita una máquina del tiempo.
Usamos las máquinas para viajar al pasado y para volver al año 2345. Pero no se puede viajar al futuro. A mí no me importa. Me gusta aprender cosas del pasado y no quiero saber cómo va a ser mi vida en el futuro. Pero mamá y papá sí quieren saber cómo va a ser el futuro.
Las máquinas del tiempo son muy caras. No todo el mundo puede comprar una en el año 2345. Nosotros tenemos suerte, aunque mi máquina del tiempo y la de Leo son un poco antiguas. Por suerte, nunca hemos tenido ningún problema.
Esta semana me he despedido de mis amigas. Algunas pasan sus vacaciones en el año 2345. Otras, viajan en el tiempo, como nosotros. ¡Mi amiga Teresa también va a viajar a España al año 2010! Es mi mejor amiga y lo pasamos muy bien en las clases de español.
Esta mañana Teresa ha venido a casa para enseñarme su máquina del tiempo nueva. ¡Es muy moderna! Teresa tiene una hermana pequeña, Emma. Es muy simpática. A Emma le gusta mucho jugar conmigo y con Leo. ¡Es muy divertida! Hoy hemos jugado a viajar en el tiempo con ella.
¿A qué año quieres viajar, Emma? – pregunta Teresa.
Al año “dieciocho cien y noventa” – responde Emma.
¿Al año mil ochocientos noventa? – pregunta Leo.
Sí, al año “mil cientos ochenta novecientos” – responde Emma.
Emma tiene cinco años y todavía no sabe decir los números bien. Nos reímos mucho.
Capítulo 2: ¡Mamá! ¡Papá! ¿Dónde estáis?
¡Hoy es el día! ¡Hoy viajamos a España!
Todo está preparado. Tenemos las maletas. Tenemos nuestros pasaportes de turistas del tiempo. Tenemos móviles del año 2010. Tenemos euros, que es la moneda de la Unión Europea. Y tenemos ropa de verano.
Todos llevamos ropa roja y amarilla, que son los colores de la bandera de España.
Leo lleva una camiseta de la selección española de fútbol con el número 6. Es la camiseta de Iniesta, el futbolista que marcó el gol para España en la final de 2010.
Para viajar al pasado siempre hay que ir a un aeropuerto del tiempo y elegir un aeropuerto normal del país donde vuelas.
Nosotros queremos visitar Andalucía en este viaje. Pero Andalucía es muy grande y tiene muchos aeropuertos. Mamá y yo queremos volar al aeropuerto de Córdoba. Pero papá y Leo quieren volar al aeropuerto de Sevilla. Finalmente decidimos volar al aeropuerto de Málaga, porque está muy cerca del mar, y a todos nos encanta el mar.
Ya hemos llegado al aeropuerto del tiempo. Después del control de pasaportes, llegamos a nuestra sala de embarque.
En la sala de viajes sacamos nuestras máquinas del tiempo y decimos a la vez: “aeropuerto de Málaga, año 2010”.
Cerramos los ojos, esperamos 10 segundos y…
¡Algo va mal! Mi máquina del tiempo y la de Leo hacen mucho ruido y echan humo. Creo que son muy antiguas. Papá y mamá nos miran preocupados y quieren ayudarnos. De repente, desaparecen.
Leo y yo nos quedamos solos y en silencio durante unos segundos. Después, de repente, escuchamos mucho ruido y todo se vuelve oscuro.
Nos despertamos dos horas después en una sala muy oscura. Hace frío. Tenemos mucho miedo. No sabemos dónde estamos. Mamá y papá no están con nosotros. Estamos solos.
Leo coge su móvil y llama a mamá. Después, intenta llamar a papá.
No funciona –dice Leo.
Es normal. En el año 1890 no hay satélites. Los móviles no funcionan.
Es normal. En el año 1890 no hay satélites. Los móviles no
funcionan.
Qué vamos a hacer?
No lo sé, Leo. Estoy muy preocupada
Capítulo 3
Un niño muy especial
Leo y yo tenemos miedo. Caminamos durante minutos por la playa.
Es una playa hermosa. Estamos solos. No hay nadie.
De repente, escuchamos un ruido detrás de nosotros. Es un perro.
¡Está ladrando!
- ¡Ciro, cállate! No ladres más.
Es un niño pequeño. El niño está hablando con su perro. El perro
también es pequeño. Es un perro muy bonito. Es negro, pero tiene la cola
blanca. El perro nos mira y ladra otra vez.
- ¡Ciro! ¡Silencio!
Miro al niño. Es delgado y moreno. Tiene el pelo castaño y unos
grandes ojos negros. Son unos ojos muy brillantes y especiales.
- Hola –digo.
El niño me mira y después mira mi maleta. También mira a Leo y su
maleta. No nos pregunta nada, pero con sus ojos lo dice todo.
- Son nuestras maletas –dice Leo--. Somos turistas, pero
estamos perdidos.
- ¿Turistas? ¿Qué es eso? –pregunta el niño.
El perro ya no ladra. Mueve su cola y se sienta en la arena.
- Somos viajeros –digo.
- ¡Ah, viajeros! ¿Y de dónde venís?
Leo quiere hablar, pero yo respondo primero.
- Venimos de muy lejos. Pero ahora estamos perdidos. No
sabemos dónde están nuestros padres. También hemos perdido a una
amiga. ¿Puedes ayudarnos?
El niño nos mira durante unos segundos y luego dice:
- Creo que tenéis un problema muy grande y no sé cómo
ayudaros. Pero podéis venir conmigo a mi casa.
Leo y yo nos miramos. No podemos hacer otra cosa.
- ¿Podemos ir a tu casa? ¿De verdad? – pregunta Leo.
- Sí, de verdad –dice el niño.
- ¡Genial! ¡Muchas gracias!
- ¡Vamos, Ciro! Tenemos dos nuevos amigos. ¡Nos vamos a casa!
Después de unos minutos andando por la playa, llegamos al puerto.
Ciro es un perro muy simpático y juega con nosotros. A Leo le encanta Ciro.
Se han hecho muy amigos.
Finalmente, llegamos a una plaza muy bonita.
- Esta es la Plaza de la Merced. ¡Aquí está mi casa! –dice el niño-
-
. Sois bienvenidos, pero antes necesito saber una cosa.
Miro a Leo preocupada. No quiero decir al niño que somos viajeros
del futuro. No nos va a creer.
- Necesito saber vuestros nombres. ¿Cómo os llamáis? –
pregunta el niño.
- Yo me llamo Leo y ella es mi hermana Cristina. ¿Cómo te llamas
tú?
El niño nos mira y sonríe. Después habla con Ciro, su perro:
- Ciro, nuestros amigos se llaman Leo y Cristina. Son dos
nombres muy bonitos.
El perro ladra y mueve la cola. ¡Está muy contento!
- Yo tengo muchos nombres –responde el niño--
. Me llamo Pablo
Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios
Cipriano de la Santísima Trinidad Mártir Patricio Clito.
Leo y yo nos miramos asombrados. ¡El niño tiene muchos nombres!
¿Cómo podemos llamarlo?
El niño nos mira con sus grandes ojos negros y sonríe.
- Tengo muchos nombres, pero podéis llamarme Pablo. Es mi
primer nombre y también es mi nombre favorito.
Capítulo 4
Un pequeño genio
Pablo vive en una casa grande. La casa tiene un patio lleno de flores.
Las flores huelen muy bien.
Pablo vive con sus padres y con sus dos hermanas. Sus hermanas
son pequeñas, pero ahora no están en casa. Su madre ha ido de visita a la
casa de sus abuelos y ha llevado a las dos niñas con ella. El padre de Pablo
ahora está viajando por el norte de España. Así que Pablo ahora está solo
en casa.
- Mi papá es pintor y profesor de arte –dice Pablo.
- Nuestra mamá también es profesora –dice Leo--
. Enseña
idiomas antiguos.
- ¿Idiomas antiguos? –pregunta Pablo.
Está muy pensativo y nos mira. Finalmente dice:
- Creo que tenéis un secreto muy especial. Pero no importa. Sois
amables y educados. Y me gusta estar con vosotros porque sois muy
simpáticos.
Pablo es un niño, pero a veces habla como un adulto. ¡Es un niño
muy inteligente!
- ¿Cuántos años tienes, Pablo? –pregunto.
- Tengo 8 años. Pero a veces hablo como una persona mayor. Ya
lo sé –responde Pablo--. ¿Cuántos años tenéis vosotros?
- Yo tengo 13 y Leo tiene 10.
En el salón hay algunos instrumentos musicales: un piano, una
guitarra y un clarinete. A Leo le encanta tocar el clarinete y a mí me encanta
cantar. Pablo nos mira y dice:
- ¿Queréis tocar una canción?
- Yo conozco una canción sobre una mujer de Málaga –digo--
. Se
llama “Malagueña salerosa”
. Me encanta cantar esa canción.
- No conozco la canción –dice Pablo --. Pero no hay problema,
puedo tocar la guitarra.
Tocamos la canción. Leo toca el clarinete, yo canto y Pablo toca la
guitarra. Pablo toca muy bien.
Pronto aprende la melodía y los acordes. ¡Es un genio!
Pablo aplaude y nos guiña un ojo.
- ¡Muy bien, amigos! ¿Queréis ver mi habitación?
- Sí –responde Leo--. ¿Tienes muchos juguetes?
- ¿Juguetes? Sí, tengo algunos juguetes y otras cosas mucho más
interesantes.
La habitación de Pablo es muy luminosa. Desde la ventana se ve la
Plaza de la Merced y detrás se ve el mar.
En su habitación hay pocos juguetes: una pelota, un caballito de
madera, un ajedrez y un rompecabezas. Leo y yo miramos sus juguetes.
¡Nos encantan!
- ¡Nunca he visto un caballito de madera! –dice Leo.
Pablo sonríe, mira a Leo y pregunta:
- ¿No hay caballitos de madera en vuestra época?
Leo y yo no sabemos qué decir. Pablo es un niño muy inteligente. No
queremos mentir.
- Sé que sois viajeros del futuro. Vuestras ropas son diferentes.
La canción que hemos tocado todavía no existe. Y además… encontré esto
en la playa. Creo que es vuestro.
Pablo saca un pequeño objeto de su bolsillo. ¡Es el móvil de Leo!
- ¡Es mi móvil! ¡Seguro que lo he perdido al jugar con Ciro! –dice
Leo.
- ¿Un móvil? ¿Para qué sirve? –pregunta Pablo.
- Es un teléfono portátil –respondo.
- ¿Teléfono? –pregunta Pablo.
- Un teléfono sirve para hablar con personas que están lejos de
ti –explica Leo --
. Es muy práctico.
- ¿De qué año sois? ¿Qué hacéis en el año 1890?
Pablo nos pregunta mil cosas diferentes. ¡Está emocionado!
Finalmente, dice:
- Os quiero enseñar algo. Es mi mayor tesoro.
- ¿Qué es? –pregunta Leo.
Pablo busca debajo de su cama. Tiene un objeto en sus manos. ¡Es
un cuadro!
- Es mi cuadro favorito. Lo he pintado yo. Se llama “El Picador
Amarillo”
.
- ¡Es precioso! –digo.
- ¡Gracias!
- ¿Lo has pintado tú solo? ¿No te ha ayudado tu padre? –
pregunta Leo.
- Lo he pintado yo solo. Mis padres todavía no han visto el cuadro.
- ¡Me encanta! –digo.
Y entonces recuerdo mis clases de arte y al pintor más famoso del
siglo XX: Picasso. Recuerdo que hice un trabajo sobre él, y que nació en
Málaga y empezó a pintar desde niño.
- Pablo, nos has dicho tu nombre, pero ¿cuáles son tus apellidos?
–pregunto.
- Me llamo Pablo Ruiz Picasso.