Habilidades Específicas de la Entrevista en Psicología General Sanitaria

Funciones y Tipos de la Entrevista Psicopedagógica y Clínica

Dentro del marco de las habilidades específicas del Psicólogo General Sanitario, la entrevista se constituye como una herramienta fundamental con diversas funciones según lo propuesto por Maganto y Cruz en 20152015. La función motivadora tiene como objetivo principal el establecimiento de una relación que estimule y facilite los procesos de cambio en el paciente. Por otro lado, la función clarificadora permite que la persona logre ordenar sus ideas, asigne nombres precisos a sus emociones y busque un sentido a su vivencia, lo cual es esencial para clarificar la demanda inicial. Finalmente, la función terapéutica se activa cuando el profesional ofrece nuevos puntos de vista o estrategias de afrontamiento ante las verbalizaciones del sujeto, produciendo cambios directos en sus cogniciones y conductas.

En cuanto a la tipología de las entrevistas, autores como Bárez (20202020) y Díaz Bravo et al. (20132013) establecen clasificaciones basadas en diversos criterios. Según su estructura, pueden ser abiertas o no estructuradas, semiestructuradas, o estructuradas, siendo estas últimas comunes en el ámbito de la investigación. Dependiendo del momento del proceso, se distinguen entrevistas de admisión, de evaluación o de devolución. Si se atiende a la demanda, pueden enfocarse en la resolución de una crisis, en la valoración de una psicoterapia o en la orientación general. Asimismo, la entrevista varía según quién sea el demandante, pudiendo ser el propio paciente, otra persona interesada o el núcleo familiar.

Fases de la Entrevista y Procesos de Desarrollo

El proceso de la entrevista se divide en etapas bien definidas según Bárez (20202020). En los primeros momentos, el foco se centra en la recepción del paciente y la definición del encuadre terapéutico, así como en el análisis de la demanda y la decisión sobre la acogida o derivación del caso. Durante la fase de desarrollo, el profesional procede a la recogida de información exhaustiva para la formulación clínica y la generación de hipótesis, seleccionando y aplicando los instrumentos y técnicas de intervención pertinentes. En esta etapa se planifica la intervención, se realiza su aplicación y se lleva a cabo el seguimiento, identificando y manejando situaciones difíciles que puedan surgir.

La fase de cierre implica la entrevista de devolución de información y la elaboración definitiva de informes, comunicando con claridad los objetivos alcanzados y los resultados obtenidos. Además, en esta etapa se desarrolla un análisis crítico del proceso, teniendo siempre en cuenta los estándares éticos y deontológicos, así como la necesidad de supervisión clínica y el trabajo personal constante del terapeuta para garantizar la calidad asistencial.

Preparación de la Primera Entrevista

Antes de iniciar el contacto presencial, es imperativo recoger datos básicos como el nombre, edad, teléfono, profesión y dirección del paciente, además del motivo de consulta y otros datos relevantes previos. El terapeuta debe tomar decisiones iniciales sobre si procede realizar una selección o derivar el caso atendiendo a la gravedad o el tipo de problemática. Es necesario valorar la urgencia e informar debidamente sobre el tiempo de espera estimado. La preparación técnica incluye la elección de instrumentos de medida, la elaboración de un esquema de trabajo y la reserva de un tiempo de entre 11 a 22 horas, asegurando que no existan interrupciones externas.

Aspectos Técnicos en los Primeros Momentos de la Entrevista

En el caso de adultos, se debe preguntar por la preferencia de trato, ya sea de tú o de usted, y decidir la disposición del mobiliario, como el uso o no de mesas. Con parejas o familias, el espacio puede estar preestablecido o dejarse a su elección, siendo recomendable realizar entrevistas conjuntas y luego individuales. Si el paciente acude con compañía, es preferible realizar la primera parte de la sesión a solas. En el ámbito infanto-juvenil, la entrevista con los padres suele ser el primer paso. Con menores de 44 o 55 años, la sesión se realiza conjuntamente, mientras que con adolescentes se alterna la entrevista individual con la familiar. La disposición física con niños puede incluir el trabajo en el suelo o elementos infantiles, mientras que con adolescentes se mantiene un formato similar al de los adultos.

La presentación del profesional debe incluir los objetivos del contacto, la aclaración sobre la toma de notas y la confidencialidad. Según Bados y García (20142014), el consentimiento informado es una pieza clave que debe detallar la existencia de una historia clínica (fichero personal), su finalidad, destinatarios y responsables. El cliente tiene derecho a acceder a su historia, solicitar copias y pedir rectificaciones según la LOPD. Se debe informar explícitamente sobre los límites de la confidencialidad, especialmente si la información se comparte con otros profesionales, se graban sesiones o hay observación por parte de estudiantes. También se deben certificar las cualificaciones del terapeuta y si cuenta con supervisión formal. Se entrega el documento para que el cliente lo lea y lo traiga firmado en la siguiente sesión tras resolver cualquier duda.

Manejo de la Confidencialidad y Consentimiento en Menores

Los menores de 1818 años tienen derecho a recibir información clínica adecuada a su nivel de comprensión y a la confidencialidad de sus datos, aunque este derecho debe equilibrarse con la patria potestad de los progenitores. En el rango de los 1212 a los 1616 años, el psicólogo debe valorar la madurez emocional y cognitiva ante la toma de decisiones, recomendando generalmente compartir la información de salud con los padres. Si el menor es considerado maduro o tiene más de 1616 años, la confidencialidad se equipara a la de un adulto, salvo en situaciones de riesgo grave. Solo los menores emancipados mayores de 1616 años poseen pleno derecho de consentimiento sanitario. En casos de progenitores separados, la información debe ser facilitada a ambos, a menos que exista un impedimento legal explícito.

Encuadre Terapéutico y Criterios de Derivación

El encuadre de la psicoterapia implica recoger el motivo de consulta detallado y entender por qué se produce en ese momento específico. Se explora el problema y su historia en diversas áreas vitales y se establece el marco terapéutico que define los límites de la relación profesional. Este marco incluye horarios, gestión de citas y cancelaciones, vías de comunicación, lugar de las sesiones, honorarios, frecuencia y la explicación de en qué consistirá la terapia. Este encuadre puede modificarse de forma pactada durante el proceso.

La derivación es un proceso que puede ocurrir al principio, durante o al final del tratamiento según Bados y García (20142014). Al inicio, puede deberse a que el terapeuta no domina el tratamiento eficaz para ese caso o el problema requiere una intervención no psicológica o desconocida. Durante el tratamiento, se deriva si no hay acuerdo en la conceptualización, si los objetivos del cliente son inaceptables, si no hay mejoría, o si surgen sentimientos fuertes por parte del terapeuta que interfieren, como revivir un problema propio o pasar por una mala racha de competencia. Al finalizar, puede ocurrir porque el cliente desea un cambio o requiere un plan especializado por un problema concreto.

Habilidades Específicas en la Población Infantil

Para trabajar con niños, es necesario poseer conocimientos sobre hitos del desarrollo y trastornos comunes, además de habilidades de comunicación específicas con progenitores y otros profesionales (Marinho et al., 20032003). Hasta los 55 años, el tratamiento suele ser conjunto y mediado por los padres. Es vital integrar actividades lúdicas, el uso de juguetes, títeres o muñecos para facilitar la expresión del niño. El terapeuta debe ser capaz de explicar su rol de forma sencilla y ayudar al niño a identificar por qué está allí, distinguiendo entre sus problemas y los que plantean los adultos.

Las preguntas deben ser cortas, directas y simples, regulando la cantidad para no abrumar. Al abordar temas comprometidos como el abuso o la violencia, se debe comenzar con preguntas generales antes de pasar a las específicas. En cuanto a la conducta suicida, la exploración debe ser progresiva: primero se evalúa la ideación de muerte (preguntando si ha deseado dormirse y no despertar) y posteriormente se pregunta por ideas o planes de hacerse daño físico.

Casos Prácticos de Análisis Clínico

El primer caso presenta a Ana, de 2525 años, con ansiedad y retiro social que acude acompañada de su madre, quien desea entrar en consulta, lo que obliga al terapeuta a decidir sobre la gestión de la privacidad y la posible entrevista familiar inicial vs. individual. El segundo caso trata sobre Juan, un niño de 99 años con sospecha de TDAH sugerida por el colegio, donde el objetivo es establecer una evaluación que respete la confidencialidad y recoja datos sociodemográficos completos en una primera sesión lúdica y diagnóstica. El tercer caso es el de Carlos, quien se ofrece como voluntario para un estudio sobre regulación emocional en depresión, lo que configura una entrevista de tipo estructurado orientada a la investigación, con objetivos y manejos de confidencialidad específicos para el protocolo del estudio.

En el contexto audiovisual, se menciona el caso de Oliver en la serie In Treatment de la plataforma Max (Temporada 22, Episodio 33), el cual sirve como ejemplo para analizar la dinámica terapéutica en casos complejos con menores.