Clase 2-4: Sobrevivientes de violencia infantil cuentan sus historias
Infancia y Violencia
La violencia fue parte de mi infancia desde los cinco años.
El perpetrador fue arrestado, pero la pérdida se siente constantemente.
La memoria de los eventos violentos sigue fresca en mi mente.
Recuerdos de gritar pidiendo ayuda, pero sin que nadie me escuchara.
Experiencias de Violencia Sexual y Física
La violencia comenzó entre los seis y siete años e incluso se extendió hasta la adultez.
Se utilizaba un teléfono como herramienta de abuso por su peso, lo que causaba moretones sin dejar marcas visibles de un golpe o una patada.
El abuso físico se complementaba con amenazas de más violencia si se decía algo.
Vuelo hacia la calle llevó a una experiencia de violación con una persona en la que había confiado.
Esta experiencia ha dejado cicatrices profundas; no hablé con nadie por muchos años.
Contexto Familiar
Crecí en una aldea, parte en una zona de chabolas y parte en una zona acomodada.
Era el benjamín de una familia de ocho.
A los 14-15 años, experimenté violencia que incluía abuso sexual, físico y emocional.
Mi vulnerabilidad era alta y deseaba atención y cuidado.
La llegada de un padrastro seis meses después de la muerte de mi padre complicó la situación familiar.
El padrastro no se conectó con nosotros y hubo abuso verbal y físico.
La vida se volvió un ciclo cotidiano de aislamiento familiar, en un hogar de tres habitaciones, con cada uno de nosotros encerrado en nuestras propias habitaciones, exceptuando las comidas.
Comportamientos Aprendidos
Desde los diez años, empecé a perpetuar violencia contra mis parejas debido a lo que aprendí en casa.
No reconocía que algo estaba mal; esto era lo que había conocido como normal.
Desde una edad temprana, experimenté tocamientos inadecuados, comenzando con situaciones en el hogar, causando una profunda confusión emocional.
Tráfico y Violencia Sexual en la Adolescencia
Recibí una solicitud de amistad en Facebook de una persona desconocida, que llevó a una oportunidad laboral fraudulenta en un supuesto taller de computadoras que resultó ser un lugar de cibersexo.
Fui atrapada como esclava sexual, forzada a cumplir órdenes de los clientes, todo bajo manipulación y amenaza de privación de alimentos.
Sentí un miedo paralizante y confusión; las compañeras también estaban atemorizadas.
Silencio y Estigmas
En mi época, los temas de violencia sexual eran tabú. Hablar sobre ello era casi inexistente.
Aprendí desde niña que no se deben expresar emociones ni hablar sobre experiencias personales.
Este silencio y falta de conexión me llevaron a una profunda oscuridad personal.
Proceso de Recuperación
En mi vida adulta, el cambio comenzó en mis cuarenta cuando un amigo en un curso de manejo de la rabia me introdujo a conversaciones sobre la violencia en un entorno seguro.
Reconocer que había vivido en un ambiente de violencia doméstica fue el primer paso hacia la sanación.
He aprendido herramientas que debí haber recibido en mi infancia sobre ser un padre y compañero.
Activismo y Apoyo
Actualmente, manejo un refugio seguro para sobrevivientes de violencia sexual, donde se enfatiza que no "superamos" las experiencias, sino que aprendemos a vivir con ellas.
La conversación sobre violencia sexual debe comenzar en la infancia para romper el ciclo.
Necesitamos estar atentos a los signos de abuso; la falta de atención familiar puede perpetuar estas situaciones.
Siento que es vital compartir mi historia para ayudar a otros a salir del silencio.
Reflexiones Personales
Si pudiera encontrarme con la versión de mí misma a los 16 años, le agradecería por sobrevivir a las circunstancias difíciles.
Reconociendo el orgullo por mi fortaleza en momentos oscuros.