Inmunidad Mediada por Células: Guía Exhaustiva de Activación y Función
Fundamentos y Diferenciación de la Inmunidad Mediada por Células
La inmunidad mediada por células es una de las dos grandes divisiones del sistema inmune adaptativo. Su función principal y definitoria es la eliminación de microorganismos intracelulares mediante la acción directa de los linfocitos T. A diferencia de la inmunidad humoral, la cual depende de los anticuerpos producidos por los linfocitos B para combatir patógenos extracelulares, la inmunidad celular se especializa en detectar y destruir amenazas que se encuentran dentro de las células del huésped. Esta respuesta reconoce predominantemente antígenos de naturaleza intracelular, los cuales deben ser procesados y presentados de manera específica.
El paso crucial para la activación de esta respuesta celular es la producción de la interleucina-2 (). Los linfocitos T son la población celular mayoritaria en la sangre periférica y se caracterizan por su incapacidad para reconocer antígenos libres; el receptor de células T () solo puede identificar péptidos cuando estos están presentados por moléculas del Complejo Mayor de Histocompatibilidad (). Este fenómeno se conoce como restricción por MHC, lo que garantiza que los linfocitos T interactúen únicamente con células que muestran señales de infección o alteración interna.
Estructura del Receptor de Células T y Complejo de Señalización
El receptor de linfocitos T () tiene como función principal el reconocimiento del antígeno, específicamente el complejo formado por el péptido antigénico y la molécula MHC. Existen dos tipos principales de receptores: el y el . Debido a que el TCR carece de dominios intracelulares con capacidad de señalización, requiere de un complejo accesorio para transmitir la información al núcleo. Este complejo es la molécula , la cual es expresada por todos los linfocitos T y constituye el primer marcador detectable en las células T periféricas.
La señalización a través de ocurre gracias a la presencia de motivos de activación inmunológica basados en tirosina conocidos como . En la fase inicial del reconocimiento antigénico, la cinasa (), que se encuentra asociada físicamente a las moléculas correceptoras y , fosforila los itam del complejo . Esta acción desencadena la activación de la molécula , seguida por las proteínas de la fase adaptadora y . Finalmente, este andamiaje molecular activa la enzima , encargada de generar los segundos mensajeros inositol trifosfato () y diacilglicerol ().
Sinapsis Inmunológica y la Teoría de las Dos Señales
La activación completa de un linfocito T no depende exclusivamente del reconocimiento del antígeno. La zona de contacto físico entre la Célula Presentadora de Antígeno () y el linfocito se denomina sinapsis inmunológica, un área organizada donde ocurre el reconocimiento, la coestimulación y la señalización. En este espacio participan moléculas de adhesión crítica como y , que estabilizan la unión entre ambas células.
De acuerdo con la teoría de las dos señales, el linfocito T requiere: 1) una señal antigénica mediada por la unión y 2) una señal coestimuladora, cuya vía principal es la interacción entre el receptor del linfocito T y sus ligandos () o () en la APC. La expresión de estos ligandos en macrófagos y otras APC es inducida por los receptores tipo Toll () tras detectar patrones moleculares asociados a patógenos. Si un linfocito T recibe la señal antigénica pero carece de la señal coestimuladora, la célula entra en un estado de falta de respuesta funcional conocido como anergia. El objetivo final de la interacción es inducir la síntesis masiva de para la proliferación clonal.
Regulación Negativa y Tolerancia Inmunológica
Para evitar respuestas inmunes descontroladas o el daño a tejidos propios, existen mecanismos de regulación negativa. La molécula actúa como un receptor inhibidor que compite por los mismos ligandos que ( y ). A diferencia de , su unión frena la activación del linfocito. La ausencia de es crítica, resultando en una proliferación linfoide masiva, autoinmunidad severa y muerte a temprana edad. Otro receptor regulador negativo es el (Muerte Programada 1).
La tolerancia inmunológica es la incapacidad controlada del sistema para responder contra componentes propios, existiendo cuatro mecanismos principales para lograrla. En la tolerancia central, el mecanismo predominante es la deleción clonal. En la periferia, se observa la muerte celular inducida por activación (), que ocurre cuando los linfocitos T encuentran concentraciones sumamente elevadas de antígeno, llevando a su propia eliminación.
Factores de Transcripción y la Cascada de la Interleucina-2
La activación de la culmina en la movilización de tres factores de transcripción clave: , y . El factor es activado por el aumento del calcio intracelular y la acción de la calcineurina, una fosfatasa que desfosforila a para permitir su translocación al núcleo. El factor se activa mediante los componentes y . Por último, el se activa tras la degradación de su inhibidor \text{I\kappa B}.
El resultado de esta orquesta transcripcional es la producción de y la expresión del receptor de alta afinidad para . Este receptor está compuesto por tres cadenas: (), () y la cadena común (), siendo el la cadena responsable de la alta afinidad. La actúa de forma autocrina y paracrina para promover la supervivencia, proliferación y expansión clonal de las células T, utilizando la vía de señalización , donde las proteínas se dimerizan y entran al núcleo tras ser fosforiladas.
Subpoblaciones de Linfocitos T Cooperadores (TH)
El linfocito T cooperador o helper (), identificado por el marcador , dirige y regula la respuesta inmune mediante la secreción de citocinas. Su diferenciación depende del entorno de citocinas presente en el momento de la activación:
El subtipo se diferencia por la acción de la y el . Produce , y . Su función principal es activar a los macrófagos y potenciar la respuesta celular. El subtipo se induce por la y produce , , , e . Su función es activar linfocitos B y eosinófilos, coordinando respuestas antiparasitarias y alérgicas. El subtipo se caracteriza por la producción de y se encarga de reclutar neutrófilos para procesos inflamatorios.
Los linfocitos (foliculares) producen y asisten a los linfocitos B en los centros germinales. Los linfocitos se identifican por los marcadores y el factor de transcripción , cumpliendo la función esencial de suprimir respuestas inmunes y mantener la tolerancia. Existe también el subtipo , involucrado en la tolerancia oral. En contextos de inflamación sistémica, las citocinas , y son las responsables de inducir la respuesta de fase aguda.
Funciones Efectoras: Citotoxicidad y Cambio de Isotipo
Los linfocitos T participan activamente en la modificación de la respuesta humoral y en la destrucción directa de células infectadas. El cambio de isotipo en los linfocitos B es regulado por los linfocitos (fundamentalmente y ) a través de la interacción esencial entre el ligando del linfocito T y el del linfocito B. Aunque el linfocito B activado produce inicialmente , el cambio de isotipo permite variar la función efectora del anticuerpo sin alterar su especificidad antigénica.
Por otro lado, los linfocitos T citotóxicos (, con marcador ) destruyen células infectadas mediante dos mecanismos principales. El primero es la liberación de perforinas y granzimas. El segundo es la inducción de apoptosis mediada por la vía () y su ligando (). Las citocinas y también participan en esta función citotóxica. Si la inmunidad celular no logra controlar eficazmente una infección, el organismo tiende a formar granulomas como mecanismo de contención.
Farmacología de la Inmunosupresión
El conocimiento de las vías de activación de los linfocitos T ha permitido el desarrollo de fármacos inmunosupresores específicos. La ciclosporina, por ejemplo, actúa inhibiendo la señalización intracelular al bloquear la vía de la calcineurina, impidiendo así que el factor se desfosforile y entre al núcleo. Por su parte, los glucocorticoides producen inmunosupresión al bloquear el factor de transcripción , lo que conlleva una disminución drástica en la producción de interleucina-2 y la consiguiente detención de la proliferación linfocitaria.