CP1 Composición: la descripción
Presentación
Cuando describimos algo, lo representamos de manera que el oyente o el lector llegue a visualizarlo y reciba una impresión como la nuestra. Pero no es posible representar el objeto completo. Seleccionamos los detalles más importantes y los organizamos en una secuencia eficaz. Por lo tanto, no es una buena idea comenzar a escribir inmediatamente; el escritor debe pausar para reflexionar sobre el objeto, seleccionando los datos que va a usar para presentar la imagen que quiere comunicar.
6.1 El propésito.
¿Cómo se decide la relevancia de un dato? ¿Cómo sabemos si debemos mencionar (o no) la estatura de alguien, el olor de una habitación, los sonidos de la escena? La respuesta depende del propósito (‘purpose’): para qué describimos el objeto, y para quién? El describir en s{ mismo no es un propósito (un fin), sino un procedimiento; su propósito es la meta, el efecto que queremos lograr en el lector por medio del acto descriptivo. Siguen ejemplos de la descripción como medio destinado a un fin: piense Ud. en los diferentes datos que deberían incluirse o excluirse conforme a cada propósito y contexto (situacion):
Por eso, el propósito depende de la concepción del autor. Lo importante es que el autor tenga en mente una meta particular y el impacto preciso que desee crear: ¿Cómo debe ver mi lector este objeto? ¿Por qué? ¿Qué aspectos debo enfocar?”
6.2 El tono.
El propósito no solo determina la selección de información para la descripción, sino también el tono: positivo o negativo (o neutral), serio o gracioso, alegre o trágico, etc. En el arte, un pintor comunica el tono con la selección de colores: la tranquilidad del azul, la fuerza del rojo, la melancolia del gris, etc. De la misma manera, el escritor expresa el tono con sus palabras descriptivas, sobre todo las que tienen cierta connotación. Sirve de ejemplo una descripción de alguien que no gasta mucho dinero: si queremos que le guste al lector, adoptamos un tono positivo y lo elogiamos como “económico, prudente, inteligente en sus gastos” y demostramos los buenos resultados de sus ahorros. Pero si queremos criticarlo, creamos un tono severo con “tamaiio, mezquino, avariento” El tono, como el propésito, lo elige y lo moldea el escritor, y los dos deben ser compatibles.
6.3 La organización.
Para cualquier composición, hay que seleccionar un tema tratable dentro de los limites indicados. En la descripción, es importante enfocar un solo objeto o escena que podemos “pintar” de modo mas o menos completo; si es demasiado grande, solo podremos comentar unos aspectos generales, sin detalles. Por eso, si tenemos una sola página para describir un lugar, ciertas opciones serán inapropiadas: Después de limitar el objeto y decidir el propósito, hacemos una generación de ideas (‘brainstorm’), anotando un inventario de puntos que menciono y efectos que expresar. Luego, es necesario organizar estos apuntes y asi bosquejar (‘outline’) la estructura general del ensayo. Hay varias maneras de organizar una descripción y a continuación resumimos dos planes convencionales.
6.3.1. Un plan espacial
Al describir un lugar, comenzamos con una vista general—como se ve desde lejos 0 desde arriba—y luego nos acercamos para enfocar sus partes en una orientación espacial (su ubicación). Pasamos de una parte a otra, situs ndola con respecto a (a) la parte anterior, (b) un punto de orientación central o (c) la forma general. Cada parte se describe según los rasgos (‘features’) distintivos. Por ejemplo, al describir un campus, el escritor podría organizar sus ideas con el siguiente bosquejo:
Este plan no debe limitarse a observaciones como “al este de la rectoría esta el gimnasio” o “la biblioteca esta hecha de ladrillos”. En efecto, es aburrida una descripción estática de este tipo: sin movimiento, sin indicación de los seres vivos que ocupan el lugar y le dan actividad e interés. Uno debe imaginarse artista: en un paisaje, no solo pinta edificios y plantas sino también gente, animales, vehículos y otros elementos que pasan por la escena. También incluye sonidos, olores, colores, todas las sensaciones que producen un ambiente memorable. Mientras desarrolla la escena, el escritor incluye suficiente información locativa y descriptiva para que un lector que no la haya visto logre imaginarla. Al final, puede regresar a la perspectiva general y ofrecer una evaluación del lugar en su totalidad: el ambiente especial y las emociones que suscita.
6.3.2. Un plan de clasificación de rasgos
Con este plan, pintamos un retrato con pinceladas sucesivas, rasgos que desarrollan la concepcion deseada. Como en el plan espacial, comenzamos con una impresién general del objeto, como si lo viéramos desde lejos, y luego nos le acercamos para enfocar detalles. Estos se organizan de modo que el lector perciba varias dimensiones complementarias del objeto. Por ejemplo, al describir a alguien solemos organizar los rasgos en dos grupos (al menos): el aspecto físico y el aspecto psicológico, que corresponden también a dos secciones del ensayo. El aspecto físico puede clasificarse según los cinco sentidos:
rasgos visuales: la apariencia del objeto, el tamafio, colores, movimientos típicos
rasgos auditivos: el sonido, la voz
rasgos tactiles: la impresión que se recibe al tocarlo, la textura
rasgos olfativos: el olor
rasgos gustativos: el sabor
Algunos rasgos serdn mas relevantes que otros, segun la naturaleza del objeto. Para la gente, dominan los rasgos visuales: la cara, el pelo, el talle, las sefias; pero también puede interesar un olor típico o el sonido de la voz. Lo importante es captar lo esencial, las características que permitan reconocer a este individuo y distinguirlo. Después de representar los rasgos físicos, seguimos al aspecto psicológico, que incluye varios elementos:
la personalidad, el caracter, el temperamento
el comportamiento, los gestos, acciones y reacciones típicas
relaciones e interacciones con otros
motivacion, creencias, filosofia personal
ejemplos para explicar este comportamiento y motivacion
intereses, aficiones, gustos y preferencias
Otra vez, la seleccion, el orden y la presentación de estos rasgos dependen del escritor y el propósito. Por eso, después de organizar una lista de rasgos, conviene volver a pensar en el propósito, puesto que algunos detalles importan mas que otros y merecen mas desarrollo en el ensayo. Al comenzar la composición, pensamos en un posible titulo, una breve introducción y una conclusion. El titulo debe ser interesante y, junto con la introducción, debe invitar al lector a continuar leyendo para conocer a alguien (un lugar, un objeto...) especial. De ordinario, la intención no se declara directamente, sino que se implica en el acto de describir. Por eso, suena infantil comenzar una descripción de la manera siguiente:
Buscamos un equilibrio entre las características que podemos mencionar brevemente y las que merecen mas atención, siempre pensando en el impacto para el lector. Por lo general, los problemas descriptivos del estudiante de español resultan contrarios a los que tiene en las composiciones en inglés. Por ejemplo, un profesor de inglés le dice que pone demasiados detalles, demasiados adjetivos, demasiados similes y metaforas. Estos excesos si pueden ser vicios. Pero en un segundo idioma, es mas típico el otro extremo: una falta de detalles, un lenguaje ordinario y poco expresivo. El remedio, pues, consiste en presentar una variedad de información con un lenguaje interesante, sin perder de vista la imagen total.