T14 Primeros Auxilios
1. Introducción y contextualización práctica
Las lesiones en accidentes de tráfico son graves y con alta mortalidad.
La intervención rápida y adecuada es crucial para reducir la mortalidad y secuelas.
La víctima de un accidente, especialmente en casos de tráfico o caídas, puede tener daños en la columna, especialmente si está inconsciente.
Si hay sospecha de lesión en la columna, no se debe mover a la víctima, a menos que haya un peligro inminente para su supervivencia.
Lesiones en la columna pueden conducir a parálisis permanente, por lo que hay que tener precaución en traumatismos a alta velocidad.
La movilización de las víctimas se relaciona directamente con la inmovilización; es necesario inmovilizar correctamente antes de mover a las víctimas.
Se deben evaluar diferentes escenarios, como un esguince de tobillo frente a lesiones más severas que requieren mayor precaución en el traslado.
Se proporcionan recursos audios y gráficos para la contextualización práctica.
2. Evaluación de la necesidad de movilización. Posiciones de seguridad y espera
La relación entre movilización e inmovilización depende de la situación:
Identificar si mover o esperar a los servicios sanitarios.
Considerar el entorno y si hay peligro para la víctima o el socorrista.
Pasos para la acción:
Evitar peligros para la víctima y socorrista; realizar una evaluación de la situación.
Evaluar la urgencia y avisar a servicios de emergencia.
Estabilizar a la víctima en posición de seguridad y espera hasta la llegada de asistencia.
No movilizar si hay dudas sobre la técnica adecuada.
2.1. Posiciones de seguridad y espera
Decúbito supino: Tumbado boca arriba, posición para RCP.
Decúbito supino en flexión: Para lesiones abdominales, cabeza girada hacia un lado y extremidades flexionadas.
Posición de Trendelenburg (o antishock): Persona tumbada, piernas elevadas 20 cm por encima de la cabeza para facilitar retorno venoso, usada en hipotensión.
Posición de Fowler: Se sienta a la víctima con el torso elevado a 45°, usada en problemas respiratorios.
3. Movilización y traslado de la víctima
3.1. Técnicas de apoyo y de carga
Valorar si es necesaria la inmovilización antes de movilizar.
La cantidad de socorristas y características del accidente afectan la decisión de movilización.
Traslado manual: Para accidentes leves, donde no hay lesiones graves, sin inmovilización previa.
Correcto levantamiento desde el suelo:
Colocar a la víctima sentada, unir piernas y flexionar rodillas.
Alinearse frente a la víctima, coger su muñeca y tirar hacia arriba, inclinándose hacia atrás como contrapeso.
Técnicas de apoyo: Utilizando uno o dos socorristas, el socorrista sostiene al lesionado pasándole un brazo por los hombros y sosteniendo su cintura.
Técnicas de carga: Se transporta a la víctima sobre el socorrista.
3.2. Técnicas de arrastre, sobre una camilla y cuchara
Técnicas de arrastre: Tirar de los hombros, manos o pies, cuidando la espalda del socorrista e impidiendo lesiones a la víctima.
Traslado sobre camilla: Preferible, pero si no hay, se puede improvisar con tablas o abrigos.
Método cuchara: Mover a la víctima en bloque, evitando agravar lesiones.
4. Repercusiones de una movilización y traslado inadecuado
Consecuencias:
Contaminación de heridas.
Mayor hemorragia y dolor.
Aumento de daño en tejidos por movimientos inadecuados.
Shock, hipotermia, deshidratación.
Repercusiones emocionales:
Estrés postraumático.
Sentimientos de culpabilidad y frustración.
Estadísticas: Accidentes de tráfico causan la mitad de las discapacidades graves en España; un cuarto de ellas podrían haberse evitado con un traslado adecuado.
Regla fundamental: No mover a una persona herida, salvo en PCR o si hay riesgo de incendio o explosión.
5. Caso práctico 1: “Joaquín”
Joaquín, 78 años, con problemas respiratorios crónicos.
Presenta fiebre, tos, mucosidad y dificultad para respirar; su esposa llama al 1-1-2.
Recomendación: Colocar a Joaquín en posición de Fowler (torso elevado 45°) hasta la llegada de la ambulancia.
6. Caso práctico 2: “Derrumbe en el instituto”
Situación: derrumbe en un instituto en obras; un alumno permanece dentro, sin lesiones pero asustado.
Solución: Transportar a la víctima cerca del socorrista, puede ser sobre su pecho o espalda debido a su pánico.
7. Resumen y resolución del caso práctico de la unidad
Importancia de decidir si movilizar o inmovilizar antes de mover a la persona.
Diferencias entre posiciones de seguridad y técnicas de traslado, manual y con socorristas en base a la gravedad de la situación.
En el caso de una persona inconsciente, se opta por arrastrar cuidando las lesiones.
2. Evaluación de la necesidad de movilización
La movilización solo debe hacerse cuando sea imprescindible. La prioridad es proteger a la víctima y al socorrista.
Criterios para decidir si mover o no
Identificar si existe un peligro inmediato (incendio, explosión, tráfico, derrumbe, electricidad).
Valorar si la víctima puede permanecer donde está sin empeorar.
Avisar a los servicios de emergencia cuando haya lesiones graves o dudas.
Mantener a la persona en una posición de seguridad mientras llega ayuda.
No movilizar si no se conoce la técnica adecuada o si hay sospecha de lesión vertebral.
Pasos iniciales
Asegurar la zona para evitar nuevos riesgos.
Realizar una evaluación rápida del estado general.
Solicitar ayuda profesional si la situación lo requiere.
Colocar a la víctima en una posición de espera adecuada según su estado.
2.1. Posiciones de seguridad y espera
Cada posición se utiliza según el tipo de lesión o síntoma.
Decúbito supino
La persona permanece tumbada boca arriba. Es la posición utilizada para iniciar maniobras de reanimación.
Decúbito supino en flexión
Se usa en lesiones abdominales. La cabeza se gira hacia un lado y las extremidades se flexionan para disminuir tensión en la zona.
Trendelenburg (antishock)
La persona se coloca tumbada con las piernas elevadas unos 20 cm respecto a la cabeza. Se utiliza en situaciones de hipotensión para favorecer el retorno venoso.
Fowler
La persona permanece semisentada con el torso elevado unos 45°. Es útil en dificultades respiratorias porque facilita la expansión pulmonar.
3. Movilización y traslado de la víctima
La movilización debe hacerse solo cuando sea imprescindible y con técnicas que minimicen el riesgo de agravar lesiones.
3.1. Técnicas de apoyo y carga
Valorar si es necesaria la inmovilización antes de mover.
Ajustar la técnica al número de personas disponibles y al tipo de accidente.
En situaciones leves, puede hacerse un traslado manual sin inmovilización previa.
Levantamiento básico desde el suelo:
Colocar a la persona sentada y con las piernas juntas.
Flexionar rodillas para mantener estabilidad.
Sujetar la muñeca de la víctima y elevarla con un movimiento controlado.
Técnicas de apoyo:
El socorrista sostiene a la persona pasando un brazo por sus hombros y sujetando la cintura.
Técnicas de carga:
Se utiliza cuando la víctima no puede caminar y debe ser transportada sobre el socorrista.
3.2. Técnicas de arrastre, camilla y método cuchara
Arrastre: útil cuando hay peligro inmediato; se realiza tirando de hombros, manos o pies con cuidado.
Camilla: es la opción más segura; si no hay, puede improvisarse con tablas o prendas resistentes.
Método cuchara: permite mover a la víctima en bloque, evitando torsiones que puedan agravar lesiones.
4. Repercusiones de una movilización inadecuada
Mover incorrectamente a una persona puede tener consecuencias físicas y emocionales.
Consecuencias físicas
Contaminación de heridas.
Aumento de hemorragias.
Mayor dolor y daño en tejidos.
Riesgo de shock, hipotermia o deshidratación.
Consecuencias emocionales
Estrés postraumático.
Sentimientos de culpa o frustración en quienes intentaron ayudar.
Una parte importante de las discapacidades graves tras accidentes de tráfico se relaciona con movilizaciones incorrectas, lo que subraya la importancia de actuar con prudencia.
La regla esencial es no mover a una persona herida salvo que exista un riesgo inmediato o sea necesario iniciar maniobras de reanimación.