La genética conductual estudia la influencia de los genes en el comportamiento humano y animal, así como su interacción con el entorno. Se basa en la premisa de que todo lo que una persona es y hace depende tanto de sus genes como del ambiente. Sin una combinación adecuada de ambos, la existencia y el desarrollo del comportamiento no serían posibles.
Desde hace siglos, se debate si las diferencias individuales se deben más a la genética o al ambiente. Aunque la genética determina predisposiciones biológicas, el ambiente también tiene un papel fundamental en la expresión de los rasgos y el comportamiento.
El estudio de la genética comenzó con Gregor Mendel, quien en el siglo XIX investigó cómo se transmiten los rasgos de una generación a otra mediante el cultivo de guisantes (Pisum sativum).
¿Por qué usó guisantes?
Eran fáciles de cultivar y tenían características claramente diferenciadas.
Le permitieron registrar patrones de herencia usando principios matemáticos.
Homocigoto: Cuando un individuo tiene un par de genes idénticos en un cromosoma.
Homocigoto dominante (AA) → Ambos alelos son dominantes.
Homocigoto recesivo (aa) → Ambos alelos son recesivos.
Heterocigoto (Aa): Tiene un gen dominante y otro recesivo.
Algunos genes tienen importancia médica, como aquellos relacionados con enfermedades recesivas. Para que una persona desarrolle una enfermedad recesiva (como fibrosis quística o anemia falciforme), debe ser homocigota recesiva, es decir, tener dos copias del gen mutado.
Durante la meiosis, los cromosomas homólogos intercambian segmentos de ADN en un proceso llamado crossing over. Esto:
Aumenta la variabilidad genética.
Permite que los descendientes hereden combinaciones de genes diferentes a las de sus padres.
Ejemplo:
Gen del color de ojos: “A” (ojos oscuros, dominante) y “a” (ojos claros, recesivo).
Gen del tipo de cabello: Puede combinarse de nuevas maneras, generando diversidad en la descendencia.
Genes ligados al sexo:
Están en los cromosomas sexuales (X o Y).
Los hombres (XY) solo tienen una copia de los genes ligados al X.
Las mujeres (XX) tienen dos copias de los genes en el X.
Genes limitados por el sexo:
Pueden estar en cualquier cromosoma, pero su efecto solo ocurre en un sexo debido a la acción de las hormonas.
La heredabilidad mide cuánto contribuyen los genes a las diferencias observadas en una población. Sin embargo, esto no significa que la genética determine por completo un rasgo (determinismo genético).
Sobreestimación: Se tiende a exagerar el papel de los genes y a subestimar el impacto ambiental.
Confusión con determinismo genético: No significa que un rasgo sea inevitable si está influenciado genéticamente.
Diferencias entre individuos y poblaciones: La heredabilidad no explica diferencias entre poblaciones, sino dentro de una misma población en un entorno específico.
Interacción gen-ambiente: Un mismo gen puede expresarse de manera diferente según el ambiente.
Ejemplo: Fenilcetonuria (PKU)
Se debe a una mutación genética que impide metabolizar la fenilalanina.
Sin tratamiento, causa discapacidad cognitiva y problemas metabólicos.
Con una dieta adecuada, se pueden evitar sus efectos, demostrando la interacción gen-ambiente.
El consumo de alcohol durante el embarazo puede causar Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF), una de las principales causas de retraso mental en neonatos.
Defectos congénitos.
Cambios en el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA), afectando la regulación hormonal.
Debilitamiento del sistema inmunológico, aumentando el riesgo de enfermedades.
Este ejemplo ilustra cómo los factores ambientales pueden alterar la expresión genética y el desarrollo.
La evolución es el cambio en las características genéticas de una población a lo largo del tiempo. Se puede estudiar a través de:
Genética: Cambios en la frecuencia de alelos.
Fósiles: Registro de especies extintas.
Anatomía comparada: Similitudes entre especies.
Biogeografía: Distribución de especies en diferentes regiones.
Charles Darwin propuso que los organismos mejor adaptados tienen mayor éxito reproductivo, transmitiendo sus rasgos a la siguiente generación. Esto ocurre de manera espontánea en la naturaleza.
Ejemplo:
Un animal con mejor camuflaje tendrá más probabilidades de sobrevivir y reproducirse.
A diferencia de la selección natural, la selección artificial es dirigida por los humanos, eligiendo organismos con características deseadas para reproducirse. Ejemplo:
Domesticación de perros y cultivos agrícolas mejorados.
Jean-Baptiste Lamarck propuso que los organismos transmitían a su descendencia las características adquiridas durante su vida en respuesta a las necesidades impuestas por el entorno.
Ejemplo:
Giraffa aumentaría la longitud de su cuello a lo largo de su vida y transmitiría esta característica a su descendencia.
Esta teoría fue refutada, ya que la evolución ocurre por cambios genéticos y no por modificaciones adquiridas en vida.
La sociobiología estudia cómo los comportamientos sociales han evolucionado mediante la selección natural.
El altruismo implica sacrificar el bienestar individual en beneficio de otros, especialmente aquellos con los que se comparte genética.
Ejemplo:
Un animal que alerta a su grupo ante un depredador, aunque aumente su propio riesgo de ser atacado.
La Teoría del Gen Egoísta (Richard Dawkins, 1976) sugiere que los genes, y no los individuos, son la unidad principal de la evolución. Según esta teoría:
Los seres vivos son vehículos para la supervivencia de sus genes.
La evolución favorece comportamientos que maximizan la transmisión genética.
La genética conductual nos desafía a comprender cuánto de nuestro comportamiento es heredado y cuánto es influenciado por el entorno. Aunque los genes proporcionan la base biológica, el ambiente es clave en la expresión del comportamiento.
La evolución ha moldeado tanto nuestra biología como nuestras conductas sociales. Desde la selección natural hasta la evolución del altruismo, la genética y el comportamiento están interconectados en un proceso dinámico de adaptación y cambio.