Apuntes sobre Procesos Revolucionarios y la Era Napoleónica
Los procesos revolucionarios
Las reformas ilustradas no resolvieron los problemas del Antiguo Régimen, llevando a cambios rápidos y profundos a través de la revolución.
Las revoluciones burguesas y el final del Antiguo Régimen
Iniciadas a finales del siglo XVIII, protagonizadas por la burguesía, aunque otros grupos sociales también participaron y se beneficiaron.
Fueron principalmente revoluciones políticas, pero influyeron en otros aspectos de la vida.
Los cambios revolucionarios
Plano político: Fin del absolutismo e implantación de un sistema liberal.
Basado en el respeto a los derechos ciudadanos, la soberanía nacional y la división de poderes.
Revoluciones en América del Norte (1766) y Francia (1789) sirvieron de modelo.
La Revolución Francesa marca el fin de la Edad Moderna y el inicio de la Edad Contemporánea.
Plano económico: La Revolución Industrial reemplazó la economía agraria con una economía industrial y urbana.
Plano social: La sociedad estamental dio paso a una sociedad de clases basada en la riqueza y el mérito personal, con la burguesía como grupo dominante.
Plano artístico: El Neoclasicismo fue sustituido por el Romanticismo y el Realismo, que abrieron el camino a las vanguardias artísticas.
La revolución de Estados Unidos
A finales del siglo XVIII, las trece colonias británicas en América del Norte se independizaron de Gran Bretaña.
Las causas del conflicto
Descontento de los colonos:
Carecían de representación en el Parlamento británico.
Dependencia comercial de Gran Bretaña.
Restricciones para ocupar territorios al oeste.
Difusión de las ideas de la Ilustración que consideraban despótico al gobierno británico.
El intento británico de implantar nuevos impuestos:
Ley del Timbre (1765): Tasa sobre documentos jurídicos y comerciales.
Acta del Té (1773): Monopolio del té para la Compañía Inglesa de las Indias.
Gravamen a la importación de productos como papel, vidrio y plomo.
Los colonos protestaron argumentando que no habían votado esos impuestos.
Motín del té (1773) en Boston: Colonos disfrazados de indios arrojaron té al mar.
La guerra de la Independencia
La represión británica condujo a la guerra de la Independencia (1775-1783).
Los rebeldes organizaron un ejército bajo George Washington.
Declaración de Independencia (4 de julio de 1776): Aprobada en Filadelfia.
Reconocía la igualdad, los derechos a la vida, la libertad y la felicidad, y la soberanía nacional.
Victoria con apoyo francés y español en Yorktown (1781).
Paz de Versalles (1783): Gran Bretaña reconoció la independencia de las colonias, naciendo los Estados Unidos de América.
La revolución política y el nuevo Estado
La Declaración de Independencia (1776) reconoció la igualdad de todas las personas y la soberanía nacional.
Creación de un nuevo Estado con un sistema liberal según la Constitución de 1787, la primera escrita de la historia.
Organización como república federal con:
Soberanía nacional.
División de poderes entre el presidente, el Congreso y el Tribunal Supremo.
La revolución americana demostró la viabilidad de las ideas ilustradas, influyendo en Europa.
La Revolución Francesa (1789-1799)
Las causas de una revolución histórica
Políticas e ideológicas: Críticas al absolutismo por la Ilustración y el ejemplo de la revolución americana.
Sociales y económicas: Descontento generalizado.
Nobleza y clero: Pérdida de poder por el absolutismo y dificultades económicas.
Burguesía: Falta de influencia política y obstáculos a sus negocios.
Campesinado: Agobiado por los impuestos, apenas subsistía.
Grupos populares urbanos: Vivían en la miseria.
La chispa revolucionaria
Doble crisis económica:
Crisis alimentaria: Malas cosechas causaron hambre.
Crisis financiera: Deuda del Estado por gastos militares y de la corte.
La solución era que los privilegiados pagasen impuestos, pero se negaron.
Convocatoria de los Estados Generales (1789) por Luis XVI.
Asamblea de origen medieval sin reunirse desde 1614.
Formada por representantes de los tres estamentos, con poder para aprobar nuevos impuestos.
Cada estamento redactó sus "cuadernos de quejas".
El inicio de la revolución. La convocatoria de los Estados Generales
Las sesiones se iniciaron el 5 de mayo de 1789.
Discusión sobre la forma de votar:
Nobleza y clero: Un voto por estamento.
Tercer estado: Voto por cabeza.
El tercer estado se proclamó Asamblea Nacional, representando a toda la nación.
Luis XVI intentó disolverla sin éxito; los representantes juraron en el Juego de Pelota no disolverse hasta aprobar una constitución.
Este proceso revolucionario influyó en el mundo entero.
La evolución de la Revolución Francesa
La Asamblea Constituyente (1789-1791)
El 7 de julio de 1789, la Asamblea Nacional se transformó en Asamblea Constituyente para crear una constitución.
El pueblo de París asaltó la Bastilla el 14 de julio para obtener armas y defender a sus representantes.
Los disturbios se extendieron a otras ciudades y al campo.
Se abolieron el feudalismo, los derechos señoriales, el diezmo y se nacionalizaron los bienes de la Iglesia.
Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789): Reconocía los derechos de libertad, propiedad e igualdad ante la ley.
Constitución de 1791: Proclamó la soberanía del pueblo, la división de poderes y el sufragio censitario.
Se pasó del absolutismo a un sistema político liberal.
La Asamblea Legislativa (1791-1792)
Tras aprobarse la Constitución, la Asamblea Constituyente se disolvió y se sustituyó por una Asamblea Legislativa.
Problemas:
Oposición de los nobles exiliados.
Oposición del rey, que intentó huir.
Guerra contra Austria y Prusia.
Enfrentamientos entre girondinos (moderados) y jacobinos (radicales).
Se nombró una Convención para resolver estos problemas.
La Convención (1792-1795)
Inicialmente dominada por los girondinos.
Se abolió la monarquía, se proclamó la República (1792) y se guillotinó a Luis XVI (1793).
Las potencias absolutistas europeas declararon la guerra a Francia.
Los jacobinos radicales accedieron al poder en 1793, liderados por Robespierre.
Rechazaron la invasión extranjera.
Promulgaron una constitución más democrática (1793) con sufragio universal masculino.
Dictaron medidas económicas favorables al pueblo.
Eliminaron la oposición con el terror y la guillotina.
La Convención depuso y guillotinó a Robespierre, pasando el poder a diputados del centro.
Se elaboró la Constitución de 1795, más moderada y con sufragio restringido.
El Directorio y el Consulado (1795-1799)
El poder ejecutivo recayó en un Directorio de cinco miembros (1795).
Se emprendieron campañas militares en Italia, Prusia, Austria y Egipto.
Napoleón Bonaparte dio un golpe de Estado y sustituyó el Directorio por un Consulado (1799) integrado por tres cónsules.
Napoleón se nombró primer cónsul y se adueñó del poder.
La Europa napoleónica (1799-1814)
Napoleón. Del Consulado al Imperio
Como primer cónsul (1799-1804), Napoleón consolidó las conquistas de la revolución, pacificó el país y realizó reformas internas.
Eliminó la oposición radical, permitió el regreso de la nobleza exiliada y firmó un concordato con la Santa Sede (1801).
El concordato reconoció la religión católica a cambio de que la Iglesia no reclamara las tierras confiscadas.
Reformas internas:
Código Civil de 1804: Recogió los logros revolucionarios (igualdad ante la ley, libertad, propiedad y separación Iglesia-Estado).
Libertad económica.
Asistencia social pública.
Fomento de la instrucción pública.
Construcción de monumentos en París.
Fue nombrado cónsul vitalicio en 1802 y emperador en 1804 con aprobación popular.
El imperio napoleónico (1805-1815)
Napoleón se propuso extender la revolución creando un imperio europeo.
Entre 1805 y 1810 venció a varias coaliciones de países europeos en batallas como
Austerlitz, Ulm, Jena, Eylau, Friendland y Wagram, dominando gran parte de Europa occidental.Reino Unido resistió el bloqueo económico y derrotó a la flota napoleónica en Trafalgar (1805).
En los países conquistados, Napoleón colocó a familiares o generales que difundieron las ideas revolucionarias, promulgaron constituciones, implantaron el Código Civil y abolieron los impuestos señoriales y el diezmo.
La caída de Napoleón
La dominación francesa provocó movimientos nacionalistas en muchos países.
Tras el fracaso en Rusia (1812) y la derrota en España (1814), una coalición europea entró en París.
Napoleón fue desterrado a la isla de Elba y se restableció la monarquía con Luis XVIII.
Napoleón escapó y recuperó el poder durante cien días, pero fue derrotado en Waterloo (1815) y desterrado a Santa Elena, donde murió en 1821.
La época de la Restauración
Tras la derrota de Napoleón, se intentó restaurar el absolutismo en Europa.
No obstante, se impusieron el liberalismo y el nacionalismo, surgidos de la Revolución Francesa.
La vuelta al absolutismo
En el Congreso de Viena (1814-1815), las potencias vencedoras (Reino Unido, Austria, Prusia y Rusia) buscaron:
Restaurar el Antiguo Régimen, restableciendo a los monarcas depuestos.
Reconstruir el mapa político de Europa, obligando a Francia a volver a sus límites de 1791 y repartiéndose territorios.
Se trazaron nuevas fronteras sin contar con los deseos de algunos pueblos.
Se acordó la convocatoria periódica de congresos y se autorizó la intervención en países amenazados por una revolución.
En 1815, se crearon la Santa Alianza (Austria, Prusia y Rusia) y la Cuádruple Alianza (Austria, Prusia, Rusia y Reino Unido) para asegurar el orden establecido.
Las nuevas ideologías
A pesar de la Restauración, se expandieron el liberalismo y el nacionalismo.
El liberalismo defendía:
La libertad individual y el reconocimiento de derechos.
La igualdad ante la ley.
Regímenes constitucionales basados en la soberanía nacional y la división de poderes.
El nacionalismo sostenía:
Que la nación es el marco fundamental de la vida de las personas.
Que cada nación debe tener su propio Estado (estado nación).
Reclamaba que las fronteras de las naciones coincidieran con las de los Estados.
El nacionalismo se extendió por territorios sometidos a un poder extranjero (Grecia) o que aspiraban a la unificación (Italia y Alemania).
La ideología liberal se extendió, sobre todo, entre los burgueses y las clases populares de las grandes ciudades.
Las revoluciones liberales del siglo XIX
Las revoluciones de 1820 y 1830
Las revoluciones de 1820:
Se centraron en el área mediterránea y Rusia.
Participaron oficiales del ejército y sociedades secretas.
Liberales protagonizaron levantamientos antiabsolutistas en España, Portugal, Nápoles, Piamonte y Rusia.
Aunque algunos monarcas aceptaron constituciones inicialmente, al final se impuso el absolutismo.
Las revoluciones de 1830:
Afectaron a casi toda Europa y llevaron a los liberales al poder en muchos estados.
Se iniciaron en Francia con la destitución de Carlos X y la implantación de la monarquía constitucional de Luis Felipe de Orleans.
Se extendieron a Bélgica, que logró la independencia de Holanda, y a España, Portugal, Polonia y diversos estados italianos y alemanes.
El liberalismo limitó los derechos y libertades e implantó el sufragio censitario, excluyendo a los grupos populares.
Las revoluciones de 1848
Tuvieron mayor extensión, participación popular y fueron más radicales.
Se iniciaron en Francia, donde Luis Felipe abdicó, se proclamó la Segunda República y se implantó una constitución con sufragio universal masculino.
Afectaron a Prusia, Austria-Hungría, Suiza, la Confederación Germánica y estados italianos.
Los revolucionarios exigieron más derechos, soberanía popular, sufragio universal masculino e igualdad social.
La burguesía reprimió las revoluciones e implantó un liberalismo conservador.
Las consecuencias de las revoluciones
Las revoluciones liberales consolidaron conquistas revolucionarias.
Muchos países adoptaron el liberalismo y constituciones con sufragio censitario masculino.
Francia mantuvo el sufragio universal masculino.
La servidumbre se abolió en casi toda Europa central y oriental, excepto Rusia.
La burguesía fue la gran triunfadora, volviéndose conservadora.
Los grupos populares no lograron transformaciones profundas, pero tomaron conciencia de clase y comenzaron a organizarse.