Método en Economía: El Análisis Macroeconómico de Bernard Lonergan y la Probabilidad Emergente

Bernard Lonergan y la Búsqueda de un Método en la Economía

Bernard Lonergan fue un filósofo, metodólogo y teólogo que mantuvo un interés intenso y apasionado por la economía a lo largo de toda su trayectoria académica. Su objetivo central era alcanzar una comprensión teórica sistemática del funcionamiento práctico de la producción y el consumo. Durante su etapa como joven estudiante en la década de 1930, concibió su análisis económico como una contribución para resolver uno de los grandes problemas de su tiempo: la primera gran crisis del capitalismo industrial. Esta crisis había revelado los límites de los estudios económicos vigentes, los cuales no lograban proporcionar un relato preciso de la nueva y dramática realidad social y financiera.

En su formación, Lonergan no se limitó a la ética de la enseñanza social de la Iglesia Católica, sino que profundizó en la economía política. Gracias a esto, desarrolló un modelo macroeconómico de crecimiento capaz de explicar el funcionamiento del ciclo económico. Su modelo se caracteriza por ser más genérico que los de sus contemporáneos, fundamentándose en una antropología mucho más amplia que la del análisis clásico y neoclásico. Mientras que el análisis tradicional asume que los sujetos actúan únicamente bajo el cálculo de variables para maximizar beneficios en cada transacción (el concepto de homooeconomicushomo \, oeconomicus), el enfoque de Lonergan se integra en una cosmovisión comprensiva denominada "probabilidad emergente", la cual fue expuesta detalladamente en su obra principal, Insight.

Desafíos en la Recepción y la Integración Interdisciplinaria

El modelo económico de Lonergan enfrentó una recepción difícil por varias razones. Por un lado, los economistas profesionales encontraban que el lenguaje y las categorías utilizadas eran extraños e inusuales, a pesar de ser comparables con los conceptos empleados en la macroeconomía convencional. Por otro lado, para los filósofos y teólogos, el modelo resultaba excesivamente técnico y especializado, alejándose de las líneas de razonamiento habituales de Lonergan. A pesar de estas dificultades, el análisis económico constituye una parte esencial de su visión teológica del mundo y establece un puente para el diálogo entre la teología y las ciencias sociales.

En un ensayo de 1976, elaborado como respuesta a un cuestionario sobre la enseñanza de la filosofía en la Compañía de Jesús, Lonergan ofreció un resumen conciso de su visión económica final. En dicho contexto, analizó si el estudio del marxismo debía ser esencial para la preparación cultural de los sacerdotes, un tema de gran relevancia política en las décadas de 1960 y 1970. Lonergan argumentó que el mundo moderno ha sido gobernado primero por la doctrina liberal del desarrollo y luego por la doctrina marxista del materialismo dialéctico. Identificó tanto progreso como declive en ambas corrientes, criticando específicamente la exclusión de la religión y la trascendencia. Según Lonergan, esta exclusión, aunque contribuye a una eficiencia mundana temporal, priva a estos sistemas del remedio necesario para superar el declive.

La "Mano Invisible" y el Principio de Progreso

Lonergan retoma la metáfora de la "mano invisible" de Adam Smith para identificar el principio del progreso. Esta imagen sugiere una síntesis armoniosa que surge de las múltiples iniciativas independientes de las empresas capitalistas. Adam Smith empleó esta metáfora solo tres veces en su obra, siendo una de las más citadas la aparición en The Wealth of Nations, específicamente en el capítulo sobre el comercio internacional. Smith argumentaba contra las restricciones a las importaciones que protegían monopolios domésticos, señalando que el comerciante, al preferir la industria nacional por su propia seguridad y beneficio personal, es "conducido por una mano invisible a promover un fin que no formaba parte de su intención".

Citando al teórico K. Arrow, esta idea implica que el sistema económico funciona "a espaldas de los participantes". Sin embargo, Lonergan reinterpreta este principio bajo su propia definición de progreso. Para él, el progreso es un proceso cíclico y acumulativo en el que las situaciones concretas dan lugar a intuiciones (insights), las intuiciones a nuevos cursos de acción, los nuevos cursos de acción a situaciones cambiantes, y estas últimas a intuiciones adicionales. Esta dinámica transforma la noción de la "mano invisible" en un proceso técnico de probabilidad emergente.

Probabilidad Emergente y Esquemas de Recurrencia Económica

Lonergan aplica el concepto de probabilidad emergente a la génesis de átomos, moléculas, cristales, sólidos y cuerpos mayores, así como a la evolución biológica y la historia humana. En el ámbito económico, el ingenio humano combina recursos naturales y sociales para crear esquemas de recurrencia institucional. Las empresas capitalistas son ejemplos de estos esquemas; su ajuste armonioso, a pesar de sus orígenes independientes, es el resultado de la intuición humana aplicada a situaciones concretas, reflejando un proceso que atraviesa toda la naturaleza.

En este sistema, cada empresa enfrenta el problema de producir y vender, implementando esquemas tecnológicos y organizativos en procesos orientados al mercado. Esto genera rutinas de cooperación eficiente para producir bienes de calidad al menor costo posible. Las empresas establecen relaciones "hacia arriba" (con proveedores de materias primas) y "hacia abajo" (con otros sectores o mercados finales). Este tejido de relaciones permite el funcionamiento integrado del sistema económico, siempre que los sujetos respeten las restricciones impuestas por el llamado "ciclo puro".

El Funcionamiento del Ciclo Puro y las Fases de Producción

Lonergan distingue fundamentalmente entre dos tipos de ciclos de producción: aquellos que generan medios de producción (bienes de capital) y aquellos que producen bienes de consumo destinados a mejorar el nivel de vida. El crecimiento económico se produce a través de una secuencia de fases de desarrollo y declive. Un periodo de desarrollo en el sector de bienes de capital es seguido por una fase de expansión en el sector de bienes de consumo; esta secuencia específica es lo que constituye el "ciclo puro".

Para que este ciclo sea exitoso, deben cumplirse ciertas condiciones financieras ligadas a la circulación del dinero. El flujo monetario debe ocurrir independientemente de las motivaciones subjetivas de los agentes, respetando las restricciones de las relaciones productivas. Durante la fase de expansión del capital, el sistema funciona si los agentes siguen los preceptos de "ahorro e iniciativa" (thrift and enterprise), donde el ahorro implica reservar dinero y la iniciativa implica invertirlo. En esta fase, una distribución de ingresos no igualitaria facilita la coordinación del sistema.

Crisis de Saturación y la Transición a la Distribución Igualitaria

El modelo de Lonergan advierte que cuando la expansión del sector de bienes de capital llega a su saturación, es imperativo expandir la producción de bienes de consumo para elevar el estándar de vida. En este punto, los antiguos preceptos de ahorro e inversión ya no son adecuados. Si el sistema se deja únicamente al libre juego de las fuerzas del mercado impulsadas por la maximización del beneficio, se producen pérdidas, recesiones y, finalmente, el colapso económico.

Para evitar esto, la distribución del ingreso debe volverse más igualitaria, permitiendo que la población tenga la capacidad de compra necesaria para adquirir bienes de consumo. Si el sistema liberal no identifica este cambio de fase, la búsqueda de beneficio se vuelve una complicidad con el declive. El egoísmo individual y grupal genera falta de atención, irracionalidad e irresponsabilidad social. Para Lonergan, en esta etapa, la regla de "ahorro e iniciativa" debe ser sustituida por el precepto de "benevolencia e iniciativa" (benevolence and enterprise), donde la acción se orienta intencionalmente hacia el bienestar general.

La Ciencia Humana como Disciplina Crítica y Normativa

Lonergan sostiene que el análisis de las ciencias humanas debe ser crítico y normativo. Esto significa que la ciencia debe ayudar al sujeto a distinguir entre la libertad que genera progreso y el sesgo (bias) que genera declive. Si los economistas comprendieran las restricciones de los esquemas de recurrencia de producción y los flujos monetarios correlativos, podrían identificar qué acciones son inteligentes y responsables.

El sujeto en esta teoría no es un ente abstracto y egoísta, sino una persona humana completa, capaz de autotrascendencia y desarrollo auténtico. El análisis económico, por tanto, es una parte crucial de la antropología comprensiva de Lonergan. El uso de la probabilidad emergente para entender la economía sirve como una prueba para el método empírico general, vinculando la visión del mundo con el dinamismo de una conciencia atenta, inteligente, razonable y responsable.

El Tercer Vector: Redención, Recuperación y la Ley de la Cruz

Más allá de las fuerzas opuestas del progreso y el declive, Lonergan introduce un tercer vector decisivo: la redención y la recuperación. La redención se vuelve efectiva cuando sujetos auténticos operan bajo la gracia de Dios. Esta gracia detiene el proceso de declive a través del amor que se sacrifica a sí mismo y lo que Lonergan denomina la "ley de la cruz".

La intervención de la gracia no anula las fuerzas económicas o del mercado, sino que las eleva a un nivel superior de decisión y actividad, un proceso conocido como "subsunción" (sublation). Esto permite la emergencia de mejores esquemas de recurrencia cuya existencia no sería sistemáticamente posible en un nivel inferior de operación moral y social. De este modo, la teoría de la historia de Lonergan se integra con una teología de la historia, donde el método empírico general permite analizar los diferentes niveles (económico, social, divino) que están entrelazados en el proceso histórico único.

Questions & Discussion

En las secciones de discusión y notas referenciadas, se profundiza en las bases bibliográficas y académicas del modelo. Se destaca la importancia de las obras Macroeconomic Dynamics: an Essay in Circulation Analysis y For a New Political Economy como los pilares técnicos del pensamiento económico de Lonergan. Asimismo, se hace referencia a otros académicos que han estudiado este modelo, como Philip McShane, Paul Hoyt-O’Connor y Eileen de Neeve, quienes han explorado la aplicación de estos conceptos para comprender el cambio económico y la ética social católica. La discusión subraya que el sentido común, tal como se analiza en los capítulos 6 y 7 de Insight, resulta insuficiente como guía práctica en las fases críticas del ciclo económico, requiriendo en su lugar una comprensión académica y moralmente fundamentada de las leyes de circulación.