17. Rehabilitación Específica en Alteraciones Perceptuales y Motrices

Cronograma y Estructura del Curso de Técnicas de Intervención Neuropsicológica

El programa formativo se despliega a lo largo de diecisiete sesiones programadas entre abril y junio de 2026. La Unidad 1 se aborda desde la sesión 2 hasta la sesión 6 (13/04/2613/04/26 al 27/04/2627/04/26). La Unidad 2 comprende de la sesión 7 a la sesión 11 (29/04/2629/04/26 al 13/05/2613/05/26). La Unidad 3, centrada en la rehabilitación específica en alteraciones perceptuales y motrices, se desarrolla desde la sesión 12 hasta la sesión 16 (18/05/2618/05/26 al 01/06/202601/06/2026). Finalmente, el curso concluye con una sesión de exposiciones y tutoría final el 03/06/202603/06/2026.

Los contenidos principales incluyen la rehabilitación de alteraciones perceptuales, abarcando conceptos previos y áreas específicas como las visoperceptivas, visoespaciales, visoconstructivas, auditivas, somatosensoriales y olfatorias. Asimismo, se profundiza en las alteraciones motrices, específicamente en apraxias, tics y movimientos estereotipados.

Evaluación del Control Motor

La evaluación del control motor es un pilar fundamental para analizar cómo un individuo planifica, inicia, organiza y ejecuta sus movimientos. Este proceso se realiza mayoritariamente a través de dos metodologías fundamentales. En primer lugar, la observación directa, donde se solicita al paciente la realización de movimientos voluntarios como levantar un brazo, caminar o manipular objetos. En esta observación se analizan parámetros críticos como la precisión, la secuencia, la coordinación y la fluidez. En segundo lugar, se aplican pruebas específicas para detectar apraxias mediante tareas estructuradas que evalúan la planificación motora y la ejecución de acciones funcionales.

Para el diagnóstico y análisis de las apraxias se disponen de herramientas especializadas. En el caso de la apraxia ideomotora, se emplean el Test de Florida, gestos tradicionales, gestos expresivos, movimientos del propio cuerpo y el uso de objetos. Para la apraxia ideatoria se utilizan el Test de discriminación de gestos, el Test de comprensión de gestos, la Prueba de reconocimiento de Pantomimas de Benton y el análisis de la interacción con objetos. En la evaluación de la apraxia constructiva se recurre al Test gestáltico visomotor de Bender, la Figura compleja de Rey y el Test de cubos o rompecabezas. Finalmente, para evaluar la apraxia del vestir, se solicita al paciente que se coloque una prenda de ropa siguiendo instrucciones específicas.

Principios y Recomendaciones en la Rehabilitación de Apraxias

Para llevar a cabo una rehabilitación eficaz de las apraxias, es imprescindible que el clínico comprenda profundamente el funcionamiento del movimiento tanto en su estado normal como alterado. Es vital evaluar regularmente los avances y, sobre todo, la capacidad de generalización de los aprendizajes a la vida cotidiana. La intervención debe ser progresiva, graduando la dificultad de los estímulos y las respuestas de ejecución. En pacientes con apraxias constructivas, se recomienda iniciar con acciones realizadas por imitación o mediante guía directa.

Un factor crítico a considerar es que los tiempos de reacción del paciente pueden ser significativamente más lentos debido a los problemas motores intrínsecos. Por ello, el terapeuta debe ser paciente y, en ocasiones, permitir formas alternativas de respuesta. Las técnicas generales de rehabilitación se basan en principios de aprendizaje por aproximaciones sucesivas y aprendizaje sin errores. Se emplean métodos como el modelado o moldeamiento y el encadenamiento. Una técnica destacada es la de Affolter, que consiste en guiar físicamente las extremidades del paciente proporcionando retroalimentación no verbal. Además, se trabaja intensamente en el conocimiento e integración del esquema corporal y en la aplicación de técnicas compensatorias que ofrezcan retroalimentación inmediata.

Tareas Específicas para la Rehabilitación de Apraxias

En la rehabilitación de la apraxia ideomotora o ideatoria, se realizan tareas de reconocimiento y manipulación de objetos con un fin específico. Se trabaja con la imitación de gestos intransitivos (sin significado) como entrelazar las manos, y con la imitación de gestos familiares como lavarse los dientes. Una técnica avanzada es la verbalización de actos complejos, donde el paciente describe en voz alta cada paso de una acción con objetos imaginarios mientras la ejecuta. También se utiliza la organización de secuencias lógicas mediante tarjetas ordenables.

Para la apraxia constructiva, las actividades incluyen la realización de puzles, el dibujo de figuras (por copia o espontáneo), y el uso de mapas y planos para trazar rutas respetando el sentido de las calles. También se emplea la construcción de figuras 2D y 3D, la copia de patrones en láminas punteadas y el seguimiento numérico ordenado para formar figuras. En cuanto a la apraxia bucofacial, se entrenan movimientos orales no elocutivos, la articulación de fonemas mediante apoyo visual (fotografías), la repetición de palabras, el lenguaje automático (meses del año), la imitación de sonidos y movimientos linguales dirigidos.

La rehabilitación de la apraxia de la marcha se enfoca en el reconocimiento de diferentes velocidades, donde el paciente debe caminar siguiendo el ritmo marcado por las palmadas del terapeuta. Además, se trabajan ritmos simples y complejos que el paciente debe continuar de forma autónoma.

Fenomenología y Neuroanatomía de los Tics

Los tics se definen como movimientos musculares involuntarios, repentinos, intermitentes, espasmódicos y carentes de propósito funcional. Se caracterizan por estar precedidos de una sensación de tensión premonitoria urgencia que impele al individuo a realizar el movimiento. Aunque pueden suprimirse voluntariamente por periodos breves, esto suele generar un aumento de la tensión interna. Por lo general, surgen en la infancia y suelen empeorar con estados de ansiedad y disminuir mediante la distracción. A diferencia de otros movimientos como la corea, el tic tiene ese componente de control voluntario momentáneo y tensión previa.

Desde una perspectiva neuroanatómica, los tics suelen asociarse a una disfunción en las vías que conectan la corteza cerebral con los ganglios basales (vías CETC). Pueden ser primarios o secundarios a otras patologías como la enfermedad de Huntington. Clínicamente se dividen en motores y vocales. Los tics motores simples incluyen parpadeo o arrugar la nariz, mientras que los complejos involucran secuencias como giros de cabeza, flexión de tronco, copropraxia (gestos obscenos) o ecopraxia (imitación de gestos). Los tics vocales simples incluyen ruidos como carraspeo, tos o ladridos, y los complejos incluyen palabras, ecolalia, palilalia y coprolalia (palabras obscenas).

Evaluación y Diagnóstico de los Tics

El proceso de evaluación, según autores como Belloch et al. (2020), debe seguir una serie de pasos: observar las anomalías del movimiento mediante escalas, identificar la alteración principal considerando enfermedades de base y medicación actual, realizar una evaluación exhaustiva del cuadro clínico y establecer un diagnóstico diferencial con otros trastornos del movimiento. La evaluación se realiza mediante observación clínica, autorregistros y autoinformes.

Entre las escalas más destacadas se encuentran la Yale Global Tic Severity Scale (YGTSS), que mide la gravedad, frecuencia, intensidad, complejidad e impacto de los tics; la Rush Video-Based Tic Rating Scale, que analiza grabaciones de 1010 minutos evaluando frecuencia y severidad; y la Tourette Syndrome Global Scale, que integra la severidad de los tics con síntomas obsesivo-compulsivos y déficit de atención.

Estrategias de Rehabilitación de los Tics

El objetivo del tratamiento no es necesariamente la erradicación total, sino la reducción de los síntomas y la mejora del funcionamiento adaptativo. Se recomienda la psicoeducación para el paciente y su entorno familiar y escolar. Es crucial evaluar las comorbilidades como el TOC, TDAH, ansiedad o riesgo suicida. Las terapias conductuales se priorizan sobre los fármacos en casos leves. La intervención farmacológica se reserva para casos de alto impacto, pudiendo usarse antipsicóticos (haloperidol, risperidona) o agentes noradrenérgicos α2\alpha_2 (clonidina).

Dentro de las terapias conductuales, destaca la Exposición con Prevención de Respuesta (EPR), donde se entrena al paciente para resistir la urgencia de realizar el tic. Otra técnica esencial es la Terapia de Inversión del Hábito (TIH), que incluye entrenamiento en conciencia (detección de sensaciones internas), entrenamiento en respuesta competitiva (realizar un movimiento físicamente incompatible con el tic) y apoyo social. Otras intervenciones incluyen la C-BIT (intervención conductual comprensiva) y la práctica masiva negativa, que consiste en la repetición forzada del tic para extinguirlo.

Movimientos Estereotipados y Diferenciación Clínica

Los movimientos estereotipados son acciones motoras repetitivas, rítmicas y no funcionales, como aleteo de manos o balanceo. Aparecen frecuentemente en el desarrollo infantil típico (menores de 33 años), pero también en el autismo o discapacidad intelectual. Ocurren principalmente durante estados de alta concentración, emociones intensas o aburrimiento. Se clasifican en estereotipias motoras (con cuerpo, cabeza, extremidades, manos o deambulación) y verbales (sonidos guturales, ecolalias inmediatas o demoradas).

Es fundamental diferenciar las estereotipias de los tics. Las estereotipias comienzan más temprano (antes de los 33 años), presentan un patrón fijo y rítmico, y afectan a menudo a manos y brazos. Los tics comienzan más tarde (entre los 55 y 77 años), son breves, rápidos, aleatorios y fluctuantes, afectando comúnmente a ojos, cara y hombros. Ambos pueden reducirse con la distracción, pero los tics suelen exacerbarse con actividades que requieren esfuerzo cognitivo.

Rehabilitación de Movimientos Estereotipados y Otros Cuadros

El tratamiento conductual es el más efectivo para las estereotipias. Se utiliza la Terapia de Inversión del Hábito cuando el desarrollo cognitivo lo permite. Según Fonseca (2021), se aplican procedimientos de condicionamiento operante. Las técnicas constructivas se basan en el refuerzo (refuerzo diferencial de otras conductas o conductas incompatibles). Si la conducta se mantiene por refuerzo automático, se aplica la extinción sensorial y el enriquecimiento estimular. Históricamente se usaron técnicas supresivas o aversivas (tiempo fuera, restricción contingente), pero hoy día son cuestionadas éticamente.

Finalmente, la rehabilitación en otras áreas sensoriales incluye: para alteraciones visoespaciales, la localización de objetos en el entorno; para visoperceptivas, el trabajo en constancia perceptiva y reconocimiento de rostros; para auditivas, la escucha dicótica y reproducción de ritmos; para somatosensoriales, los test dicápticos y geoplanos; y para las olfatorias, el entrenamiento olfatorio específico.