El estudio de la sociedad se caracteriza porque quien emprende esta tarea se convierte en actor y espectador a la vez. Analizamos una realidad social donde nos encontramos inmersos. El profesorado que enseña y el alumnado que aprende forman parte también de la sociedad que es objeto de estudio. Por esta razón, nuestros valores están presentes en nuestra percepción de lo social, en nuestras interpretaciones, en nuestra forma de comprender los problemas y los conflictos sociales y enfrentarnos a ellos, en la toma de decisiones para buscar alternativas a los mismos. La enseñanza de las ciencias sociales siempre comporta una educación en valores. Para Ganguli, Mehrotra y Melhinger, “Les valeurs sont indissociables de la matière même des études sociales” (1987, 231). No debemos caer en el error de separar los valores del resto de contenidos, como si se pudieran enseñar por separado. Nada más lejos de la realidad. Separar los hechos de los valores, por ejemplo, implica correr el riesgo, “de enseñar a los estudiantes cómo abordar el problema de los medios divorciándolos de la cuestión de los fines”, tal como señala Giroux (1990, 109). Cuando se definen las finalidades de la enseñanza de las ciencias sociales también decidimos qué tipo de ciudadanía queremos formar. Explícita o implícitamente, de manera más o menos consciente siempre optamos por formar a un determinado tipo de ciudadano o ciudadana. Apostamos por una ciudadanía crítica y participativa, por una ciudadanía democrática, responsable y comprometida. O apostamos por una ciudadanía pasiva, obediente, que no vaya más allá de pensar lo que otros –la escuela, la familia, los padres, los medios, las redes- le dicen qué ha de pensar. Estas finalidades requieren una concreción en un determinado tipo de contenidos, en una metodología o en uno u otro tipo de evaluación. Por lo tanto, los valores están presentes en todos los aspectos del currículo. El profesorado debe estar preparado y ha de tomar conciencia sobre qué tipo de valores presiden su tarea y cómo inciden en la formación de una joven ciudadanía, para afrontar los problemas actuales del mundo desde la perspectiva histórica, geográfica, sociológica, cultural o política (Renner, 2009; Renner & Brown, 2006; Ross, 2004; Ross & Vinson, 2006).