moises a Saul

DE MOiSÉS A SAÚL

Después de esto, la Biblia se centra en Moisés (ca. 1526–1406 a.C.), que ocupa

un lugar decisivo en la historia de la redención. Los descendientes de Jacob

tuvieron tantos hijos, que los faraones comenzaron a temer que pudieran dominar

el país. De modo que un nuevo faraón los obligó a ser esclavos, y ordenó que

todos los hijos varones de entre los israelitas fueran matados. La madre de

Moisés lo colocó en una canasta de mimbre y lo dejó flotando en el río, cerca del

lugar donde solía ir a bañarse la hija del faraón. Cuando la princesa halló al bebé,

se lo llevó al palacio para criarlo como su hijo adoptivo. La madre de Moisés se

convirtió en su nodriza, y es probable que se haya hecho cargo de él hasta

bastante después de quitarle el pecho (Éxodo 2.7–10).

Cuando Moisés todavía era joven, comenzó a sentir pena por su pueblo, y

deseaba sacarlos de la esclavitud (Éxodo 2:11; Hechos 7.24–25). Cuando llegó

aproximadamente a la edad de cuarenta años, vio cuando un egipcio castigaba

a un israelita. Indignado, lo mató. Temeroso de que el faraón lo castigara con la

muerte, huyó al desierto de Madián (Éxodo 2.14, 15). Allí se casó con una de las

hijas de Jetro (a quien también llamaban “Reuel”), un sacerdote pagano. Aceptó

cuidar sus rebaños (Éxodo 2.16–21).

Después de unos cuarenta años, Dios le habló a Moisés desde una zarza que

ardía, pero que no llegaba a consumirse. Le ordenó regresar a Egipto, y dirigir a

los israelitas para que regresaran a Palestina, la tierra que El le había prometido

a Abraham. Moisés no se sentía capaz de hacerlo, y puso muchas excusas para

no ir, pero Dios contestó cada una de ellas, y le dio el poder necesario para obrar

los milagros que inducirían a los israelitas a seguirlo. Le reveló su nombre santo,

YHWH (que se suele traducir por “Jehová”). Moisés trató de excusarse diciendo,

“soy torpe de labios ...”, tal vez refiriéndose a algún defecto que tuviera en el

habla. De modo que Dios envió a Aarón, el hermano de Moisés, para que lo

acompañara y tradujera las cosas que Moisés debía decir (Exodo7.1).

Moisés y Aarón persuadieron a los israelitas de que debían seguirlos, pero el

faraón rehusó dejarlos salir de Egipto. Entonces Dios mandó diez plagas terribles

sobre Egipto, con el objeto de que cambiaran el corazón del faraón (Éxodo 7.17–

12.36). La última plaga causó la muerte de todos los primogénitos en aquellos

hogares cuyas puertas no habían sido marcadas con sangre. Como el pueblo de

Israel había obedecido la orden de Dios, el ángel de la muerte no tocó a ninguno

de los primogénitos de Israel. (Dios ordenó a los israelitas que conmemoraran

este suceso en una fiesta anual que actualmente recibe el nombre de “pascua”.)

La plaga de la muerte hizo que el faraón capitulara y les permitiera a los israelitas

que regresaran a su tierra de origen, pero apenas partieron, el faraón cambió de

idea. Envió a su ejército para que hiciera volver a los israelitas.MOiSÉS

La figura más significativa de la historia del

Antiguo Testamento es Moisés, quien guió al

pueblo de Israel para sacarlo del cautiverio

Algunos comentaristas creen que su nombre es

una combinación de dos palabras del egipcio

tardio: “agua” (mo) y “llevar” (shi) De modo que

podría ver una forma de rememorar la manera

en que la hija del faraón sacó al niño Moisés de

una canastilla que flotaba en el Nüo (Éxodo 2)

Moisés tenía un hermano mayor llamado Aarón

y una hermana llamada María Nació poco

después que el faraón egipcio ordenó a sus

soldados que mataran a todos los niños

israelitas reden nacidos, para controlar la

población de los esclavos La madre de Moisés

le hizo una arquilla de juncos, lo colocó en ella,

y la hizo flotar sobre el río Nilo bajo la mirada

vigilante de su hermana Cuando la hija del

faraón encontró al niño, lo adoptó y lo crió como

miembro de la familia real

Siendo joven, Moisés mató a un capataz de

esclavos egipcio en un arranque de cólera

(Éxodo 2.11 y ss) Escapó a las accidentadas

tierras de Madián, donde se casó con Séfora, la

hija de un sacerdote Tuvieron dos hijos: Gersón

y Eliezer (Éxodo 2.22; 18.4)

Después que Moisés hubo habitado en Madián

unos cuarenta años, el Señor se le apareció en

una zarza ardiendo en la ladera del monte sinaí,

y Horeb (Exodo 3) Le ordenó que sacara a su

pueblo de Egipto y lo condujera a la tierra

prometida de Canaán Moisés protestó,

alegando que no podría convencer al faraón de

que dejara salir a los israelitas, de modo que el

Señor le permitió llevar a Aarón como portavoz.

Moisés regresó a Egipto, llevando el mensaje de

Dios de que se dajara salir a su pueblo Cuando

el faraón exigió una señal de poder divino para

confirmar el mensaje de Moisés, éste tuvo que

enfrentarse a los magos de la corte egipcia

(Según la tradición judía, estos se llamaban

Janes y Jambres) Aunque el faraón presenció

milagros hechos por Moisés y Aarón, más

espectaculares que los de sus propios magos,

rehusó permitir que los israelitas se fueran de

su tierra, de modo que Dios mandó una serie de

plagas que culminaron con la muerte de todos

los primogénitos de Egipto (incluyendo al propio

primogénito del faraón), como un medio para

convencer al gobernante Finalmente, éste se

decidió a acceder a la petición de Moisés Aun

entonces, el faraón cambió de parecer cuando

los israelitas estaban ya en marcha Trató de

detenerlos en las riberas del mar Rojo, pero

Dios partió las aguas, de modo que los israelitas

pudieran escapar

Moisés guió a su pueblo hasta el monte Sinaí,

donde se presentó ante Dios y recibió de El un

sistema de leyes para la vida en la Tierra

Prometida Dios resumió su ley en diez

Mandamientos, y las grabó en tablas de piedra

que Moisés llevó al campamento israelita Al

llegar, descubrió que el pueblo se había

entregado a cultos paganos Entonces arrojó

con enojo las tablas al suelo, para simbolizar la

ruptura del pacto por parte del pueblo Después

que el pueblo se arrepintió de su pecado,

Moisés regresó a la montaña y recibió

nuevamente los Diez Mandamientos

Durante cuarenta años, los israelitas

deambularon por el desierto entre Sinaí y

Canaán Durante este tiempo, Moisés y Aarón

fueron sus gobernantes civiles y religiosos Dios

impidió que Moisés entrar en la Tierra

Prometida, porque desobedeció al Señor en

Meriba, cuando golpeó la roca con su vara para

hacer brotar agua En cambio, Dios le permitió

contemplar la Tierra Prometida desde la

cumbre del monte Nebo, y después murió. En

sus 120 años de vida, Moisés condujo al pueblo

desde la esclavitud hasta la liberación Registró

su pasado histórico en los escritas que ahora

forman los cinco primeros libros del Antiguo

Testamento, y recibió la ley que los gobernaría

durante los siglos futuros.Dios condujo a su pueblo en dirección al mar Rojo, en donde partió las aguas, y

los hizo pasar por tierra seca. Varios estudiosos de la Biblia, entre ellos León

Wood, calculan que este acontecimiento tuvo lugar alrededor del año 1446 a.C.

Moisés condujo al pueblo desde el mar Rojo hasta el monte Sinaí. En su marcha,

Dios les concedió que pudieran comer milagrosamente pan y codornices. En el

monte Sinaí, le reveló a Moisés las leyes y las normas sociales que convertirían

a los israelitas en una nación santa. Entre ellas estaban los Diez Mandamientos.

Desde el Sinaí, Dios condujo a su pueblo a Cades, desde donde enviaron espías

a la tierra de Palestina. Los espías volvieron con la noticia de que la tierra era

rica y fértil, pero que estaba llena de gigantes. La mayoría de ellos creía que los

gigantes los destruirían si intentaban tomar posesión de la tierra. Sólo dos de

ellos—Josué y Caleb—creyeron que valía la pena luchar para poseerla. Los

israelitas escucharon la advertencia poco alentadora de los espías que

constituían mayoría, y se alejaron de Palestina. Dios los condenó a vagar en el

desierto por cuarenta años, por no haber confiado en El.

Cuando terminaron su peregrinaje, acamparon en las llanuras de Moab. Aquí

Moisés habló con ellos por última vez, y sus palabras están registradas en el

Deuteronomio. Le entregó el liderazgo a Josué. Luego les dio a los israelitas las

instrucciones finales, y terminó con un cántico de alabanza a Dios. Observe que

Moisés no pudo entrar en la Tierra Prometida por haber desobedecido en Meriba

(Números 20:12). Después que se despidió de los israelitas, Dios lo condujo hasta

la cima del monte Nebo, para que pudiera ver la tierra donde iban a entrar. Fue

allí donde murió.

Josué dio pruebas de ser un líder muy hábil del ejército de Israel durante la batalla

contra Amalec (Exodo 17:8–16). Ahora Dios usaba a Josué para que condujera al

pueblo de Israel durante sus conquistas, hasta asentarse en la Tierra Prometida.

Había sido uno de los espías que habían explorado primero la tierra de la promesa.

Por haber confiado en que Dios les daría la tierra, Josué y Caleb fueron los únicos

adultos de su generación a quienes Dios permitió que entraran en ella. Todos los

demás murieron en el desierto.

De modo que Moisés le ordenó a Josué que tomara su lugar, y anunció que Dios

entregaría la tierra de Palestina en manos de él. Después de la muerte de Moisés,

Dios le habló a Josué, y lo alentó a que permaneciera fiel a su llamado (Josué

1.1–9).

De inmediato, Josué condujo a Israel hacia la Tierra Prometida. Premió su fe

ayudando a Israel a tomar posesión de ella. En primer lugar, dividió las profundas

aguas del río Jordán para que pudieran cruzar sobre tierra seca (Josué 3.14–

17). Luego el ángel del Señor guió a los israelitas para que pudieran derrotar

milagrosamente a la ciudad de Jericó, la primera ciudad conquistada en la TierraPrometida. Cuando el pueblo hizo sonar las trompetas, tal como Dios le había

ordenado, las murallas de la ciudad se derrumbaron (Josué 6). Bajo el liderazgo

de Josué, Israel siguió adelante, conquistando el resto de la tierra (Josué 21.23–

45). Sólo sufrieron una derrota en Ai, cuando uno de sus hombres desobedeció

las órdenes de Dios para la batalla (Josué 7). Habiendo aprendido la lección, los

israelitas decidieron seguir las órdenes de Dios y probar de nuevo. Esta vez

pudieron derrotar a la ciudad de Ai. En total derrotaron a 31 reyes en el nuevo

territorio. Josué dividió la tierra entre las tribus israelitas, de acuerdo a las

instrucciones de Dios. Poco antes de morir, instó al pueblo a seguir poniendo su

confianza en Dios y obedecer sus mandamientos.

No lo hicieron. Después que murió Josué, “cada uno hacía lo que bien le parecía”

(Jueces 21.25). Los grandes líderes de este período actuaban a la manera de

Moisés y de Josué; eran héroes militares y también los jueces principales en los

tribunales de Israel; por ello se los llamó “Jueces”. Los más notables fueron

Otorúel, Débora (la única mujer entre los jueces), Gedeón, Je é, Sansón, Elí y

Samuel. (Ruth también vivió durante este período.)

Cuando lea las pintorescas historias de estos antiguos héroes, dedique un

tiempo más largo a estudiar la vida de Samuel. Fue una de las figuras más

importantes de esa época.

La madre de Samuel había orado pidiendo un hijo, de modo que cuando él nació

ella elevó un cántico de alabanza a Dios (1 Samuel 12.1–10). Ella y su esposo

decidieron entregarlo al sumo sacerdote Elí, para que lo instruyera en el servicio

del Señor. Cuando aún era muy niño, Samuel ayudaba a Elí a cuidar del

tabernáculo. Fue allí donde escuchó la voz de Dios, llamándolo para que se

preparara a ser el nuevo líder de Israel, como profeta y juez.

Antes de la época de Samuel, los israelitas solían llamar “videntes” a los profetas

(1 Samuel 9.9; cf. Deuteronomio 13.1–15; 18.15–22). Samuel, así como otros

profetas que le siguieron, no se limitó a ser un simple pronosticador del futuro.

Predicó a la nación los mensajes que Dios le daba acerca de la vida que llevaban,

muchas veces reprochándoles sus caminos torcidos. Fue el primero de los

profetas mayores y el último de los jueces. Bajo la dirección de Dios, ungió a Saúl

para que fuera el primer rey humano de Israel (1 Samuel 8.19–22; cf.

Deuteronomio 14.14–20), aunque luego tuvo que lamentarse por ello