10. CAPÍTULO XXVI - EL RUBICÓN
CAPÍTULO XXVI: EL RUBICÓN
Los Titubeos de César y el Cruce del Rubicón
El Rubicón: Un riachuelo cerca de Rímini que marcaba la frontera entre la Galia Cisalpina, donde un procónsul como César podía apostar a sus soldados, y la verdadera Italia, donde la ley le prohibía conducirlos.
Historiadores describen a César meditabundo y dudoso en sus orillas, pero la decisión de la guerra civil ya estaba tomada o impuesta.
Intentos de Evitar la Guerra: César había aceptado todas las proposiciones de Pompeyo y el Senado para evitar una lucha entre romanos:
Enviar una de sus escasas legiones a Oriente para vengar a Craso.
Devolver otra legión a Pompeyo, que se la había prestado para las operaciones en la Galia.
El Ultimátum del Senado: El Senado le contestó definitivamente, impidiéndole concurrir al Consulado y dándole un dilema:
Dispersar al ejército.
Ser declarado enemigo público.
César comprendió que escoger la primera alternativa lo entregaría inerme a un Estado que quería su vida.
Nueva Propuesta de César: Presentó una propuesta más a través de sus lugartenientes Curión y Antonio:
Licenciaría a 8 de sus 10 legiones si se le prolongaba la gobernación de la Galia hasta el año 48 a.C.
Pompeyo y Cicerón se pronunciaron a favor, pero el cónsul Léntulo expulsó a los mensajeros.
Catón y Marcelo pidieron al Senado, que asintió a regañadientes, que otorgara a Pompeyo los poderes necesarios para impedir que «se causara perjuicio a la cosa pública», lo que era la fórmula de aplicación de la ley marcial.
Esto puso a César "entre la espada y la pared".
La Lealtad de sus Conmilitones
Discurso a la Decimotercera Legión: César reunió a su legión favorita, la decimotercera, y les habló, llamándolos no
milites(soldados) sinoconmilitones(compañeros de armas).Llevaba 10 años conduciéndolos de fatiga en fatiga y de victoria en victoria, alternando sabiamente la indulgencia y el rigor. Eran veteranos profesionales que sentían un respetuoso afecto por César.
Decisión de los Soldados: César les explicó la situación y les preguntó si estaban dispuestos a enfrentarse a Roma, su patria, en una guerra que, de perderla, los calificaría de traidores. Respondieron unánimemente que sí.
La mayoría eran galos del Piamonte y Lombardía, a quienes César había concedido la ciudadanía que el Senado se negaba a reconocerles. Para ellos, su patria era él, su general.
Sacrificio Financiero: Cuando César les advirtió que no tenía dinero para pagarles la soldada, respondieron entregando sus ahorros a las cajas de la legión.
La Desertó de Tito Labieno: Solo uno, Tito Labieno, el más hábil de sus lugartenientes según César, desertó para unirse a Pompeyo. César le envió su equipaje y el estipendio que no había retirado.
La Marcha Incruenta sobre Roma
Cruce del Rubicón: El 10 de enero del año 49 a.C., César «echó los dados» y cruzó el Rubicón con su decimotercera legión (seis mil hombres), frente a los sesenta mil que Pompeyo ya había reunido.
Reclutamiento y Apoyo Popular: Formó otras 3 legiones con voluntarios del país que recordaban a Mario y veían en César, su sobrino, al continuador. Las ciudades se abrían ante él y le saludaban como a un dios, según Cicerón.
Italia estaba cansada de los conservadores y no opuso resistencia al "rebelde".
Clemencia de César: Recompensó a Italia con previsora clemencia: nada de saqueos, nada de prisioneros, nada de depuraciones.
Búsqueda de Compromiso: Durante su marcha sobre Roma, César siguió buscando un compromiso:
Escribió a Léntulo, advirtiéndole de los desastres de la lucha fratricida.
Escribió a Cicerón, pidiéndole que informara a Pompeyo que estaba dispuesto a retirarse a la vida privada si se le garantizaba seguridad.
No esperó respuestas y siguió avanzando contra Pompeyo, quien también avanzaba, pero hacia el Sur.
Retirada de los Conservadores: Los conservadores abandonaron Roma, declarando enemigos a los senadores que se quedasen en la ciudad. Se llevaron consigo una turba de aristócratas con riquezas y lujos que trastornaban a Pompeyo.
Carácter de Pompeyo: Pompeyo, ya envejecido y con asma, tenía poco carácter y siguió retirándose hasta Brindisi para evitar una decisión.
Embarcó a todo su ejército y lo trasladó a Durazzo. Esta fue una "curiosa táctica" para un general con un ejército que duplicaba al de su adversario (2 imes el ejército de César).
Alegó que quería adiestrar y disciplinar a su ejército antes de la batalla decisiva.
César en Roma y las Campañas Subsecuentes
Entrada en Roma: César entró en Roma el 16 de marzo, dejando el ejército fuera de la ciudad, respetando los reglamentos a pesar de su rebelión.
Rechazo a sus Peticiones: Solicitó el título de dictador, y el Senado se negó. Pidió el envío de mensajeros de paz a Pompeyo, y el tribuno Lucio Metelo opuso su veto.
Demostración de Poder: César respondió con la frase: "Tan difícil me es pronunciar amenazas, como fácil cumplirlas". Inmediatamente, el Tesoro fue puesto a su disposición.
Antes de usarlo para sus regimientos, César añadió el botín de sus últimas campañas. Se menciona "el hurto, sí, pero antes la legalidad".
Planes Conservadores de Contrataque: Los conservadores preparaban el desquite concentrando 3 ejércitos:
El de Pompeyo en Albania.
El de Catón en Sicilia.
Otro en España.
Planeaban hacer capitular a César e Italia por hambre, evitando una batalla que les atemorizaba.
Respuestas de César a los Planes Conservadores:
Campaña en Sicilia: Mandó 2 legiones a Sicilia bajo el mando de Curión. Curión persiguió a Catón (quien había embarcado hacia África), atacó sin preparación adecuada, fue derrotado y murió en combate, pidiendo perdón a César.
Campaña en España: César fue en persona a España para asegurar los abastecimientos de trigo. Enfrentó dificultades imprevistas, pero "daba lo mejor de sí en los momentos de peligro".
Un día, sitiado, vadeó un río y se convirtió en sitiador. El enemigo capituló y España volvió al control de Roma.
Aclamación Popular y Rechazo del Dictador: El pueblo, liberado del espectro de la escasez, lo aclamó. El Senado le otorgó el título de dictador, pero César lo rehusó, conformándose con el de cónsul que le confirieron los electores.
Persecución de Pompeyo y la Batalla de Farsalia
Restablecimiento del Orden: César repuso el orden en los asuntos internos del Estado con su habitual prontitud, sin procesos, expulsiones ni confiscaciones.
Persecución en Albania: Reunió al ejército en Brindisi, embarcó 20.000 hombres en 12 naves y los desembarcó en Albania tras Pompeyo, quien se quedó "petrificado" al creer que nadie osaría cruzar el mar en invierno, patrullado por su poderosa escuadra.
La razón por la que Pompeyo no atacó de inmediato nunca se supo, incluso cuando una tempestad hundió la escuadra de César, impidiéndole transportar el resto de su ejército.
César, en una barca intentando alcanzar la costa italiana, gritó a los remeros aterrados: «No tengáis miedo: estáis transportando a César y a su estrella». El huracán los rechazó, y la iniciativa de Pompeyo en ese momento habría sido decisiva.
Llegada de Refuerzos: El tiempo mejoró y Marco Antonio, el mejor de sus lugartenientes, llegó con más hombres y abastecimientos, en apoyo de las desmoralizadas tropas de César.
Batalla en Albania: César, según él, envió otra proposición de paz a Pompeyo, sin éxito. Su ataque tampoco surtió efecto. Pompeyo resistió y mató a algunos prisioneros, mientras que César los enrolaba en su ejército.
Los veteranos de César reconocieron que la batalla salió mal por falta de empeño y pidieron ser castigados. César se negó y luego los condujo a Tesalia para descansar y abastecerse en aquel granero.
La Batalla de Farsalia (Tesalia):
En el campo de Pompeyo, Afranio aconsejó volver a Roma, pero la mayoría quería darle el "golpe de gracia" a César.
Pompeyo, sin ideas propias, siguió a la mayoría y alcanzó a César en la llanura de Farsalia.
Fuerzas: Pompeyo tenía 50.000 infantes y 7.000 jinetes. César tenía 22.000 infantes y 1.000 jinetes.
Ambiente Pre-batalla: La víspera, en el campamento de Pompeyo hubo banquetes y brindis por la victoria. César comió rancho de trigo y col con sus soldados en el fango de la trinchera.
Liderazgo: César daba órdenes indiscutibles, mientras Pompeyo escuchaba a "mil estrategas charlatanes" y esperaba sugerencias.
Resultado: Farsalia fue la obra maestra de César.
César perdió solamente 200 hombres.
Mató a 15.000 y capturó a 20.000 de los hombres de Pompeyo, ordenando salvaguardarlos.
Celebró la victoria consumiendo la comida de Pompeyo (preparada para su propio triunfo) en la suntuosa tienda del vencido.
La Huida de Pompeyo: Pompeyo cabalgó hacia Larisa, seguido por sus aristócratas holgazanes.
Bruto y Casio: César buscó el cadáver de Bruto en el campo de batalla, temiendo encontrarlo, ya que Bruto era hijo de su antigua amante Servilia (hermanastra de Catón) y tal vez su propio hijo.
Respiró aliviado al recibir una carta de Bruto desde Larisa pidiendo perdón, que también imploraba por su cuñado Casio (prisionero y casado con Tercia, hermana de Bruto y amante posterior de César).
César absolvió inmediatamente a ambos, citando la idea de que Roma, como Italia, era "un país no sólo de poetas, de héroes y de navegantes, sino también de tíos, de sobrinos y de primos".
La Llegada a Egipto y Cleopatra
Pompeyo en Egipto: Pompeyo se reencontró con su mujer en Mitilene y se embarcó con ella hacia África, probablemente para unirse al último ejército senatorial de Catón y Labieno en Utica.
La nave ancló en aguas de Egipto, un estado vasallo de Roma, administrado por el joven rey Tolomeo XII.
Asesinato de Pompeyo: Tolomeo XII era un "señorón medio degenerado y medio bobo" bajo el control de su visir eunuco, Potino.
Potino, sabedor de Farsalia, creyó asegurarse la gratitud de César asesinando a Pompeyo.
Pompeyo fue apuñalado por la espalda ante los ojos de su mujer mientras desembarcaba.
Su cabeza fue presentada a César, quien la vio con horror, pues no le gustaba la sangre ni siquiera la de sus enemigos, y sin duda habría indultado a Pompeyo vivo.
César y Cleopatra: César, ya en Egipto, quiso ordenar el país antes de volver a Roma.
Según el testamento de su padre, Tolomeo debía compartir el trono con su hermana Cleopatra, con quien también debía casarse (los amores entre hermanos eran frecuentes en Egipto).
Potino había confinado y encerrado a Cleopatra, por lo que César la mandó llamar a escondidas.
Cleopatra se ocultó entre las mantas de un lecho para ser llevada por su siervo Apolodoro a las habitaciones de César.
Descripción de Cleopatra: "No muy guapa, pero rebosante de sex-appeal, rubia, serpentina, sabia maestra en polvos de arroz y cosméticos, con una voz melodiosa que no correspondía en absoluto, como a menudo sucede, a su temperamento ambicioso y calculador, lo suficientemente intelectual para sostener con brío una conversación y absolutamente ignorante de todo lo que pudiera parecerse al pudor". Era "justamente lo que hacía falta para un mujeriego sin prejuicios como César, después de todos aquellos meses de trinchera y de abstinencia."
César, en cuanto a mujeres, permanecía el mismo: "para él, lo que se dejaba se perdía".
Restauración en Egipto: Al día siguiente, César reconcilió a los hermanos, devolviéndoles el poder y eliminando discretamente a Potino, tal vez por un complot real.
Rebelión de Alejandría: La ciudad se sublevó contra César, y la guarnición romana se unió a los rebeldes.
César transformó el palacio real en un fortín, envió un mensajero a Asia Menor por refuerzos, y ordenó quemar la flota para que no cayera en manos del enemigo (lo que, lamentablemente, provocó el incendio de la Gran Biblioteca de Alejandría).
Con un golpe de mano, él mismo guio a sus hombres, nadando para apoderarse del islote de Faro, donde esperó los refuerzos marítimos.
Desenlace en Egipto: Tolomeo, creyendo que estaba perdido, se unió a los rebeldes y no se supo más de él. Cleopatra permaneció valientemente con César.
Al llegar los suyos, César dispersó a los egipcios y repuso a Cleopatra en el trono.
Permaneció nueve meses con ella, el tiempo necesario para concebir un hijo, Cesarión, para que no hubiera dudas sobre su paternidad.
Este debió ser un gran amor, pues César ignoró las llamadas de Roma, que durante su ausencia había caído presa de las "cuadrillas" de Milón.
El Regreso a Roma y sus Implicaciones
Rebelión de Soldados: La noticia de que César planeaba un largo viaje por el Nilo con Cleopatra provocó la rebelión de sus propios soldados, quienes rumoreaban que quería casarse con ella y quedarse en Egipto como "rey del Mediterráneo".
Reacción de César: César reaccionó, tomó el mando, y corrió a Asia Menor, donde «llegó, vio y venció» (Veni, Vidi, Vici) en Zela contra Farnaces, el hijo rebelde de Mitrídates.
Encuentro en Tarento: Embarcó hacia Tarento, donde Cicerón y otros ex-conservadores le salieron al encuentro "con la cabeza cubierta de ceniza".
César, con su habitual magnanimidad, atajó sus palabras de contrición y les tendió la mano.
El Retorno con Cleopatra: Todos estaban tan contentos que no se escandalizaron de que César regresara a una Roma llena de estragos y lutos, trayendo consigo a una mujer "vestida y pintada como una cupletista que empujaba un cochecillo con un mamoncete llorón dentro".
Presentó esta "presa bélica" a su propia mujer, Calpurnia, quien "no pestañeó porque ya estaba acostumbrada".
Calpurnia fue probablemente la única que notó que "Cleopatra tenía la nariz un poco larga", y se insinúa que "ello le gustó mucho", quizás con un matiz irónico sobre las imperfecciones de su rival.