HEGEL    

HEGEL    

Como auto-conciencia, es desplazamiento;  sin embargo, en cuanto se distingue solamente a él mismo como el si mismo de sí, la diferencia es superada para ella de un modo inmediato como un ser otro;  la diferencia no es, y la autoconciencia es solamente la tautología sin desplazamiento del yo soy yo;  en cuanto que para ella la diferencia no posee tampoco la figura del ser, no es autoconciencia.

De esta forma, puesto que, para ella el ser otro es como un ser o como un rato diferenciado;  sin embargo para ella es además la unidad de si misma con esta diferencia como segundo atormento diferenciado.

Con ese primer instante la autoconciencia es como conciencia y para ella se conserva toda la extensión de todo el mundo sensible, empero, simultáneamente, sólo como alusión al segundo instante, a la unidad de la autoconciencia consigo misma;  por lo tanto, el planeta sensible es para ella una permanencia, sin embargo una permanencia que es solamente manifestación o diferencia, que no posee en sí ser alguno.

Pero esta contraposición entre su fenómeno v su verdad sólo tiene por su esencia la realidad, mejor dicho la unidad de la conciencia consigo misma;  esta unidad debería ser importante a la autoconciencia;  o sea, que ésta es, generalmente, apetencia.