La sexualidad y la familia

La Sexualidad Humana

VERDAD Y SIGNIFICADO DE LA SEXUALIDAD

La persona es una totalidad de cuerpo y alma, por ello, cada ser humano existe como hombre o como mujer. La persona es una persona sexuada: masculina o femenina.

La sexualidad no es un mero atributo y tampoco se reduce a la genitalidad de las personas. La sexualidad define al hombre y a la mujer también en los planos psicológico, afectivo y espiritual.

¿Por qué existen varones y mujeres? Por una necesidad biológica de perpetuar la especie y por la necesidad humana de relacionarse y complementarse como personas.

DIMENSION UNITIVA

Tenemos tendencias que nos ayudan a conservarnos y procuramos hacerlas propiamente humanas. La sexualidad no se reduce a un instinto ni a una búsqueda del placer o la descendencia; al realizar el acto sexual, las personas se encuentran entre sí con el objetivo de realizar un proyecto conjunto. Esto es posible porque el varón y la mujer son complementarios. Lo masculino enriquece lo femenino y viceversa.

DIMENSIÓN PROCREATIVA

La relación sexual entre un hombre y una mujer permite generar nuevos seres humanos. El sentido de la sexualidad radica en perpetuar la especie, pero, en caso del ser humano, lo instintivo se transforma en una relación interpersonal y amorosa en la que:

  • Las personas no se reducen a solamente producir hijos.
  • El placer no es un fin en sí mismo.

LA REVELACIÓN ILUMINA EL SIGNIFICADO DE LA SEXUALIDAD

La revelación de Dios muestra que la sexualidad es algo sagrado, pleno del valor y la belleza. La sexualidad conduce al compromiso y entrega a otra persona.

El sentido de la sexualidad humana queda desdibujado en el corazón del hombre por efectos del pecado, la pasión puede cegar la razón y dificultar el ejercicio de la libertad.

Por esto, los mandamientos potencian la libertad; son mandatos dirigidos al amor y prohíben lo contrario, encaminándonos hacia la libertad.

Los mandamientos señalan un mínimo “no debes…” que deja un amplio espacio a la creatividad. Solamente se niegan a lo que es una apariencia de la libertad.

LA GRANDEZA DE LA CASTIDAD

¿Cómo podemos adquirir la habilidad que nos permita amar y ser amados? Una primera condición es aprender a amar con el cuerpo, este es el objeto de la virtud de la castidad.

La castidad requiere una profunda comprensión de la persona, sexo opuesto, valor del compromiso, matrimonio y virginidad. El amor por el otro no se reducirá a un medio para amarnos a nosotros mismos.

Esta virtud consiste en ordenar la sexualidad a las metas que nos imponemos (proyecto vital, respeto, deseo, religión, …) teniendo en cuenta que la castidad no supone el rechazo de la sexualidad.

En el noviazgo o el matrimonio requieren de afecto, pero siempre con la idea de que o se salva el bien propio y del amado o se corrompe el amor. El ideal cristiano es la integración armoniosa de los afectos en la persona que va madurando en sus relaciones con los demás y junto a Dios. Para vivir en castidad necesitamos la ayuda de la gracia y el esfuerzo personal.

Los medios sobrenaturales principales son la oración, sacrificio, recepción de los sacramentos y devoción hacia los santos.

Del Noviazgo al Matrimonio

El amor humano necesita madurar desde el primer enamoramiento hasta la adultez, siempre comenzando por la atracción física (fugar y poco profunda). El noviazgo crece cuando pasa a la amistad, el afán por conocerse y compartir juntos.

Los novios profundizan el conocimiento mutuo y discuten sus metas. El noviazgo se conoce como la preparación para el matrimonio. A pesar de la intensidad, aún no hay compromiso definitivo y público.

El verdadero amor humano debe suponer la entrega del cuerpo, intimidad y vida. Si la entrega no alcanza el máximo nivel de compromiso (en la salud y enfermedad, riqueza y pobreza, etc.), se considera una falsa entrega y una realización falsa del amor. La espera, paciencia y valoración son elementos valiosos de la castidad.

La iglesia no puede aceptar “uniones de prueba”, que consisten en mantener relaciones sexuales antes del matrimonio. Afirma que estas “no garantizan que la sinceridad y la fidelidad de la relación queden aseguradas y protegidas”.

La Institución Familiar

EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

Tras un periodo de noviazgo, alguien puede estar convencido de haber encontrado a la persona adecuada. Entonces, habrá llegado el momento de casarse y formar una familia. El matrimonio consiste de algunos ==rasgos principales== que son:

  • ==Monogamia==: dos personas que se unen para formar una comunidad de vida y amor, de manera que ya no son dos, sino uno.
  • ==Indisolubilidad==: la unión implica la donación mutua e incondicional de quienes la constituyen.
  • ==Procreación==: Dios bendijo a los humanos diciendo “crezcan y multiplíquense; llenen la tierra”.

Debido al pecado original se quebró la armonía en la masculinidad y feminidad, lo cual afectó a cada uno y su relación con el otro. Esa relación de hombre y mujer ya no era de donación, sino de apropiación y dominio.

Lo que Dios dice coincide con lo que conviene a nuestra naturaleza. Estamos entre los mamíferos que tienen una infancia prolongada y necesitan de la presencia de padres; estos vínculos paternofiliales superan las necesidades primarias (alimento y vestir) para llegar a un amor desinteresado.

De ahí proviene la exigencia de la fidelidad y monogamia. Los hijos demandan esa exclusividad, no cabe sustituir sus figuras paternales por otras personas.

EL MATRIMONIO CRISTIANO

La idea primera del matrimonio se fue desvirtuando con el paso del tiempo, pero Jesús reestableció el proyecto divino enseñando a los esposos que ya no son don, sino solo uno, y que lo que Dios unió no puede ser separado por el hombre.

Cristo elevó el matrimonio a la dignidad de un sacramento, una fuente de gracia y santificación para quienes lo contraen. El matrimonio supone la unión de los contrayentes para y con Dios.

¿Qué añade Cristo al matrimonio? En la Carta a los Efesios se señala “Maridos, amen a sus mujeres como Cristo amó a la iglesia y se entregó a si mismo (…) los maridos deben amar a sus mujeres como a su propio cuerpo. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama”. El matrimonio se debe mirar en el amor de Cristo por la iglesia, los esposos cristianos deben reflejar en sus vidas la entrega total.

Los esposos quedan insertados en el misterio y alianza con Cristo y su iglesia. La redención se realiza en cada hogar donde se vive según el evangelio; la familia debe entenderse como una iglesia doméstica.

La iglesia recibió de Jesús el encargo de custodiar los sacramentos y también tiene la potestad de determinar la forma y el rito de la celebración. Tiene el poder de juzgar las causas matrimoniales y declarar si este es nulo o no.

La iglesia recuerda que no se puede aceptar el matrimonio entre homosexuales, dictando que “no se trata de imponer un modelo de comportamiento, sino de la exigencia social del reconocimiento y ordenamiento legal, se trata de la imprescindible aportación de la familia fundada en el matrimonio al bien común”.

El catolicismo declara los actos homosexuales como contrarios a la ley natural y no los aprueba en ningún caso. La inclinación homosexual es “una prueba para quienes la experimentan y tienen que recibir a esas personas con respeto, compasión y delicadeza”. Las personas homosexuales están llamadas a la castidad por medio de la iglesia, y, por su lucha cristiana, pueden y deben acercarse a la santidad.

LA ALEGRÍA DE LA FIDELIDAD

La fidelidad es una bendición que hace que la confianza y la sensación de seguridad crezcan. También invita a corresponder, siendo uno fiel a sus propias promesas.

Contraria a la fidelidad está la infidelidad. Esa infidelidad puede ser externa o del corazón, pero siempre supone una ruptura y una gran injusticia. Puede acabar por deformar la conciencia de tal modo de que la infidelidad se identifica con sentirse libre y la búsqueda de la satisfacción inmediata.

LA PATERNIDAD Y MATERNIDAD RESPONSABLES

Los esposos cooperan con el creador en la transmisión de la vida humana. De sus relaciones nacen los seres humanos. La vida se representa como una bendición, a pesar de que venga acompañada de sufrimiento.

Los padres deben actuar con responsabilidad en la transmisión de nuevas vidas. Lo que se denomina una paternidad o maternidad responsable es el deber y derecho de los esposos de decidir el número de hijos y el tiempo para recibirlos.

Los esposos deben conocer qué les pide Dios y cómo es la situación personal de cada uno. Motivos como los problemas de salud o mala situación económica; solo entonces se podrá espaciar los nacimientos por las razones justas

¿Cómo se espacia un embarazo conforme a la ley natural? Cualquier forma de abstinencia que no sea el falsear el embarazo. Falsear significa impedir la verdadera unión entre los esposos por diferentes razones como lo son:

  • Modificaciones en el cuerpo de la mujer (anticonceptivos o esterilización) o el hombre (preservativos o esterilización).
  • Medios graves como el aborto.

Una planificación familiar que respete a los esposos y las leyes naturales es posible recurriendo a los métodos como la continencia sexual o el limitarse de acuerdo a los periodos del ciclo sexual de la mujer.

¿Cuál es la diferencia entre anticonceptivos y la ley natural? El resultado es el mismo, no procrear un hijo. La anticoncepción actúa en contra de la función biológica y los métodos naturales actúan de acuerdo a la fisiología de los humanos. La iglesia recuerda que son moralmente condenables como atentados a la dignidad aquellos programas de ayuda económica destinados a campañas de esterilización y anticoncepción.

Se debe recordar que los hijos son una bendición y que para un cristiano nunca se debe dejar a un lado la fidelidad con Dios.

La Familia y La Sociedad

En algunos casos se ve a la familia como un mal, ¿por qué ocurre este desajuste o cuál es su causa? Existen cuatro elementos desestabilizadores:

  • Secularización de la sociedad: las realidades humanas son realidades de trascendencia. El matrimonio es solamente una relación afectiva.
  • Deformación de la libertad: desligar la libertad del bien humano. La libertad queda reducida a la capacidad de elección personal.
  • Individualismo: ideal de vida centrado en uno mismo. No permite construir una comunidad.
  • Nuevos modelos de familia: si el matrimonio se define como dos personas que se aman, unión que da lugar a nuevas vidas o relación de tiempo limitado se trata de una definición basada en características no esenciales.

La sociedad y el estado deben servir a la familia, a la que deben asegurar ayudas que necesite para asumir de forma adecuada todas sus responsabilidades.

Términos Clave

  • Castidad: virtud mediante la que se integra la sexualidad en la persona, significa la unidad del hombre en su ser corporal y espiritual.
  • Indisoluble: solo se rompe con la muerte de uno de los cónyuges.
  • Matrimonio: alianza por la que el varón y la mujer constituyen una íntima comunidad de vida y amor.
  • Monógamo: de un solo hombre y una sola mujer.
  • Paternidad/maternidad responsable: apertura del matrimonio a la vida y regulación con justas causas.
  • Redención: acción llevada a cabo por Jesús mediante su vida, muerte y resurrección para liberar al hombre del pecado y abrirle la puerta a la comunión con Dios.